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“No voy a cambiar mi música para hacer lo que está en boga”

Antes de actuar en Lola Cruz dialogó con El Diario acerca de su nuevo disco solista “Xavier”, su afinidad con la banda local De la Rivera, el feminismo y el “stand by” con Illya Kuryaki and the Valderramas
sábado, 29 de junio de 2019 · 08:52

Escribe Juan Ramón Seia
De nuestra Redacción

-Villa María es una ciudad que tiene una fuerte ligazón con vos a través de De la Rivera. ¿Cómo había sido el contacto inicial con sus integrantes, quienes siempre se reconocieron fans de Illya y tuyos?

-En un momento nos conocimos y rápidamente empezó la onda. También con (el realizador) Iván Pierotti que es de Villa María y que fue parte del staff de Illya haciendo videos y audiovisuales en vivo. Con los chicos de De la Rivera nos habíamos juntado para hacer un tema juntos (“Aniversario”, que aparece en el disco “Family game”, la tercera placa del grupo villamariense). Desde antes me encantaban sus discos y canciones. Con el grupo hicimos “Aniversario” y luego con Gastón (Pérez Rivera), hicimos “Tiemblas” para su disco solista (“Gasteishon”). Siempre está latente la posibilidad de trabajar juntos porque tenemos muchas cosas en común y nos gusta emprender búsquedas musicales. Para componer y escribir Gastón es un buen compañero y Lucas (Rivera), participó en “Xavier” metiendo “talk boxs” (dispositivo de efectos que permite modificar el sonido) y unos teclados. Son compañeros de ruta en todo sentido.

-Mantenés un radar activo sobre las nuevas formaciones que aparecen en la escena. Solés participar de festivales como el Ciudad Emergente e invitás a tu último disco a grupos como Usted Señálemelo. ¿Notás una camada que se las trae?

-Me considero un par o un colega más grande y no más que eso. Desde ya que hay una nueva camada que se viene con todo. Por suerte hay una escena muy grande en toda la Argentina y que fue creciendo con el tiempo, así que en ese sentido estamos cubiertos desde el plano artístico. Me gusta ser parte de esa movida, pero también me gusta que los encuentros (con los artistas), sean algo naturales.

-Luego de varios años de escenarios y producciones con Illya volviste al plan solista. ¿Trabajaste sobre un material que ya venías rumiando desde hace tiempo o es contemporáneo al momento preciso de gestar la nueva placa?

-“Xavier” (que remite a su segundo nombre afrancesado), también se podría llamar “1.000 días” que salió como corte de difusión. Ese tema en particular tiene que ver con los 1.000 días que empecé a contar para atrás, desde cuando empecé a trabajar en este proyecto que coincidió cuando decidimos hacer un parate con Kuryaki. Y mi intención no fue meterme en un estudio y hacer  un disco rápido, sino ir probando, ir juntándome con músicos para ir probando. Seguí laburando con Rafa Arcaute y Didi Gutman (productores del disco), abriendo el juego para que se fueran dando diferentes situaciones. Tardé bastante tiempo en terminarlo, casi tres años. Me di el tiempo necesario para revalidar mi gusto de hacer música.

-En "Xavier" continuás estilizando tus creaciones dentro del funk, el pop, el soul y el disco. ¿Estas vertientes todavía gozan de buena salud y le dan pelea ante la avanzada del trap, por ejemplo?

-A esta altura de mi vida hago la música que yo siento. Me pueden influenciar, en parte, cosas muy actuales como lo urbano, pero no voy a cambiar mi música para hacer lo que esté en boga. Después de todos estos años disfruto mi música como si fuera mi plato de comida, como si fuera mi música de autor con mis sentimientos de autor. A veces la industria dictamina lo que hay que hacer o escuchar y yo hago lo que me pinta y me encanta que sea de esa manera.

 

“Uno toma las banderas que siente que van con uno”

-Declaraste recientemente que "la sensualidad y el sexo siempre fueron un motor en mis canciones" y que "te sigue inspirando la mujer". No obstante, ¿el creciente movimiento feminista te ha hecho replantear algunas cuestiones a la hora de escribir canciones?

-Uno siempre tiene en cuenta lo que lo rodea. Por lo menos, a la hora de escribir se tienen en cuenta ciertas cosas, pero de manera natural. Es como ubicarse en la sociedad donde vivís. Es cierto que estamos en una época donde todo el tiempo se está plantando banderas en muchas causas políticas, sociales, ecológicas. Y de ahí uno toma las banderas que siente que van con uno. Hace poco me preguntaron si con Kuryaki hubiéramos sacado la tapa de “Leche” (1999), donde se ve un par de tetas femeninas que me encantan. Pero creo que entendemos que las cosas están pasando por otro lado y es una evolución natural que así sea.

 

Las drogas y el trap

-En una nota con la Nación, recordabas que en los comienzos de Illya tenían como postura no consumir drogas duras como la cocaína, porque habían visto cuestiones "fuleras". Actualmente se alude cada vez más explícitamente al consumo de drogas, en especial en temas del género urbano. ¿Ves que no hay toma de conciencia o que el mensaje es que cada uno es libre de sus decisiones?

-Las drogas duras te queman la cabeza, es así. Y más allá de que es una realidad que han entrado a la gente y a los jóvenes no me parece algo positivo que desde el trap, que tiene tanta llegada a niños, se toquen esos temas con tanta liviandad. Después, si una persona en su intimidad consume pasará por su decisión, pero insisto que no me parece positivo arengar el consumo. Me parece más una postura del rap “gangsta” (subgénero que refleja el estilo violento) que no construye más allá del chiste.

-¿En qué estado se encuentra actualmente el proyecto de Illya? ¿Regresará en los próximos años o no hay fechas prefijadas?

-Kuryaki es una banda que se maneja por el deseo y por lo real. Y no hay deseo de volver. Está bueno que seamos así con respecto a nuestra banda porque sabemos que cuando volvemos vamos con todo. A todo o nada.

 

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