Al escritor Orbea 'le cortaron las manos”

lunes, 11 de marzo de 2019 · 00:00
En un hostel de la ciudad le robaron la notebook, con una novela inédita. Conoce a quien lo hizo, porque estuvo alojado en el mismo establecimiento local. Tiene su nombre y apellido, y su rostro grabado en la mente y… ¡en las cámaras de seguridad! Conoce además sobre su paradero. La denuncia está realizada y entiende que la Policía ya lo tendría que haber encontrado. Juan Manuel Orbea (foto) es un periodista y escritor mexicano (y argentino) que no es la primera vez que se encuentra en Villa María, aunque en esta oportunidad cree y mantiene que llegó para quedarse. Porque aquí residen, junto a su madre, sus dos pequeños hijos. Nació en el Distrito Federal en 1971, donde se hallaban sus padres argentinos Cristina Oyhanarte y Raúl Orbea, y entre esa ciudad y Guadalajara pasó la mayor parte de su vida, con la excepción de tres o cuatro años de juventud que transcurrieron en Buenos Aires. Fue en Guadalajara, mientras trabajaba en una agencia de publicidad, cuando conoció a la villamariense madre de sus hijos (vinieron aquí a casarse y también aquí vieron la luz sus dos hijos). Su Currículum lo ubica en la publicidad, la gráfica periodística, televisión y hasta un premio nacional en un certamen de cuentos y relatos. Sobre finales del año pasado se instaló en un hostel de la calle Lisandro de la Torre e inició una “gira” por los medios locales para dejar un Currículum que entusiasma. “Lo que pasa es que estamos reduciendo…”, “Si querés empezar con un programa, pero no te puedo pagar…”, “Si querés publicar colaboraciones, pero no te podemos pagar…”. En fin, que agarró el primer trabajo que se le cruzó en una esquina y empezó a pintar de blanco las sendas peatonales y de amarillo los cordones, enrolado en la Cooperativa 18 de Septiembre, “algo que jamás había hecho, pero ha sido una enseñanza de vida’’. A partir de allí, con la mirada de sus hijos y la dignidad del trabajo como compañía, siguió intentando el regreso a lo suyo; nuevas entrevistas, renovadas carpetas de currículum y manos definitivamente a la obra para finalizar la novela de 120 páginas (“cuartillas”, dice él), en la que depositaba muchas esperanzas. Cuando ya releía e insertaba las últimas correcciones, el fin de semana pasado, y mientras él estaba en el trabajo, “un hombre nativo de Río Negro que paró durante algunos días en el hostel y que decía que se iba a quedar tres días más, se fue sin saludar, con la cabeza gacha, escapando tal como aparece en las cámaras de seguridad, y con toda seguridad con mi notebook en su mochila y unos 7.000 pesos, parte de mi salario mensual en la cooperativa, pero el dinero no es lo más importante, aunque me duela”. “El alojamiento era muy tranquilo y sus propietarios, como el encargado, muy buena onda y serviciales. El ambiente era agradable. Jamás había pasado algo así, me dijeron. Yo fui rápidamente, hice la denuncia en la comisaría pero… ya han pasado varios días sin que me puedan dar noticias de una sola acción que hayan hecho para dar con el paradero de este delincuente”, señaló. Comentó que él mismo hizo averiguaciones que a esa persona la ubican en un punto preciso de Córdoba capital, trabajando en el Mercado de Abasto, así como su domicilio en General Roca, Río Negro. “Le llevo los datos, y nada”, lamenta, al tiempo que señala lo riesgoso que sería tratar de recuperar por su cuenta la notebook, que “es del tipo ‘MacBook Apple’ y que tiene un valor acá de unos 80 mil pesos, o más, aunque en México haya costado algo menos”. Eso es mucho dinero, y duele. Pero para un creativo, un escritor, el robo de su obra y sus personajes, llega a ser desgarrador. Le llevaron una parte suya y muchos de los hombres y mujeres que lo habitan; sus historias y sus vidas.
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