VIVE Y SIENTE - La tarea les llevó aproximadamente 15 días de trabajo
“Nos pareció un gran desafío”
Guadalupe Díaz y Juan Sebastián Molina son pareja y fueron los encargados de crear el robot de la Tecnoteca. Ambos hablaron sobre el proceso y de lo que significó para ellos“El hijo de un amigo dijo que lo vio caminando por el Parque (de la Vida)”, contó Juan Sebastián Molina, un cordobés de 40 años, sobre el robot de la Tecnoteca (foto), que construyó junto con su pareja, una santafesina de 34, licenciada en Escultura por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), llamada Guadalupe Díaz.
Ese comentario que hizo el pequeño, de alguna manera, es un síntoma de que cumplieron con el objetivo: crear un robot que, a pesar de ser una escultura, dé la sensación de estar moviéndose, de estar encendido.
Ambos, que se conocieron en la capital provincial mientras estudiaban -Molina cursó la misma carrera que Díaz, pero no la terminó-, tienen un taller “de artes aplicadas”. Él se dedica más a la herrería y ella a la cerámica. Sin embargo, algunos proyectos, como este, los encaran juntos.
“Es el diseño que la Tecnoteca tiene como imagen; prácticamente es el logo. Nos pareció un gran desafío hacer algo muy similar a un diseño que solamente existe en la virtualidad, porque en realidad es una ilustración”, señaló Díaz.
Entonces, a lo largo de 15 días, metidos “de cabeza” en el taller, lo lograron: lo hicieron, comentaron, “lo más fiel posible” pero, a la vez, dándole su impronta.

Además, Díaz indicó que la escultura, como expresión artística y a diferencia de otras, permite tocar y rodear al objeto. “Se agrega el sentido del tacto y del espacio y del tiempo: y nosotros trabajamos un montón con eso, nos interesa eso”, destacó. Por su parte, él añadió que una de las metas era poder cumplir con el plazo de tiempo estipulado, ya que debía estar listo para la inauguración del Festival Villa María Vive y Siente, que comenzó el pasado lunes 3.
En otro plano, ellos se refirieron a una de las condiciones que tuvieron que tener en cuenta al momento de elaborar el robot. El requisito era que, como está al aire libre (próximo al cartel del espacio), sea resistente: por lo tanto, trabajaron con chapa.
“Es maleable pero, a la vez, el desarrollo volumétrico de ese diseño en particular es muy redondo, lo vamos a decir así, y la chapa no es tan buenita, no se deja tanto”, apuntó Díaz.
Seguidamente, ella explicó cómo procedieron para que la obra, al estar tan expuesta a las condiciones climáticas, no se arruine.
“La chapa se oxida de nada, fácilmente. Luego de hacer todo el robot, de producir cada una de sus partes, lo limpiamos con un químico que se llama fosfatizante que es el que saca todas las impurezas y todos los rastros de óxido que puedan haber quedado del proceso de trabajo del material. Y, posterior a eso, lo pintamos con pintura Epoxi que funciona como un gran aislante de la humedad y de la erosión, pensando en que perdure lo más posible”, describió.
Y agregó: “La pintura también fue todo un desafío, los tiempos de secado y ese tipo de cosas nos apremiaron un poco”.
Igualmente, precisó que al estar al aire libre es posible que sufra algún desgaste. La idea, de todos modos, es que no requiera un mantenimiento constante.
Posteriormente, Molina resaltó que están satisfechos con la tarea que llevaron adelante y comentó que el hecho de dedicarle tanto tiempo hace que uno empiece a verle cada vez más detalles y cosas para mejorar. “Siempre es perfectible”, expresó. Y reflexionó: “Pero llega un punto en que hay que definir y dejarlo ir, que tome su camino”.
Hacia el final de la charla, Díaz subrayó que registraron una “muy buena repercusión”, principalmente de niños y niñas. “La pregunta era: '¿Y eso se mueve?'”, recordó.
En esta dirección, Molina contó que le agregaron un detalle al casco del robot que contribuyó al dinamismo -al igual que el trabajo que se hizo con las extremidades- del objeto y que llamó la atención de los más chicos que, en ocasiones, creían que estaba prendido.
“También nos motivó mucho pensar en que íbamos a dejar una escultura en la ciudad”, dijo Díaz, en relación a que, para ambos, es significativo hacer un aporte al capital cultural local.
