Precio lanzamiento a $1600
Desde el domingo podés conseguir "La casa azul" de Edith Vera con El Diario
Una obra exquisita de la gran escritora localDesde este domingo 13, con las ediciones de El Diario del Centro del País, estará disponible "La casa azul", de Edith Vera, editado por el sello Eduvim de la UNVM.
El precio lanzamiento es de $1600 y podés encargarlo a tu canillita amigo en nuestra sede, en calle Periodistas Argentinos 466.
"Un mundo de juegos y magias cotidianas"
A continuación, compartimos una acogedora reseña de esta novedad, elaborada por Silvia Giambroni.
Entrar a "La casa azul" es internarse en una casa dibujada con un lápiz azul que nace de un poema del primer libro de Edith Vera, "Las dos naranjas" como semilla que crece y se expande. Aquí se abre la puerta y la poeta, que había cerrado su casa real después de los brutales allanamientos de los grupos de tareas de la dictadura cívico-militar, nos permite entrar a esta casa que imaginó “también con los azules / nacidos en el agua, las canciones / y en el tímido olor de las violetas”.

Se abre entonces esa puerta y entramos a un mundo de juegos y magias cotidianas. Se despliegan ante nuestros ojos los distintos espacios en los que el perro y la flor son abrigados por el sol. En la cocina, hay puré, sopa y naranjas perfumadas, manteles de grandes cuadros y la lechuga que sirve de nido al pajarito, mientras el arroz se escapa riendo entre los dedos. Las arvejas y los tomates contagian la alegría de los colores y el juego y la luz se adueñan del lugar.
En el dormitorio, hay almohadones donde duermen los sueños, lanas coloridas que tejen un chal y también canciones de cuna para los niños traviesos.
En el baño, el espejo es de agua y el jabón tiene espuma azul. El pato Canela está en el gallinero y en el jardín, el perfume de las flores, las mariposas y los caracoles. En la quinta, el perejil y las calabazas sueñan con Caperucitas y Cenicientas. También está el gato que corre a ver la luna y la muñeca que teme que las flores de sus zapatitos se escapen al cruzar el río. El ratoncito corre carreras y come queso en la cueva donde el gato no entra. Los pañuelitos se bordan para acompañar algunas tristezas de las despedidas.
Edith en este libro, como en otros, mira al mundo con ojos de niña, se vale de esos milagros cotidianos y los hace belleza poética sin olvidar el juego y la alegría. Mientras su casa permanece cerrada y aislada a quien quiera acercarse, La casa azul en un equilibrio sutil, despliega la luz de la inocencia y el conjuro contra la oscuridad de quienes no entienden de libertad.
Para conocer más sobre La casa azul, ingresar aquí.
