Las claves para aprender matemática: ¿cómo conseguimos que los chicos logren entenderla?

viernes, 4 de septiembre de 2020 · 08:24

La crisis sanitaria que vivimos ha afectado a todos los ámbitos de nuestras vidas, incluida la educación. No podemos conocer con certeza cuándo se producirá la vuelta definitiva a las aulas y a la normalidad educativa. Por suerte, internet abre la puerta al seguimiento de la docencia desde casa: gracias a la era digital y a plataformas como Superprof, los niños y los jóvenes pueden seguir teniendo acceso a una educación. Sin embargo, este sistema es muy novedoso tanto para los profesores como para los estudiantes y sus familias, y en los hogares todos tienen que hacer un gran esfuerzo para sacar adelante el curso escolar y no quedarse atrás cuando se retomen las clases presenciales.

El problema reside en que algunas materias poseen mayor dificultad que otras para su estudio individual. La matemática, en particular, supone uno de los contenidos académicos más importantes y, a su vez, presentan un alto porcentaje de fracaso escolar. Los padres no tienen siempre el tiempo o los conocimientos para ayudar a sus hijos, por lo que proponemos algunos consejos que pueden ser de ayuda para que el estudio de las matemáticas no sean un problema durante este período de educación online.

El origen del problema

Entonces, ¿cuál es el problema con la matemática? ¿Es acaso esta materia demasiado difícil en sí, o es que los métodos didácticos tradicionales no son adecuados? ¿Es posible que los más chicos disfruten el aprenderla? ¿Y cómo pueden ayudar las familias a los hijos para que el proceso sea más sencillo? En realidad, con los materiales adecuados y una guía por parte de los padres y de los profesores, todos los niños son capaces de adquirir habilidades asociadas a esta ciencia.

En primer lugar, lo más importante viene de casa: los padres y madres tienen que acompañar adecuadamente a los niños en su aprendizaje, ya que existe un gran peso emocional en su transmisión al que normalmente no se presta atención. Determinados valores, como la actitud que nosotros mismos proyectamos hacia el estudio o la forma en la que señalamos los errores, son determinantes en el proceso de aprendizaje.

También son fundamentales los conocimientos teóricos y los materiales con los que trabajamos, aunque el peso de esta tarea recae sobre todo en los docentes. Como padres, mantener una buena comunicación con ellos nos ayudará a ver qué aspectos necesitan reforzar nuestros hijos.

En caso de que necesiten un refuerzo extra, podemos optar por ayudarles nosotros mismos, aunque lo mejor es dejarlo en manos de profesionales. Incluso para los conocimientos más básicos, los docentes cuentan con herramientas pedagógicas que facilitan la adquisición de los contenidos por parte de los niños. Además, ahora las clases particulares también se reinventan con un formato online, y plataformas como Superprof ponen tutores particulares a disposición de los estudiantes. De esta forma, se hace mucho más sencillo seguir el ritmo escolar sin que la distancia sea un problema.

¿Y qué podemos hacer los padres?

Como comentábamos, el papel de los padres como soporte emocional tiene un peso más grande del que parece en un principio. Desde casa podemos incidir en varios aspectos, ajenos a la teoría, que tienen un impacto muy grande, aunque intangible, en nuestros hijos.

  • Realizar acompañamiento emocional: La actitud que mostramos nosotros mismos hacia las matemáticas (u otras materias) influye en la percepción que los niños desarrollan sobre ellas. Si mostramos rechazo o presuponemos gran dificultad, seguramente consigamos que ellos desarrollen prejuicios. También funciona al contrario: quizás en nuestra época de estudiantes éramos muy buenos en matemáticas y eso añade una presión innecesaria a nuestros hijos. Es importante dejar que ellos mismos transiten su propio camino, pero siempre reforzando su autoconfianza y respetando su propio ritmo de aprendizaje.
  • No penalizar los errores: Cometer errores es parte del proceso de aprendizaje. Sin ellos, muchas veces, no se produce la comprensión, ya que son necesarios para reflexionar y facilitar la asimilación de algunos conceptos. Los errores han de ser vistos como una oportunidad para aprender, y es importante no penalizarlos para que, además, los más chicos no se desmotiven. Los ejercicios repetitivos no son los más beneficiosos porque en ellos es fácil equivocarse: hay que incorporar, en la medida de lo posible, ejercicios donde la creatividad y la imaginación sean los protagonistas. Además, para fomentar la creatividad y el pensamiento lógico es interesante que evitemos explicarles cómo se hace todo, sino que los animemos mediante preguntas que inviten a la reflexión y a buscar sus propias soluciones para resolver los problemas.
  • Aprovechar las actividades cotidianas: Las matemáticas son mucho más que problemas con enunciados escritos y símbolos matemáticos. En el día a día existen multitud de pequeñas acciones que ayudan a los niños en el desarrollo de su pensamiento lógico-matemático. Cuando ordenan su habitación o nos acompañan a la compra, por ejemplo, tienen que utilizar la lógica para resolver pequeños problemas cotidianos. Todo el proceso que realizan para conseguir su propia autonomía es un aprendizaje que también se traslada al rendimiento académico.
  • Utilizar materiales manipulativos: También podemos poner al alcance de los niños diferentes materiales que ayuden a desarrollar el pensamiento matemático. Los materiales manipulativos son un recurso ideal: juegos de lógica, bloques, juegos de mesa, dominó, etc. Algunos de ellos están especialmente adaptados para este fin matemático, como el dominó de potencias y raíces cuadradas.

 

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