Patios de comida en las peñas del Festival

Una paleta de sabores más allá del locro

sábado, 8 de febrero de 2020 · 17:55

El aroma a locro ya no es el predominante en el recorrido peñero. Apenas se comienza a transitar desde el puente Perón, la primera para se llena de luces en el patio del Club del Morfi, con una variada propuesta gastronómica que hace las veces de un rico preámbulo para el itinerario que vendrá hasta el espacio de la Mediterránea (unos 500 metros más adelante), pasando por cada rinconada y cada peña.

Los fuegos, las chapas, los pinchos, hornos de barros y hasta sofisticados asadores hacen al paisaje y allí están los nobles cocineros. Hay de todo y para todos... Sí, frase gastada pero nunca tan real en este aspecto. Por eso vamos a iniciar nuestra propia degustación, por cada iniciativa, más allá del locro y sabiendo que podemos caer en la tentación (incluso ya nos tentaron).

 

La primera vez

Podemos abrir con una noche de pasta. Es la primera vez que la firma Picca participa en este recorrido peñero y si la memoria no falla, no habíamos encontrado años atrás estos platos por la costa. Debutamos con la columna y lo hacemos entonces con un principiante, aunque de larga trayectoria en la ciudad y región. Una que sepamos todos, uno bien conocido.

La familia Picca, emprendimiento que lideran hoy los cuatro hermanos, es parte del festival gastronómico que tuvo su primera edición al final el año pasado y por estas noches es parte del patio montado en la intersección de las calles Bruno Ceballos y La Rioja, sobre costanera, donde el año pasado se ubicaron los food trucks (camiones de comida). Junto a una decena de participantes, definieron sin repetir, proponer ñoquis y ravioles, además de algunas clásicas empanadas.

Luisina Picca dijo a La Peña que "es la primera vez y está muy bueno, vale el esfuerzo". "No había pastas", confirmó, y confió que pensaron "un menú ágil, que la gente no tenga que esperar". El clima de miércoles y jueves, por ejemplo, hizo que los Picca brindaran un plato tras otro. "Hizo menos calor y ahí la pasta gana.

Los platos, son porciones abundantes y tienen un costo de 150 pesos. Hay ravioles (de carne) con salsa bolognesa y ñoquis (de papa) con crema y roquefort (queso azul), lo que se constituye en una opción vegetariana", explicó Luisina en el puesto donde trabajan entre cinco y seis personas.

Sostuvo que "mucha gente viene a repetir, vuelve para probar lo que había comido en la Mediterránea". Y añadió que ese evento "fue convocante y muy positiva, lo que se retroalimenta con esta propuesta del patio".

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