Cine en la cárcel - Un proyecto integrador que busca reafirmar derechos humanos

Abrir las celdas para soñar, soñar

El Espacio INCAA, un grupo de mujeres profesionales y un puñado de músicos dieron el puntapié inicial
miércoles, 5 de junio de 2019 · 09:12

Pasa siempre, en cualquier contexto, en cualquier lugar, en cualquier momento. Comienza a proyectarse una película y magia hace su trabajo de derribar muros, de abrir puertas, de proponer un tiempo y un espacio fuera del cotidiano hacer; espacios para ver y vernos desde otro lugar, espacios para pensar y pensarnos desde otra perspectiva.

Las cuatro paredes de la capilla del Establecimiento Penitenciario número 5 del barrio Belgrano de esta ciudad no escaparon a esa magia el lunes por la mañana cuando, desde el programa “Cine en la cárcel”, propuesto por el Espacio INCAA local y un equipo interdisciplinario compuesto por mujeres profesionales ofrecieron a la internas la proyección de Aniceto, la última película de Leonardo Favio.

Justo el lunes, día del Ni Una Menos.

Y de yapa, tras la magia del cine, dijo también presente el hechizo de la música, de la mano de Nicolás Favio, músico e hijo del cineasta, quien acompañado por interpretes locales, ofrecieron un minirecital con repertorio del propio Leonardo y una canción de Nicolás que integra la banda sonora del filme que se proyectó.

Para mayor  encantamiento, el show fue presentado por Rocío Borsatto. Y al final, el almuerzo compartido.

Y allí estaban esas más de 60 mujeres, circunstancialmente privadas de su libertad, asomándose la posibilidad de atravezar el hierro y el hormigón, aunque más no fuera por unas horas. Y allí estaban los artistas, ofreciendo y recibiendo, intercambiando, compartiendo.

“Acompañé mucho a Aniceto, en muchas funciones. Nunca me había pasado de haberme encontrado con un público tan atento y participativo como este. Cada dos minutos, un comentario, una risa, un suspiro, una señal de que estaban absolutamente enganchadas con lo que propone la película”, afirmó Nicolás Favio tras la función.

Y luego, vino la charla, el debate, el intercambio de ideas,  entre las internas y el equipo de profesionales que lleva adelante este proyecto, que cuenta con el apoyo del director de la cárcel, Mauro Molina, quien asegura dispuesto a tender puentes de reflexión y creatividad entre las internas y la sociedad.

“Concluida la primera jornada del ciclo de cine en contexto de encierro, creemos que se inició un camino hacia el objetivo principal de generar políticas de inclusión social y ampliación de derechos, a través de espacios que faciliten el acceso a los bienes culturales, como derecho humano fundamental. 

Las mujeres que participaron pudieron disfrutar de un espacio de recreación, esparcimiento y reflexión colectiva. La jornada fue un vehículo de conexión con el afuera, les permitió a las participantes ser consideradas parte de nuestra sociedad y resignificadas como sujetos positivos y titulares de derechos. Veremos al continuar el ciclo si se logra, aunque sea mínimamente, su calidad de vida dentro del penal”, sintetizó Luz Felipe, abogada e integrante del equipo profesional.

Para Rocío Borsatto, la experiencia de ingresar en el penal para ser parte del proyecto, en calidad de presentadora del show de Nicolás, dejó el siguiente saldo: “Estoy muy feliz, muy contenta, porque la gente me hizo fiesta. Yo bailé por ellos y me encantó que la gente se pusiera contenta, aunque ellas no podían bailar ahí adentro”, cuenta Rocío Borsatto. Y luego reflexiona: “Pero también me sentí angustiada y triste, porque no sabía cómo era la situación. Pero ahora estoy feliz por la amistad que pude lograr. Me encantó estar ahí, bailando, con los artistas, con la mujeres y los hombres; con Nico Favio. Me siento muy feliz y muy agradecida por todos los gestos que tuvieron conmigo y por lo que pude hacer. Me gustó mucho colaborar con todas las mujeres que están en la cárcel y no pueden ver a sus hijos y a su familia. Me encantó hacer feliz a los demás”.

 

El proyecto

“Esta idea de promover condiciones técnicas de exhibición cinematográfica en lugares donde el mercado subestima su existencia ha sido el motor fundamental para exhibir con la mejor técnica disponible tanto en la sala como en plazas, playones polideportivos, instituciones comunitarias, centros vecinales, copas de leche, organizaciones barriales, la cárcel. Nuestro propósito es que el cine nacional se construya como un derecho cultural de todos los argentinos”, dicen las creadoras del proyecto.

“Toda persona privada de libertad debe ser tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano (art. 5, inc. 2 Convenció́n Americana sobre Derechos Humanos).

Es por ello que la pena privativa de la libertad solo debe restringir ese derecho, y no otros derechos constitucionales de los que las personas privadas de la libertad son titulares.

El acceso a los bienes culturales y la participación en la vida cultural es un derecho indispensable para el desarrollo humano (art. 15.1.a del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales)”, explican las profesionales cuando fundamentan este proyecto inclusivo.

“En este marco, el objetivo principal de este ciclo de cine en contexto de encierro se orienta a la necesidad de generar políticas de inclusión social y ampliación de derechos, através de espacios que faciliten la participación en los bienes culturales.También se pretende que ese espacio permita la integración, recreación y esparcimiento,y por lo tanto, mejorar, aunque sea mínimamente, la calidad de vida de las internas, mediante una herramienta de fuerte inclusión social como es el arte en general y el cine en particular. Esto se evidenció en la primera proyección realizada el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el pasado 8 de marzo, pues las internas que asistieron compartieron sus opiniones y disfrutaron de un momento de distensión y reflexióncolectiva. Es claro que el cine se constituyó como vehículo de conexión con el afuera, permitió en cierta forma contener la falta de esperanzas producida por la vida y aislamiento de la prisión”, agregan.

 

El equipo

El equipo de profesionales que lleva adelante este proyecto está compuesto por la abogada Luz Felipe; defensora pública oficial Federal; Micaela Quaino, coordinadora del área Asistencia al liberado de la Municipalidad de Villa María;  la licenciada Laila Alcalá Riff, psicóloga de la Secretaría de Salud de la Municipalidad; la licenciada Marcela Pozzi, coordinadora del programa de género y sexualidades de la Secretaría de Bienestar de la UNVM; la licenciada Cristina Angeli, psicóloga social de la Escuela Enrique Pichon Riviere; la licenciada en Letras Modernas y crítica de cine, Julieta Aiello;  Sofía Fernández y  Candelaria Duarte Mangiantini practicantes de Terapia Ocupacional de la UNVM; la profesora Eugenia Romero, organizadora del Encuentro Nacional de Familias de Personas con Síndrome de Down y  Candela Barberis, coordinadora del mismo Encuentro.

Por el Espacio INCAA, fueron de la partida la infatigable gestora cultural Irma Carrizo y sus compañeros de trabajo Joaquín García e Ignacio Cárdenas.

Angela Parodi; Magalí Supertino, Pedro Muñoz; Oscar “Negro” Páez y Sergio Stocchero fueron los músicos locales que acompañaron a Nicolás Favio, a todo el equipo de profesionales y del Espacio INCAA  en la propuesta de abrir las celdas para soñar, soñar.

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