Nuevo espacio cultural - El rol pedagógico en el arte

“Es un lugar de trabajo con los artistas y de acompañamiento”

Lo afirmó el artista visual Marcos Goymil, acerca de la apertura de la tienda “El Cubo Blanco”. Es un lugar que surgió a partir de una idea en conjunto con la arquitecta Ivana Mandrile, su pareja. Pronto implementará una web
miércoles, 23 de marzo de 2022 · 08:30

El, Marcos Goymil, es artista visual y hace algunos días abrió un nuevo espacio en la ciudad, en sociedad con la arquitecta Ivana Mandrile, su pareja. “Es un de trabajo con artistas y de acompañamiento”, dijo. Esto quiere decir que se diferencia de lo que se conoce como galería, ese sitio “inalcanzable”, al que solo accede un “tipo de público muy específico” que puede comprar obras muy caras. Aquí no. “Hay cosas personalizadas por los artistas, como podría ser porcelana o cerámica utilitaria, obras de artistas visuales, en un rango de diferentes precios”, describió. El espacio, independiente, se llama «Tienda El Cubo Blanco» y está ubicada en calle Chiclana 1685, en el norte de Villa María, donde se encuentra su casa y su estudio.

Goymil está en galerías con su propia obra desde hace tres, cuatro años. Conoce el sector y, ante todo, las dificultades que existen en el circuito para vender y posicionar la obra dentro del sistema del arte. Allí, quizás, radique una de las razones por las que pensó en concretar este proyecto. Por eso, tal vez, contó que la tienda responde “a la idea de tener piezas de arte de artistas más locales, del interior, personales, e invitar a un público diverso”. Y, al mismo tiempo, no dejó de lado el objetivo de intentar hacer “pedagogía del coleccionismo” a partir de la obra de artistas en los que él cree.

 

De todo un poco

Por otra parte, comentó que una de las primeras obras que le interesó comercializar es la de Cecilia Mandrile, una artista visual de aquí (quien además es madrina del espacio) que vive desde hace años en Nueva York y que expone en museos de todo el mundo. “Y es una gran desconocida para el público local”, sostuvo e insistió en que es significativo comenzar a “divulgar el trabajo de los artistas de acá”, sacarlos del ostracismo. A ella, luego, se sumaron otros hacedores que trabajan en diferentes soportes como fotografía, collage, dibujo y pintura. Ellos y ellas, además de Ceicilia e Ivana Mandrile, son: Ivo Mandrile, Melanie Dealbera, Soledad Simón Fareleira, Silvina Lafalce y Emiliana Sinigaglia.

El lugar, cabe mencionar, funciona a puertas cerradas, pero quienes estén interesados en acercarse pueden enviar un mensaje privado al Instagram @tiendaelcuboblanco. Y no es menor precisar que en los próximos meses se abrirá una tienda online para comercializar “y hacer que estas obras puedan llegar a otras latitudes”.

 

Dificultades

En otro punto de la conversación, Goymil indicó que las dificultades para exponer son muchas, pero no solo en esta ciudad. La situación es general. “Nunca alcanzan los espacios de exhibición para los artistas, nunca son suficientes, aunque en Villa María hay varios espacios que se ocupan, son muy buenos y tienen una agenda competente, idónea”, remarcó. Sin embargo, dijo que falta un lugar donde el público no solo llegue a ver, sino que también tenga la posibilidad de adquirir. A raíz de ello, recordó la galería “Los cuatro Gatos” que funcionó entre 2007 y 2012 en calle Chile al 200, y que estuvo a cargo de Marina Bossa. “Lo que quedaron fueron como casas de decoración, vendiendo, por ahí, obra más utilitaria (es decir, que circulan en lo cotidiano, que tienen un uso más doméstico), no tan personalizada o con una firma de un artista que tiene una trayectoria”, agregó.

Posteriormente, insistió en el “rol pedagógico” que deben tener los espacios independientes, privados, y los públicos para “seguir acercando al público la obra de artistas locales profesionales”. Aprovechó este tema para comentar que la obra contemporánea, a veces, genera “un problema porque no es tan decorativa”, sino que tiene que ver con la conceptualización, la manera de estar y la materialidad que define al artista: su sensibilidad, cómo plasma, en la práctica, su mirada.

 

¿Por qué “El Cubo Blanco”?

“Remite a la caja de resonancia que es el museo como un espacio que se podría intervenir”, dijo sobre la denominación del espacio. Y añadió que, a la vez,  “es como la hoja de papel en blanco”.

Finalmente, habló de la importancia de que la gente adquiera obra y colabore para que los artistas puedan intercambiar piezas y generar dinero para seguir produciendo.

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