El humorista cordobés Emanuel Rodríguez regresa hoy con un Peroncho oficialista

“Es mejor hacer humor frente a gente que ahora llega a fin de mes”

Días atrás, con su propuesta de stand up, brindó el primer show de humor en la quinta de Juan Domingo Perón. Además, ya ha superado las 900 funciones en vivo. Actuará a las 21 en el Centro Favio
jueves, 27 de febrero de 2020 · 17:33

-Has superado las 900 funciones. Una locura o una “guasada” como se diría en la Docta. ¿Estás pensando tirar la Casa -Rosada- por la ventana para la función número mil?

-El 14 de marzo celebraremos las mil funciones. Será una fiesta en el Sindicato Luz y Fuerza de Córdoba. Son 600 butacas; si nos va bien, será la función más grande de Peroncho en todos estos años.

-Supongo que cuatro años de macrismo te han dado bastante material. ¿Se puede decir que la “Macrisis” dio de comer a los humoristas?

-Es extraño, pero podríamos decir que nos dio de comer metafóricamente hablando, sacándonos el plato de comida literalmente hablando. Por un lado, a ningún artista popular le fue bien con Macri, o por lo menos a ninguno nos fue mejor que con Cristina: la gente, sin un mango para la comida, mucho menos iba a destinar dinero para un espectáculo. Por otro lado, esa máquina generadora de memes que fue Macri también te genera una dificultad: todo el mundo hace humor político ahora, y lo que antes podía ser un chiste más o menos original, ahora seguro ya fue escrito, o dicho, o dibujado por alguien en las redes. Finalmente debo decir que nunca tuve mejor verano que éste que está terminando: es mucho mejor hacer humor frente a gente que sí llega a fin de mes.

 

“No estoy de  acuerdo con esconder las miserias”

-¿Cómo ha sido la transición de "oposición" a "oficialista"?

-Siempre hay que reírse de uno mismo antes de tomarse la licencia de reírse de los demás. Por ende, hay varias cosas del espacio político al que suscribo de las que intento reírme como ejercicio de reflexión. La impaciencia, la intensidad, las contradicciones propias de la gestión, las dificultades para encontrar una representación en Córdoba. Hay que reírse de todo eso. No estoy de acuerdo con los que creen que esconder las miserias debajo de la alfombra ayuda en algo.

-A pesar de abrazar la causa kirchnerista, te has permitido en varias ocasiones plantear críticas, como la baja de la lista a gobernador en Córdoba o en Villa María hacia el gillismo. ¿En tal sentido, tuviste que soportar "fuego amigo" o se entiende el tono de comicidad?

-Creo que cualquier peronista entiende que nos tenemos que reír un poco de nosotros mismos. También admito, en mi show, los errores que yo mismo cometí en la interpretación de cómo se fue construyendo la unidad. Insisto: primero me río de mí mismo. Por la misma razón no entiendo el “fuego amigo” como tal, más bien lo entiendo como un proceso lógico en el que si yo “critico” tal o cual cosa, los demás también pueden hacer una contracrítica, o señalarme los errores que yo pueda cometer en mi armado del espectáculo. Por último, tuve un breve pero intenso intento de conducir una agrupación en Córdoba y la choqué por todos lados. Se me hizo dolorosamente evidente la dificultad que se enfrenta, en Córdoba, para construir algo.

-Hace poco tuviste el privilegio de brindar el primer show de humor en la quinta de Juan Domingo Perón, en San Vicente. ¿Cómo resultó esa experiencia desde lo personal y lo militante?

-Fue de las experiencias más intensas que viví con Peroncho. No es un lugar muy conocido, y está atravesado por una historia trágica. Desde la profanación del 55, a las estatuas decapitadas, desde la prisión de María Estela Martínez (Isabelita), al abandono de los 80, desde la simbología casi olvidada a la fuerza innegable que siguen teniendo otros símbolos peronistas ahí presentes. Desde el amor que despierta ser testigo del escenario de la intimidad de Juan y Eva, hasta la consternación de ver los agujeros de disparos en el portón, producidos en 2006 cuando se trasladaron los restos de Perón a la Quinta (de San Vicente). Hay de todo ahí. Visitar ese lugar ayuda mucho a comprender las contradicciones trágicas que nos atraviesan.

 

“Hay cada vez más radicales en mis shows”

-El año pasado decías en estas páginas que tu público había variado en los últimos años, hasta te encontraste con macristas que aunque no estaban de acuerdo del todo, te daban algo de razón. ¿Hubo algún otro cambio tras el cambio de gobierno?

-¡Hay cada vez más radicales en los shows! Es raro lo que pasa porque yo siento que tensé la cuerda y mi show ahora es “muuucho” más peronista que antes. Sin embargo el público es cada vez más amplio. Quizás se está transformando en una atracción medio exótica: “Vamos a ver a este delirante que cree que el peronismo es el cristianismo del siglo 21”.

-Además de los tópicos netamente políticos y coyunturales, ¿has incorporado otras temáticas a la par de la militancia a la vasectomía?

-Para renovar el material, la militancia de la vasectomía ya no forma parte del show. ¡Llegó el ajuste a Peroncho! Esta versión del show está muy enfocada en el cambio de Gobierno.

-Por último, continuás ofreciendo tus espectáculos a la gorra. ¿Se ha convertido en parte de una cuestión de principios el no cobrar entrada?

-Sí. Por el momento seguirá siendo así, al menos hasta que un trabajador argentino no tenga que elegir entre pagar una entrada o darle de comer a sus hijos. Cuando recuperemos la economía devastada por el macrismo, seguramente podremos incorporar el cobro de entrada. Por el momento, es un aporte que intento hacer desde este lugar ridículo que ocupo. Si alguien necesita un espacio de catarsis, de risa, pues que no se quede afuera por una cuestión tan chota como el dinero.               

 J. R. S.

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