“Los hombres que Dios no ama”
Se estrenará el sábado la obra teatral que promocionaron con misteriosos muñecos
Este sábado a las 22 se estrenará en el Centro Leonardo Favio la obra “Los hombres que Dios no ama”, del grupo “Teatro de Herejes”.
El trabajo artístico del elenco local fue promocionado con una singular campaña, que días pasados incluyó una intervención con muñecos colgando de un puente del Balneario.
El grupo que dirige Andrés Alberto Brarda expresó que se trata de “una nueva producción teatral de una presencia escénica potente y cautivante en todos los sentidos del espectador. Esta vez el enfoque está puesto en una temática polémica y poco visibilizada. Una obra teatral experimental que reúne diversas motivaciones: letras, imágenes, físicos y efectos sonoros en un espacio escénico frente a espectadores emancipados, generando acciones sociales provocadoras e incómodas que desencadenan un resultado inesperado en el acontecimiento dramático”.
La técnica actoral abordada resignifica el punto de partida y el punto de llegada en cada recorrido corporal, dándole sentido a las diagonales y al desequilibrio con el fin de alterar las leyes de una construcción formal para trabajar con un recurso extraordinario los elementos escénicos.
“¿Qué ocurre cuando nuestro mundo interior no puede ocultarse más? ‘Los hombres que Dios no ama’ es una obra que nos cubre con su incomodidad y cuestiona qué tan firmes son las creencias que hemos estudiado de manual cuando lo que nos empapa es el amor”, define Brarda, a la vez autor de la obra.
Actúan Nicolás Funoy y Mauro Adán, con la música de Nahuel Yamil, la técnica de Marina Monti y la asistencia de Gabriela García y Alexis Pineda. Colaboran además Leonardo Monti y Martín Enrici.
La entrada a la sala de Catamarca esquina Sabattini será a la gorra.
Publicidad misteriosa
Respecto de la promoción con muñecos en diversos puntos de la ciudad, el director afirmó que "nunca tuvimos tanta repercusión en las redes y en los medios".
"Lo más interesante es que con muy pocas herramientas pudimos construir una realidad que jamás existió. A los muñecos los poníamos en diferentes partes de la ciudad, hacíamos un registro y los sacábamos. Así pudimos viralizar nuestras fotos generando un shock de algo que jamás se vio. Eso sí que da miedo, para pensar", precisó Brarda.
"Otro dato atrayente -añadió- es que para realizar esta estrategia de difusión no gastamos ni un solo centavo, cuando indirectamente todos los medios de comunicación hablaron sobre nuestro trabajo. Jamás podríamos haber pagado semejante publicidad. Es una manera de resistir en medio de un contexto económico muy complicado".
