La charla se desarrolló en el?Parlamento de los Niños, en el marco del?Festival?Vive y Siente
“La crisis de valores atraviesa a todos”
Lo dijo la psicopedagoga Liliana?González, quien anoche brindó una conferencia denominada “Niños y adolescentes: entre el deseo y la ley”. Además, habló sobre el exceso en el uso de las pantallas y reflexionó sobre lo que observa en su consultorio“Todos los niños, adultos, adolescentes nos movemos entre el deseo y la ley, entre lo que queremos y lo que podemos o debemos hacer cuando nos vamos construyendo sujetos éticos”, dijo la psicopedagoga cordobesa, egresada de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Liliana González.
Ella, que además trabaja como escritora, columnista y conferencista, ayer por la tarde conversó con un periodista de El Diario en el hall de un hotel céntrico de la ciudad, horas antes de que en un Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio colmado, desarrollara su charla, denominada “Niños y adolescentes: entre el deseo y la ley”.
En este sentido, sostuvo que los niños no nacen con ética: hay que enseñárselas. “El deseo de ellos es inmenso, no aceptan la ley, el límite, la norma. Entonces, es todo un proceso de educación”, apuntó.
Sobre la transgresión y las pantallas
La profesional indicó que conversar sobre este eje es “interesante”, sobre todo, porque en la actualidad los adultos están “muy transgresores con la ley” y eso no los convierte en “referentes”.
Por otra parte, hizo referencia a su penúltimo libro, “Volver a mirarnos: el reencuentro con nuestros hijos y alumnos en tiempos de urgencia y tecnología”, y recordó que en esa obra invita a aquellos que se encuentran “capturados por las pantallas” a hacer lo que llama “un turismo interior”, con el objetivo de revisar cómo están siendo como padres y madres, como profesionales o, sencillamente, desde el lugar que ocupen o rol que cumplan.
“La verdad que es imposible que un adulto eduque si no es desde el ejemplo: no le podés pedir a tu hijo o alumno lo que vos no podés sostener con tu propia conducta, ¿no?”, resaltó.
Y agregó que si el adulto transgrede, ello traerá aparejado, problemas con los hijos porque estos serán “rebeldes y desobedientes más de la cuenta”, teniendo en cuenta que la rebeldía y la desobediencia son “propias de la infancia y la adolescencia”.
Luego, González se detuvo específicamente en lo que respecta a las pantallas y reflexionó sobre lo que se registró durante la pandemia, cuando los docentes tuvieron que incorporar, “a veces en tiempo récord”, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). En este plano, ella señaló que a pesar de que “había mucho docente resistente a la tecnología”, esta herramienta “llegó para quedarse en el aula” y ello representa un cambio que, si se puede sostenerse, es “muy interesante”.
Posteriormente, remarcó que el conflicto radica en el exceso del uso de estas tecnologías y no en el uso. A la vez, expuso que son peligrosas las pantallas y la soledad. “Mi mensaje a los padres es: los cuidemos (a los niños y niñas) en el mundo real y los cuidemos en el mundo virtual porque ambos mundos tienen muchos peligros”, enfatizó la profesional.
Apuntes sobre el deseo
En otro pasaje de la charla, ella habló sobre el deseo y dijo que es “de gestión inconsciente”. Por lo tanto, sostuvo que lo ideal es acompañar a los niños y adolescentes, principalmente por un escenario que ella detecta: el de la apatía y la abulia en relación a la escuela.
“Escucho mucho padre que me dice: 'Nada le interesa', 'Nada lo motiva'. Y ese nada equivale a muerte: solamente un muerto no tiene deseos. La gente viva los tiene. Lo que pasa es que a veces no sabe cuál es, a veces no lo encontró, a veces el deseo que tiene es opuesto al de sus padres y, entonces, no se anima a que aparezca. Pero en ese caso hay que pedirle la ayuda a un especialista porque todos somos sujetos deseantes”, describió.
¿Qué sucede en los consultorios?
Otro de los aspectos sobre los que hizo algunos apuntes tiene que ver con lo que advierte en su consultorio. En esta dirección, explicó: “Los padres piden rapidez, tips, herramientas, consejos. Pocos están implicados en lo que le pasa al hijo: la verdad que un tratamiento psicopedagógico funciona cuando los padres pueden preguntarse '¿qué de mí hay en lo que le pasa a mi hijo?'”.
En este punto, dijo que observa a padres y madres que le “echan la culpa” a la escuela, a sus parejas, al mundo, a la época. “Si bien es cierto que la época es muy difícil para educar porque la crisis de valores nos atraviesa a todos, lo más fácil es echarle la culpa al tercero”, refirió. E insistió: “Lo que más noto es la prisa de los padres, los famosos tips que yo, por supuesto, no doy. Y muchas consultas en torno a la resistencia (de los chicos) a la lecto-escritura, no quieren leer y escribir, y los problemas en el vínculo con los otros, la socialización, que la pandemia acentuó”.
Además, contó que el deseo es lo que la hace seguir trabajando y llegar, en esta ocasión, a la ciudad.
Asimismo habló sobre su infancia y adolescencia: “Los deseos circularon y los límites estuvieron bien puestos”.
Y, para terminar, concluyó: “Soy una apasionada de lo que hago y me encantaría poder transmitirles a los padres una crianza gozosa y a los docentes la pasión por enseñar”.
