Escultora Rina Actis, patrimonio y legado de una precursora

lunes, 22 de abril de 2019 · 00:00
Espacio público - El arte al alcance del transeúnte A mediados del siglo XX una mujer irrumpió con su trabajo y su obra en un espacio que era casi exclusivamente habitado por hombres y se convirtió en la primera escultora local en dejar su legado en el espacio público de la ciudad Rina María Actis abrió una puerta. Con sus manos, con sus herramientas, con sus obras, con su arte (fundamentalmente esculturas y pinturas), abrió una puerta de género cuando el siglo XX aún no cumplía los 50. Y hasta nuestros días, los villamarienses y los visitantes que recorren la ciudad, pueden encontrarse con varios de los bustos que realizó y nos hablan, desde su aparente silencio de cemento. Rina María Actis dejó testimonio de quienes construyeron el destino de Villa María, por caso, Ramiro Suárez. Y dejó también un mensaje y un legado que hoy tiene especial vigencia: las mujeres y su activa participación en la vida cultural de la ciudad. Actis nació en la zona rural de Villa Nueva en 1912. Realizó sus estudios primarios en el Instituto Inmaculada Concepción de la hermana ciudad, donde una misionera despertó su inquietud por el arte, en la década de 1920. Estudió dibujo y pintura con el profesor Antonio Arborio, fundador de la Escuela Provincial de Bellas Artes “Emiliano Gómez Clara”, en 1930. Ejerció la docencia como maestra de dibujo a partir de 1937, profesión que ejerció por más de 40 años, en las escuelas Dr. José Bianco, Florentino Ameghino, Juan Bautista Alberdi y en la Unidad Penitenciaria Nº 5 de Villa María. Fue pintora y escultora. Según señala Mariano Pereyra, egresado de la Tecnicatura Superior en Artes Visuales de la Escuela de Bellas Artes y autor de una investigación realizada el año pasado, Actis “se destacó por su constante voluntad de trabajo y una abundante producción en el área de la pintura y la escultura en su taller de calle San Martín. Expuso en salones de Villa María, Rosario, San Juan, Tucumán, Córdoba y en distintas ciudades de la provincia”.   La primera mujer escultora La escultora villamariense Gabriela Manfredi explica cuál es, a su parecer, la importancia de la obra de Actis, principalmente refiriéndose a las esculturas emplazadas en el espacio público local: “Como artista docente que trabaja en un espacio público de formación de futuros profesionales en el campo de las artes visuales, me interesa conocer y poner en valor quiénes fueron aquellos artistas antecesores de nuestras prácticas en la ciudad y la región, porque considero fundamental mirar nuestro entorno y nuestro pasado para construir y entender quiénes somos. El caso de Rina Actis es especial, dado que se trata de una mujer que se desempeñó como escultora (además de pintora) generando obra para el patrimonio público en una época en la que, más aún que hoy, era una actividad netamente “masculina” para la opinión pública. Es por lo tanto, que sepamos, la primera escultora mujer de la ciudad”.   Algunas de sus obras En varias escuelas primarias de Villa María se conservan las obras realizadas por Actis, en la José Bianco, en la Florentino Ameghino y en la Nicolás Avellaneda están emplazados los bustos modelados por la artista que homenajean a quienes dan nombre a los establecimientos educativos. Otras obras fueron instaladas en el Instituto del Rosario y en el Instituto San Antonio. Existen asimismo obras de la autora en algunas localidades de la región. Actis fue también la autora del busto que recuerda a Ramiro Suárez y que está emplazado en la esquina de Mendoza y Carlos Pellegrini. Algunas de las obras de la escultora han sufrido a lo largo del tiempo actos de vandalismo. Por ejemplo, el propio busto de Ramiro Suárez, cuyo rostro fue dañado. Peor destino sufrió el busto de Nicolás Avellaneda, que estaba emplazado en la escuela homónima y fue, primero dañado y luego, como consecuencia de ello, descartado. Hoy, se ignora dónde fue a parar esa pieza, motivo por el cual se perdió parte del patrimonio cultural local a la vez que una obra de la autora.   Dos obras poco accesibles Por otra parte, se sabe de la existencia de otras dos obras realizadas por Rina Actis que, por distintos motivos, son de más difícil acceso para el público en general, aunque sí se conoce que permanecen en los lugares donde fueron emplazadas y, aparentemente, en buen estado de conservación. Una de ellas, un homenaje a la madre, está ubicada en un patio de la Unidad Penitenciaria Nº5 del barrio Belgrano y apenas puede verse desde algunas ventanas y desde la biblioteca de la cárcel. La otra escultura, realizada en homenaje al general José María Paz, conocido como “el Manco”, que está emplazada en la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos. Para Rina Actis, el arte era un alimento para la vida misma; por eso, anciana ya, e impedida de realizar algunos movimientos, seguía pintado los motivos que se le ofrecían desde su ventana. Dueña de un espíritu fuerte y sensible, a sus 85 años todavía seguía trabajando y pensando en los demás, porque era de esas personas que piensan que mientras uno pueda, debe ayudar a sus semejantes. Rina María Actis dejó este mundo a los 95 años, el 15 de agosto de 2005. Su obra predura y es patrimonio cultural de la ciudad y los villamarienses. Sería bueno que aprendiéramos a cuidarlo.
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