Joan Manuel Serrat, en Córdoba

Ese vicio de cantar y emocionar

viernes, 11 de noviembre de 2022 · 08:30

Escribe: Gustavo Ferradans
DE NUESTRA REDACCION

Joan Manuel Serrat continúa su gira despedida “El vicio de cantar” y el martes por la noche se presentó en el Estadio Mario Kempes de la capital provincial, ante 13 mil personas, en el que fue su segundo show en nuestro país, luego que iniciara su recorrido en Rosario, el pasado domingo.

El Nano se despidió de sus fieles en un recital a la altura de su trayectoria de 57 años, con una presentación donde las emociones transitaron todo el tiempo, y en el que el cantautor español no se guardó nada, recorriendo la mayoría de sus clásicos e interactuando constantemente con su público.

“¡Buenas noches, damas, caballeros e imparciales! Es un gusto estar aquí en el mediterráneo... Esto es el mediterráneo, sin paella, pero con cabrito!”, saludó Serrat a sus fieles a las 21.45 horas, luego de abrir su show con “Dale, que dale”.

Serrat elogió a Córdoba por sus coros y su música: “La tierra que eligió (Manuel de) Falla para vivir y para escribir... Y la Mona Jiménez”.

El humor, los recuerdos y la reflexión entre un tema otro desparramaron algo de melancolía entre el público que se sabían testigos de la “última vez del Nano en Córdoba”.

En ese clima de despedida,  Serrat señalo: “Se acabó el tiempo para mí, pero de ahora en adelante todo es futuro”. Y con respecto a su presentación en el Estadio Kempes ironizó “Este no es el último... Al menos, eso espero. Pero uno nunca sabe. Ustedes saldrían ganando, dirían: ‘Fue en Córdoba. Yo estuve allí y lo vi despatarrarse por el escenario”.

Más allá de su pedido de abandonar la melancolía, el catalán recorrió sus clásicos: recordó a su abuelo con “El Carrusel del Furo” y en un diálogo intimista con su público se sinceró que varias de esas historias de amor que se hicieron clásicos, nunca existieron.

Entonó a capela la primera parte de “La mujer que yo quiero” y aclaró que su amor “no necesitaba bañarse en agua bendita… ella lo hacía en gin tonic”.

Luego se permitió bromear sobre la reina de Inglaterra y su muerte: “Tan joven”, y hasta pronóstico que “Hemos salido ganando con el ‘Orejas’ que chupaba compresas”, en alusión a Carlos III.

Durante casi dos horas y media transitó varios de sus canciones más recordadas, al menos las que se puedan interpretar en ese tiempo, todos ilustradas con los dibujos de Banksy en la pantalla del fondo del escenario.

Acompañado por sus siete músicos, cantó “Algo personal” (con la exclamación del público cuando apareció en la pantalla el dibujo de un personaje de traje oscuro con la sigla FMI), “Lucía”, “No hago otra cosa que pensar en ti”, “Para la Libertad”, “Las nanas de la Cebolla” con un emotivo recuerdo del poeta español perseguido y encarcelado por la dictadura de Francisco Franco.

Luego llegó “Tu nombre me sabe a hierba” (en donde invitó a cantar al público), “Señora” y “Romance de Curro El Palmo”.

En otro tramo de intimidad con el público, recordó aquel recital gratis que dio en 1996, luego que en junio de 1995 tuviera que suspender su presentación en el Pabellón Verde, porque el negocio de la sobreventa de entradas. Por eso agradeció “tanto amor” y el “cabreo” de aquella noche. “Pero volvimos, ustedes y nosotros, y demostramos de qué madera estamos hechos”.

Entre recuerdos y reflexiones dedicó unas palabras a su padre, que era plomero, y a su madre, que “se dedicaba a las labores: lavar, planchar, cocinar, criar a los niños… lo que quiere decir que trabajaba como una burra”.

Antes que el telón imaginario cayera, llegó el turno de “Padre”, con el alegato de cuidar el planeta, cantado en catalán y con la traducción en la pantalla. Después fue el turno de “Mediterráneo”, “Hoy por ti mañana por mí”, “Es caprichoso el azar” (con Úrsula Margós cómo voz invitada), y “Cantares”.

El martes 8 de noviembre de 2022 quedará grabado en las retinas de los 13 mil espectadores que vieron la despedida del Nano en Córdoba. “Todo lo que empieza termina”, dijo, y agregó: “Quisiera estar aquí cantando hasta que salga el sol. Aunque no va a suceder, pero queda bonito”.

En la despedida aconsejó: “Traten de ser felices. Cuiden sus parcelas de felicidad” y luego llegó una larga ovación, quizás de cuatro o cinco minutos, con Serrat visiblemente emocionado saludando junto a sus músicos en el frente del ancho escenario.

Allí llegaron “Aquellos locos bajitos” y “Penélope”, (luego de explicar su propia versión de esa leyenda griega) y finalmente el clásico de clásicos: “Fiesta”, para cerrar una noche inolvidable, de emociones, recuerdos, nostalgias y despedida.

Pasada la medianoche, con andar lento, con sus 79 años sobre sus espaldas, Serrat se marchó por el fondo del escenario, saludando a su público, levantando su brazo en un último adiós.

Los espectadores, satisfechos por lo ofrecido por el artista, poco a poco empezaron a apagar sus celulares, donde registraron fotos y vídeos, intentando guardar el recuerdo del último encuentro con el poeta y cantante catalán en su despedida de Córdoba.

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