Caparrós: 'No existe el español neutro, hay español hegemónico”

lunes, 1 de abril de 2019 · 00:00
VIII?Congreso Internacional de la Lengua Española El escritor y periodista aseguró que “no hay neutralidad posible” porque esta lengua “es diversidad” Escribe Celeste Coschica De nuestra Redacción El escritor y periodista Martín Caparrós participó en el Congreso Internacional de la Lengua Española y, además de ser uno de los expositores en el Seminario Iberoamericano de Periodismo que se realizó el día previo al comienzo del CILE, también integró el plenario “Periodismo digital: los retos de una lengua en Internet”, junto a Darío Jaramillo Agudelo (Colombia), Patricia Nieto (México), Mario Tascón (España) y Julio Villanueva Chang (Perú). Caparrós habló sobre la situación del periodismo actual, pero hizo una especial referencia a la lengua y aseguró que el español neutro “no existe”, sino que debería hablarse de un “español hegemónico”: “Ahora que las lenguas están destinadas, por estos nuevos medios técnicos, a llegar mucho más allá de su ambiente natural, efectivamente qué hacemos con ese reto. ¿Ponemos una nota al pie para que se entienda cada palabra en cada lado? ¿Qué tenemos que hacer? Aquí se habló de español neutro, y me he pasado muchos años insistiendo en que el español neutro no existe. El español neutro es el sueño húmedo de algunos editores que creen que si lo logran, van a poder vender sus productos en todo el ámbito del idioma. Pero cuando alguien está escribiendo llega fatalmente ese momento espeluznante en que tiene que escribir falda o tiene que escribir pollera; tiene que decidir si escribir vereda o acera. No hay español neutro, puede haber español hegemónico. Si siempre se escribe falda, será que el español peninsular habrá triunfado, es hegemónico y consigue llamarse neutro. Pero no hay neutralidad posible porque el español es esta diversidad, en la que cada palabra acepta por lo menos cuatro o cinco variantes según el área en el que se habla. No hay español neutro, entonces ¿en qué vamos a hablar? ¿En emojis? El emoji es el viejo ideograma egipcio. Es decir, es un dibujo que dice algo. En un momento, hace más de 3.000 años, eso se usó hasta que llegaron los fenicios. Ahora hemos vuelto al sistema egipcio de poner ideas completas en un dibujito, que tiene la ventaja de su ambigüedad perfecta. Cuando me mandan un emoji, nunca entiendo qué me están queriendo decir, y eso es buenísimo porque puedo pensar que me están diciendo lo que quiero que me digan”.   La crisis de un modelo de periodismo El escritor, una de las personalidades más esperadas en el congreso, también hizo foco en que "la narrativa periodística en Internet está por construirse". "Se habla mucho ahora de la crisis del periodismo y trato de insistir en que lo que está en crisis es un modelo de periodismo que fue muy eficaz y que consistía en esos grandes diarios institucionales que eran de algún modo los detentores de la verdad en la sociedad donde trabajaban y a ese título eran capaces de fijar la agenda de esas sociedades y respaldaban todo lo que decían con su prestigio", aseguró Caparrós y remarcó que "los grandes periódicos nos quieren convencer de que su crisis es la crisis del ejercicio periodístico en general". "El ejercicio periodístico está en un momento de búsqueda. Hay una serie de cambios que van afectando la forma en que trabajamos. Pero a mí la mayor parte de esos cambios me atrae, me seduce. Para empezar, como consumidor de información el primero de todos es el acceso a la diversidad. Hasta hace poco en el modelo hegemónico del siglo XX, uno leía un diario, a los sumo dos. Ahora uno puede armarse su visión sobre determinado tema mezclando infinita cantidad de fuentes", detalló. Caparrós remarcó que hoy "cada cual puede armar su propio diario, un privilegio extraordinario frente a lo que siempre había sido el modelo de una fuente única o muy oligopólica”: “Aquello que se achaca muchas veces al ecosistema o al ejercicio periodístico en realidad consiste en que lectores, oyentes, consumidores, televidentes o como quiere que se llame, no están lo suficientemente educados o motivados para eso. Pero el acceso a la información que tenemos hoy, más allá de las falsas noticias, es mayor que el que hubo nunca, incluso para desmentir esas noticias si lo quisiéramos". Para el autor, el problema de una escena de transición como la actual es el empeño y las estrategias de los medios tradicionales por retener a su público: "Hoy los editores de un diario saben al minuto qué notas se están leyendo. Y por supuesto, está la tentación de hacer más de esas notas que sirven como anzuelos para el click". "Y en general -esto no habla muy bien de todos nosotros como público- las notas que más se ven son la carroña, quiero decir, las diez actrices más calientes de Hollywood o el asesinato sangriento en no sé qué lugar. Eso hace que algunos medios estén produciendo cada vez más porquería so pretexto de que es su público el que se los pide", analizó. "Si alguna vez se dijo que el periodismo era contar lo que no quiere que se sepa, a veces pienso que hoy el periodismo es contar lo que muchos no quieren saber... contar algo distinto de lo que quiere saber o contar lo que uno cree que deberían saber", aseguró Caparrós. El también ensayista describió una escena cambiante que el periodismo todavía no ha logrado descifrar ni aprovechar al enfatizar que "la narrativa periodística en Internet está todavía por construirse. Estamos usando estos nuevos medios poderosísimos para hacer un relato que solíamos hacer en un medio infinitamente menos poderoso que era el papel".
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