Gabriela Redondo habla después de asumir en Extensión de la UNVM
“Lo único que les pedí es que no toquen a Cultura”
La exsubsecretaria cultural aceptó el cargo pidiendo que mantengan el mismo equipo de trabajo hasta diciembreEscribe Juan Ramón Seia
De nuestra Redacción
El sábado pasado Gabriela Redondo había sido citada, sin previo aviso, a una reunión con el intendente Martín Gill.
A poco de llegar al encuentro se suman a la mesa el rector de la Universidad Nacional de Villa María, Luis Negretti, y parte de su flamante equipo de gestión. Ante semejante elenco de protagonistas, la exsubsecretaria de Cultura del municipio recibió la invitación oficial para tomar las riendas del Instituto de Extensión de la UNVM, cargo que ocupara el doctor Omar Barberis durante 12 años consecutivos.
Su sorpresa fue semejante a cuando a fines de 2015 el jefe comunal le propuso dirigir la cartera cultural. “¿Estás seguro, Martín, que yo puedo estar en la función pública?”, le había respondido Gabriela en aquel entonces.
“No me lo esperaba”
Todavía movilizada y con sentimientos en pugna -debido al desafío que implica la nueva función y los fuertes cimientos que entiende ha instalado en la subsecretaría-, Redondo recibió a El Diario en una de sus áreas naturales durante casi cuatro años de gestión.
Una de las alas superiores de la Usina Cultural no solo funcionó como su oficina, sino como centro de reuniones -como los “lunes de desayunos culturosos” donde se juntaban los encargados de todas las áreas afines-, o como espacio de recepción de artistas.
“Realmente no esperaba ese ofrecimiento porque veníamos trabajando, primero, en garantizar la continuidad de todos los programas hasta fin de año, y segundo en planificar la agenda 2020 con otras perspectivas”, indicó. “De todos modos -agregó-, entiendo como desafío, y como salto cualitativo importantísimo, la posibilidad de articular la cultura con la ciencia y la tecnología, algo que ya habíamos probado en instancias como en el primer ‘Vive y Siente’, con el flamante secretario de Investigación de la UNVM, Pablo Fiorito, montando una obra teatral basada en cuestiones científicas. La extensión es uno de los pilares de la actividad académica al igual que la docencia y la investigación. Por eso digo que no me voy de Cultura, sino que multiplicamos las posibilidades”.
-¿En qué sentido?
-Primero en poder vincularnos con todos los secretarios de Investigación y Extensión de todos los decanatos y luego pensando en líneas de trabajo desde dentro de la UNVM con la comunidad villamariense y con toda la región.
-¿Vas a continuar con programas o proyectos que emprendiera Barberis?
-Por el momento estoy conociendo a cada una de las diferentes áreas que componen Extensión que es amplísimo. Por mi condición de artista creo haber desarrollado la escucha, por eso voy sentándome en mesas redondas con mate en mano y les pregunto a cada uno qué hacen, si lo que hacen les gusta y qué les gustaría hacer. Para mí es fundamental trabajar desde el deseo, después veremos las posibilidades y recursos que tenemos para lograr esas metas.
-¿Habrá otros cambios en Extensión?
-Por el momento no. Sí habrá recambios, pero por jubilaciones en curso.
“Que las acciones trasciendan a las personas”
En 1997, mientras ejercía la docencia en el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia, Redondo comenzaba a formar parte del plantel de una incipiente Universidad Nacional. Su legajo académico, que sigue vigente en la actualidad, la incluyó en el decanato de Ciencias Humanas, en el Grupo de Danza Contemporánea (hoy Danzamble, que todavía dirige), dentro de la Secretaría de Bienestar, en distintos grupos de investigación, en materias de Terapia Ocupacional, en el Módulo de Arte y más recientemente en la materia optativa de profundización Laboratorios de Imágenes en Movimiento con Leandro Navall.
“Con Extensión había tenido vínculos casi al borde por distintos proyectos, pero nunca había estado dentro. Sí me considero parte del proyecto político que conduce Negretti y al cual apoyé en las últimas elecciones”, acotó.
Un antecedente directo de su traspaso del municipio al organigrama universitario fue la designación de Marcela Pozzi, exdirectora del Centro Favio (ahora a cargo del equipo integrado por Mariela Sachetto, Angeles Basualdo y Cristian Yufra), como flamante secretaria de Bienestar.
