Entrevista - Tabaré Cardozo, director de la murga uruguaya Agarrate Catalina
“Más que criticar nos gusta caricaturizar la realidad”
Antes de presentar mañana “Defensores de causas perdidas” en el Verdi, respondió consultas de El Diario y de las dos murgas villamarienses-¿Qué pueden adelantar del nuevo espectáculo y precisamente de ese "extravagante grupo de personas que decide formar una asociación para defender causas perdidas"?
-Ese es el hilo conductor que elegimos para trabajar el arco dramático de la nueva propuesta. Consiste básicamente en un grupo de personas que “desean pelear peleas impeleables” (sic). Sería como una asociación o un club donde cada uno de los murguistas es defensor de causas perdidas. Durante el transcurso del espectáculo se le asigna a cada uno una causa para defender y cada cuadro cómico o cuplé habla de esas causas.
-¿Cuánto de mensaje universal y cuánto del "ser uruguayo" se transmite en esta nueva puesta?
-Particularmente este espectáculo fue concebido para el carnaval uruguayo el que, para participar, tiene un reglamento que pide una crítica de la actualidad, como una especie de dramaturgia orientada hacia la crítica, algo que siempre tenemos más allá de estar o no en concursos. Sucede que en anteriores puestas las críticas fueron más sociales o universales más que sobre la aldea, como “Un día de Julio”, el cual exploraba otros lenguajes y se encaminaba hacia la comedia musical. Esta vez se trata de una propuesta netamente murguera, aunque más extensa que una convencional, con varias adaptaciones.
Preguntas de la murga local La Cuerda que Falta
-¿Cómo se vive llevar una fiesta popular de su país/región hacia todo el mundo?
- Es increíblemente gratificante ver cómo una expresión que está diseñada para la comarca inmediata trasciende fronteras y tiempos. Es increíble que un mismo espectáculo haya recorrido los cinco continentes y casi con el mismo grado de rendimiento. Eso habla muy bien del género murga, que es universal, y habla muy bien también del ser humano, de los parecidos que tenemos, seamos del color o de la cultura en la cual nos hayan acunado. Digamos que, traducción mediante, somos en definitiva la misma maravilla y la misma porquería.
-¿Cómo les reciben generalmente en otros lugares?
- Nos reciben muy bien y con mucho asombro y sorpresa. No solamente se nos recibe como un colectivo extranjero que no vieron nunca sino que, en muchos lugares adonde vamos, nunca tuvieron referencias del género y ahí la sorpresa es total. A eso lo usamos a favor porque la gente se queda cautivaba por el maquillaje, por los trajes, por el movimiento escénico o la dinámica del canto y del humor. De todos modos, siempre aclaramos que no somos los únicos murgueros, sino que somos los circunstanciales abanderados.
-¿Qué les gusta criticar cuando cantan o contra qué cosas creen que cantan?
- Más que criticar, a nosotros nos gusta caricaturizar la realidad. Esa es la palabra que nos ha unido o nos ha enamorado de este género. La murga ha hecho eso desde los comienzos de su historia que tiene más de 120 años y tratamos de mantener vivo ese legado. El murguista ya tiene el lente deformado en ese sentido y lo es siempre las 24 horas y los 7 días a la semana, actualizando las sátiras y las cosas que nos pasan. Lo hacemos sin ser jueces ni gendarmes de nadie; más bien como lo haría un humorista en una viñeta de un diario barrial o comunitario.
-¿Miden las críticas que hacen en el espectáculo de acuerdo a los lugares que les contratan?
- Tenemos como política artística el ser muy respetuosos de las diferentes culturas y diferentes lugares adonde vamos. Por supuesto que no es un espectáculo a pedido, pero tratamos de ser corteses sin ser complacientes. Sí evaluamos las posible reacciones. Si vamos a un lugar adonde son muy pero muy religiosos, al cuplé de Dios no lo hacemos o adonde hay una guerra no hacemos el cuplé de las cucarachas (de “El fin del mundo”). El contexto también hace al texto. A veces, la ironía que manejamos en nuestra región puede ser malinterpretada en otro lado. De todos modos, el espíritu general lo mantenemos.
-¿Cómo es la cuestión legal con respecto a las melodías de canciones ya registradas?
- Es un dolor de cabeza para la Asociación de Autores del Uruguay que está tratando de regular sobre eso pero, se da de frente contra una tradición mientras que el derecho internacional también lo intenta regular. Hubo casos de murgas que tuvieron que suprimir partes de sus repertorios como el caso de Contrafarsa en 2002 con música de Los Beatles. Por nuestra parte tenemos el orgullo de haber sido la primera murga en ganar, en 2011, con un espectáculo enteramente inédito.
-¿Qué se siente viajar con una murga durante tanto tiempo?
-Mirá, estoy respondiendo estas preguntas mientras preparo la valija. Viajar es parte de nuestra vida y es maravilloso. Agradezco cada día que me despierto por la inmensa bendición de trabajar de lo que me gusta y con gente que quiero mucho, con mis dos hermanos (Yamandú y Martín) y amigos. Es como la familia rodante que decía León Gieco. También sabemos que es frágil y por distintas circunstancias puede que no siga.
De la murga local Les Degenerades
-¿Cómo es el proceso de composición de las obras, en términos musicales (en coro y percusión) y escénicos?
- Soy el encargado de seleccionar las piezas musicales que vamos a utilizar, en cuanto a las preexistentes, como las que tengo que componer o pedir a mis compañeros que hagan. También me encargo de armar el esqueleto de cada cuadro musical que tiene su estructura independiente. Las dos puntas y la canción final llevan un tratamiento especial porque allí está la mayor riqueza en lo arreglístico. Además son los pasajes más extensos y donde los solistas pueden participar con mayor protagonismo, con dúos, tríos, solos, contracantos, canon, armonizaciones a varias voces y donde se modula tonalmente. Es una serie de movimientos musicales que los cuplés no se prestan para eso, porque suelen tener una música alegre y cambiante. Barroquizar (sic), demasiado a un cuplé termina afectando su parte graciosa porque distrae el arreglo y no se le presta atención a la parte cómica. Con respecto a la percusión, los músicos a cargo van dando el okey, proponiendo o desechando propuestas, enganches de pasajes, adornos y luego yo, como director, determino si finalmente va de esa manera o hay que hacerle algún retoque.
El show. Mañana a las 21 en el Teatro Verdi (Yrigoyen 328).
