Poco más de mil espectadores agotaron el Multiespacio el jueves pasado
No Te Va Gustar recreó sus éxitos en Mundo Rojo ante sus fans
Cinco años después de haber colmado el Anfiteatro, la banda uruguaya No Te Va Gustar regresó a Villa María para reencontrarse con su público y convalidar su vigencia, pero en un auditorio de mucha menor capacidad.
Poco más de mil espectadores agotaron -el jueves por la tarde-, las entradas de Mundo Rojo Multiespacio para apreciar de cerca “Otras canciones”, el espectáculo que revisita con ropajes acústicos y algunos pasajes electroacústicos buena parte de sus recordados éxitos.
Con 10 integrantes en escena y una variopinta gama de instrumentos, NTVG desandó una veintena de canciones, mediante un sonido impecable, mientras maceraba una atmósfera festiva a fuego lento. Como sucediera años atrás con Babasónicos cuando presentara “Impuesto de fe” en ese mismo escenario, el grupo “charrúa” echaba a rodar canciones que se habían convertido en una suerte de himnos de estadio, como “Al vacío”, “De nada sirve” o “Chau”, y los cuerpos en las plateas se hallaban en la encrucijada de pararse y simular un pogeo o quedarse en el molde entre las butacas.
“Modo recital”
No obstante, cuando Emiliano Brancciari arrojó promediando el show la bomba hitera que implica “Tan lejos” (con su coreado “cantando a pesar de las llamas”), la audiencia entendió que el chip teatral había sido modificado en parte por el “modo recital”. El argentino que comanda la formación rioplatense también se permitió un par de momentos dicharacheros e intercambios con los asistentes, como cuando introdujo los temas “No necesito nada” y “Una triste melodía”, dedicados a una antigua novia en pleno amorío y en postseparación, respectivamente, y cuando se maravilló de la cómoda silla símil cajera de súper que usaba sobre el escenario. El repertorio, que incluyó temas no tan comerciales como “Solo”, “Viajando sin espada”, “Cruz de olvido” (del mexicano Juan Saizar) y “Esos ojos” (rescatado en “Otras canciones”), tuvo su epílogo hipercoreado con temas clásicos como la murguita de “Clara”, “Cero a la izquierda”, su tema reflexivo “Pensar (con el hambre no se puede…)” y la despedida con “No era cierto”. Dos datos de color: por un lado, las largas colas para ingresar provocaron un retraso de 45 minutos para el inicio del show (“¿dónde estaban chinguenguenchas?”, bromeó Brancciari), y por el otro, la Promo 94 del Rivadavia, que se había reunido para la Farándula, se sacó una foto con el cantante en Soho, donde coincidieron luego de sendos eventos.
Juan Ramón Seia