Tanto en ella como en Virginia Reyneri, en Natalia Magrín y en el equipo de directivos, Redondo había depositado la confianza para llevar adelante el área de Cultura. “Cada una aporta -remarcó- desde distintas ópticas: Marcela como politóloga y especialista en género, Virginia como historiadora, animadora sociocultural y conocedora del territorio y Natalia como psicoanalista y quien tenía en cuenta que cada proyecto sea atravesado por los derechos humanos. Por eso me llena de orgullo que siga intacto ese equipo al igual que los directores (Anabella Gill en Medioteca, Ariel Vottero en Tecnoteca y Analía Godoy en el Museo Bonfiglioli). Y también Agostina Angelone, quien acompañó administrativamente a los artistas para que se inscribieran como correspondía en el municipio. Cuando Martín y Luis me ofrecieron Extensión lo único que pedí es que no toquen a Cultura”.
-¿Pediste que “no toquen a Cultura” hasta diciembre o para siempre?
-A corto plazo, que siga hasta diciembre, pero me encantaría que siguiera el mismo equipo por varios períodos más. Mi sueño es que se pueda cambiar de mando, pero que siga el mismo concepto. Mi diseño de política no tiene que ver con un nombre en especial, sino con un modo de pensar en equipo y que las actividades y acciones trasciendan las personas. Así también lo quiero lograr en Extensión.
Lo que falta
-¿Si tuvieras que elegir algún acontecimiento importante de tu gestión, te quedarías con el programa de talleres gratuitos del “Ser Arte y Parte”, el ciclo “La costa explota” en el verano, los “Vive y siente”, o con haber podido ir con los “Remolinos de arte” al patio, al garaje o a la terraza de una casa en un barrio?
-Me vas a hacer llorar, pero no podría elegir algo porque yo abrazo todo, cada cosa tiene su particularidad. Eso de ir a las casas tiene que ver con la posibilidad de comprender a la ciudad como todo un escenario e ir a espacios no convencionales o con propuestas no habituales. Mirá, a poco de asumir le planteé a Martín (Gill), hacer un “Circo criollo”. Le di toda la explicación conceptual sobre el rescate histórico, cultural y político que eso significaba, pero también me jugaba a hacer un diagnóstico de qué pasaba con los artistas locales. Y fue algo formidable. Ese puntapié nos permitió hacer todo lo que vino después, trabajando en equipo e interdisciplinariamente, y nos permitió ver el caudal que tenemos en Villa María y todo lo que se puede hacer. Acá hay enormes artistas, solo tienen que trabajar en conjunto y creo que logramos que eso se diera, como pasó con la creación de la Unión de Músicos Villamarienses (Unimuv). En eso mucho tiene que ver Martín que, gracias a su generosidad, nos permitió correr riesgos. El “Vive y Siente” surge de tratar de darle otra vuelta a la Feria del Libro y convertirla en un festival. O lo que pasó con “La Villa Erótica”. Cuando se la propuse se agarraba la cabeza y me decía: “Yo no voy a hablar de esto, lo vas a hablar vos” (risas). La primera edición éramos 50 y la última que hicimos (la tercera), explotó de gente con toda una grilla local.
-¿Qué asignaturas te quedaron pendientes?
-Para el año próximo teníamos intención de revisar algunas ordenanzas, como las habilitaciones de espacios culturales, es decir, qué entendemos por espacio cultural, y el pago de un artista por parte del Estado para que sea dentro de los 30 días, dado que no es un proveedor más, sino que trabaja con su cuerpo. De todos modos nosotros siempre legitimamos su trabajo y nunca pusimos un honorario, sino que preguntábamos qué deseaban cobrar y luego se intermediaba para saber si había recursos o no.
-Meses atrás hubo reclamos de talleristas que tenían meses adeudados.
-Cuando vi esa noticia me sorprendió porque siempre tratamos de que se les pague a todos. Puede ser que hayan sido talleristas de otras dependencias o que, por cuestiones burocráticas, se hayan atrasado.
-¿Cómo se desarrollarán los últimos tres meses en el área?
-En los próximos días la Feria Franca cumple un año así que vamos a realizar un gran festejo. Luego quedan en agenda las actividades por el aniversario de la ciudad, la “Noche de los Museos”, el Encuentro Nacional de Juegos de Mesa -que naciera de un taller cultural-, y los cierres de las tres escuelas del “Ser Arte y Parte”. Hay que remarcar que de ese programa nació la Orquesta Escuela de Música y la Escuela de Circo, que es solicitada por localidades de la región para funciones y clases abiertas.
