La Orquesta de Villa María actuó en el prestigioso teatro cordobés
La Sinfónica en el cielo del Libertador
El elenco dirigido por Luis Nani brindó el sábado el concierto “Beatles Sinfónico” a sala llena con las voces de Pablo Cordero y Gustavo RodríguezEscribe Juan José Coronell
Especial para El Diario
Cuando terminó el show, Florencia, que estaba en uno de los palcos, dijo: “Esto es 100 veces mejor de lo que creía... 200 veces mejor”. Y la verdad es que no se equivocaba. Pero antes de ese final, con todo el Teatro del Libertador aplaudiendo de pie, sucedieron varias cosas.
Antes de las 23.30, cuando la gente salía feliz -porque eso fue lo que pasó-, María Victoria, quien es encargada de la artística del lugar, confesaba que “más allá de los afiches, había habido tanta promoción, para que se acabaran las entradas en tres días”.
Previo al final de la noche, fuimos testigos de un show inolvidable. De 67 músicos y músicas, que se vistieron de gala no solamente por los homenajeados, sino por ellos mismos que estuvieron a la altura de las circunstancias; de Gustavo Rodríguez en voz y guitarra criolla, Pablo Cordero en voz, César Seppey en guitarra eléctrica y Luciano Cuviello en batería, que fueron los indicados para completar este ‘dream team’; de Luis Nani, el director artístico y principal artífice. Y a quien John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison, de haber nacido en Córdoba, le hubiesen dicho: “Qué hermosazo esto que hiciste”.
Los 4 fantásticos
Este año se cumplieron 50 años de la salida de “Abbey Road”, el último disco grabado por John, Ringo, Paul y George. De ellos, que cambiaron la historia de la música, para siempre. Tal vez podría decirse que es un homenaje oportuno, pero en realidad es un homenaje sin tiempos, con un total de 21 temas que no sólo nos llevaron al universo ‘Beatle’, sino a lo que pasa en las aulas de la UNVM en la cátedra de Orquestación.
Allí Luis Nani y sus alumnos dentro del Programa de Ensamble Instrumental de la Universidad, comenzaron a dar forma a este espectáculo. Desde “Day tripper” hasta “All you need is love”, el público disfrutó cada instante de esos temas que son himnos para el mundo y que tuvieron su toque distintivo, villamariense.
Porque esos arreglos que se notaron y disfrutaron -tantísimo- en temas como “Blackbird”, “Penny Lane”, “I’m the Walrus” o Eleanor Rigby”, fueron acompañados y completados con las voces de Gustavo y Pablo. Cordero haciendo las voces de McCartney, regalando un momento único en “Blackbird”; y Rodríguez las de John Lennon, regalando magia en “Across the universe”, por ejemplo.
Nada de lo que se escuchó pareció haber sido elegido al azar. Ni la lista de temas mayormente de Lennon- McCartney, que se completó con “Something” y “Here come the sun”, de Harrison; ni los arreglos que se notaron pensados para cada tema hechos por: Juan Manuel Martínez, Nicolás Orduña, Alexis Galfré, Pablo Toranzo, Lucas Leguizamón, Paula García Sánchez, Andrés Rivarola, Jeremías Gutiérrez, Juan Manuel Martínez, David Rodríguez, Pablo Toranzo, Bárbara López, Ignacio Sánchez, Antonella Battagliero y Francisco Lauría; ni las imágenes que se reproducían en lo alto, recortando partes de la carrera de esta banda; ni los artistas locales seleccionados, como Pablo (referente de la música villamariense) o el trío Rodríguez, Seppey y Cuviello, que tuvieron la banda Beatzarro, quienes regalaban covers de los de Liverpool en la Villa.
Las sonrisas que vuelven a las caras
Cerca del final, quien tomó la palabra fue Nani, y se mostró orgulloso por haberse llevado a cabo este concierto en semejante recinto. Por eso les agradeció a Marcos Bovo y Nora Bedano, de la Agencia Córdoba Cultura quienes hicieron posible que se usara la sala mayor.
Además, por saber que estos arreglos fueron parciales de la carrera y poder mostrarlos a un público que disfrutó -sin dudar-, de la Orquesta Sinfónica de Villa María. Al final de la noche, las sonrisas ya habían vuelto a las caras. No sólo de la gente en las plateas y palcos, sino en quienes estaban en el escenario. Tal vez por el espectáculo de primer nivel que dieron; tal vez por haberse regalado versionar a estos monstruos musicales, tal vez por haber hecho de la mejor manera; por lo que generaron en ellos estos temas y lo que ellos lograron en nosotros.
Tal vez porque a cada uno y una, les pasó lo mismo que a Daniel Barenboim cuando le preguntaron qué quiso expresar con su Quinta Sinfonía: “Si yo pudiera expresarlo con palabras, no habría tenido que hacerlo con música”.
Cordero beatleano
-¿Cómo llegaste a formar parte de The Beatles Sinfónico?
-Tanto los chicos de Beatzarro como yo, hemos sido alumnos y pasamos por la universidad. Primero les propusieron a ellos y después a mí. Me llamó Alejandro Artacho, que era parte de la Orquesta, porque estaban pensando en The Beatles y sonaba mi nombre. Les parecía bueno que estuviese y dije que sí al instante, además sabiendo porque el otro cantante era el Gringo, Gustavo, al que admiro y quiero muchísimo.
-¿Cómo podés explicar esta fusión de dos mundos musicales?
-Esta fusión es casi natural. Estos dos mundos en realidad son uno mismo. George Martin (el productor musical de varios álbumes de The Beatles y considerado el quinto Beatle) haciendo los arreglos de cuerdas logró que no fuese lo mismo el álbum “Let it be” a “Let it be... naked”. “Eleonor Rigby”, “I’m the Walrus” son canciones que tienen arreglos increíbles y que estaban así pensadas de alguna manera. Los Beatles eran rock, pop, baladas... eran todo. Por eso esta fusión se da naturalmente. Y los temas están tan bien hechos que soportan cualquier versión. Y tal vez una de sus mejores versiones es en formatos con orquesta.
-¿Cuál es y era tu relación con The Beatles?
-Conservo un vinilo “Rubber soul”, que era lo que ponía cuando yo estaba en el bebesit. Además, soy muy fan de Paul y cuando me propusieron dije: “Voy solamente para cantar ‘The long and winding road’. Quería cantar esa nomás, y no solamente la canté con una orquesta, sino que me encuentro cantando varias más. Me encuentro cantando canciones que me emocionan y conmueven, además cantando con la orquesta de mi ciudad y de la universidad donde estudié y rodeado de gente que quiero y aprecio mucho. Es una de las mejores decisiones que tomé.
-¿Este show cambió tu manera de relacionarte con su obra?
-Hay un par de momentos en el show en que me siento a escuchar. Y “Across the universe” es una obra de Lennon que no me deja de emocionar cada vez que la escucho. Y eso me ayudó a verlo desde otro lugar. Siempre lo amé y admiré, pero siempre preferí a McCartney, en una absurda contienda que yo mismo hice. Esto me hizo escuchar más a Lennon desde otro lugar. Y aún con temas de Paul, que dejaba pasar como “She’s leaving home”, me hizo escucharla diferente y darme cuenta de que no hay temas de relleno.
-¿Cuál es la importancia de la orquesta realizando este repertorio?
-Al show siempre lo hicimos a sala llena, en San Juan, en Villa María, en Río Cuarto. Creo que por la experiencia vivida y las charlas que tuve con la gente, que se acercó a escuchar este repertorio, no lo hubiese hecho con un repertorio clásico. Se acercó porque era The Beatles.
