Por el poder transformador del arte
Ayer por la tarde se llevó a cabo en el Espacio INCAA la apertura de la muestra “Cine en el pabellón de mujeres de la cárcel de Villa María”, bajo la coordinación de la coordinadora del establecimiento cinematográfico Irma Carrizo.
En la ocasión se realizó la exposición de fotos captadas por Cecilia Vázquez en el pabellón femenino del Establecimiento Penitenciario Nº 5 y la exhibición de los registros documentales, a cargo de Joaquín García, que se desarrollaron durante las proyecciones de tres filmes (“Aniceto” de Leonardo Favio, donde estuvo presente su hijo Nicolás, “Down para arriba” de Gustavo Garzón, quien estuvo presente, y “Barquito de papel” de Sergio Stocchero sobre la historia de la Cooperativa de El Diario), en el transcurso del año.
En los intervalos de cada audiovisual se armaron paneles de debate. En el primero participó Mauro Molina, el alcaide de la cárcel local, la defensora pública María Luz Felipe, la asistente al Liberado del municipio Micaela Quaino, el intendente Martín Gill y Paola, una exinterna de Isla Verde quien permaneció un mes en la penitenciaría local.
Gill valoró la propuesta de llevar cine a la cárcel como “pretexto” para que afloren otros aspectos de la vida detrás de rejas. “La privación de la libertad no es anulación total de los derechos”, acotó. También recordó cuando una presa había declarado “sentirse libre” durante una de las proyecciones.
Quaino aportó que la necesidad de creer en la capacidad de cambio de las personas y en el arte y la cultura como “herramientas transformadoras”.
Paola, por su parte, conmovió a los presentes con el relato de su vida signada por 11 años de padecer violencia de género, la reciente privación de su libertad y por el otro lado, el amor por sus hijos y sus nietos. “Es fácil juzgar sin conocer a las personas”, subrayó.
