En el Bonfiglioli abrió “Escuela Amphibia” y en la excasona, tres nuevas exposiciones

Cuatro muestras en el Museo y la Usina

sábado, 26 de octubre de 2019 · 09:51

En los últimos días se han inaugurado cuatro muestras en dos espacios de nuestra ciudad con temáticas, técnicas y abordajes completamente diferentes.

El viernes 18, y en el marco de la Noche de los Museos, se abrió la exposición “Escuela Amphibia” en el Museo Bonfiglioli, a cargo de las artistas locales Gabriela Manfredi y Cecilia Orso.

Por su parte, el martes pasado se presentaron en la Usina Cultural las series “Diálogos” de Julieta Frigoli Arbol y “Reflejos del alma” de Marianela Vidosevich, en el marco de una nueva edición de la muestra “Simultánea” de la Escuela Superior de Bellas Artes Emiliano Gómez Clara, bajo la coordinación de la profesora Malena Casasnovas.

Un día después, el miércoles a la noche y en la misma sede, se inauguró en planta alta “Clandestina”, el trabajo fotográfico del realizador audiovisual Daro Ceballos.

 

Orillas de un río

Emilia Casiva, la autora del catálogo de la exposición abierta en el Bonfiglioli, elaboró un análisis exhaustivo de las obras de Manfredi y Orso, a la vez que valoró la condición de artistas y docentes que prevalece en ambas.

“Las dos salas de ‘Escuela amphibia’ -en la planta baja del Museo- exhiben zoomorfías y fitomorfías, una animalística y una botánica cotidiana y material: gallina, ramita, heliconia, hueso, raíz, dedal. A una orilla de la muestra hay obras que parecen nacidas dentro una cueva oscura. Sobre la otra orilla, luminosa, las obras brotan como verbenas en un patio de verano, un patio al que alguien acaba de regar”.

“A Cecilia -señaló- le ha llevado años liberarse de la necesidad de dar explicaciones acerca de su obra, hasta que se cansó. A Gabriela le ha llevado años volver a concentrarse en su obra, hasta que se puso. Una amasa, la otra afila la mirada. Una embarra, la otra retoca con pincel. Sucede que, desde la parte más honda del río, donde no se hace pie, cada orilla es una conjetura a la que podemos tardar siglos en llegar”.

“La lógica vegetal que Cecilia sostiene hace años (casi como una ética) va y viene entre lo inventado y lo real, entre el interior y el exterior de su casa, entre el decorado y lo salvaje, entre el diseño minucioso y lo que sale de carambola. Cecilia sabe que no hay ‘retorno a la naturaleza’, que ese ‘origen’ no está dado y por eso debemos inventarlo cada vez. Cuando fabula con las formas, sus pinturas pierden el referente, como quien pierde la cabeza por culpa del color y comienza a delirar. Tanto que la vegetación de estas obras empieza a fosforescer, como atacada por una luz mala, y pop”.

En tanto, “las zoomorfías de las obras de Gabriela son un misterio que se ha ido metamorfoseando. Formas maternales y picoteadoras a la vez. Mitad ave y un poco de pez, pluma y escama. En el camino han aparecido algunos objetos y dibujos más vegetales, por culpa de una materia escultórica que chorrea y se escurre por las manos de la artista. Sucede que en el río, como dice Martín Rodríguez, ‘el agua mezcla/no lava’. Eso sí: las texturas del tejido y la cocción, siempre presentes, delinean el curso principal no sólo de sus esculturas, sino también de sus objetos y dibujos. Gabriela trabaja con lo casero, con lo que se puede levantar del piso. Vive a cuadras del río, de donde junta el material para esculpir. Aprendió eso de un maestro, que una vez le dijo ‘el mejor barro es el que hay alrededor tuyo’. Una lección que aplica en varios órdenes de la vida”.

 

Distintas miradas

Por otra parte, en la Usina, Frigoli Arbol plasmó dibujos en sus variantes húmedas y secas, con la manipulación de lápices grafitos, lápices de colores, plumines y tintas en trabajos de técnicas mixtas y collages.

Mientras, Vidosevich alumbró una serie de obras confeccionadas bajo la técnica de papeles enrollados, utilizando cartulinas de diferentes colores pegadas sobre un círculo de fibrofácil, representando a la pupila.

Ceballos, reconocido realizador de la laureada productora local Otro Plan Films, instaló varias piezas fotográficas alusivas a la temática de la violencia de género desde una estética de terror, como suele abordar sus filmes. En su presentación, indicó que sus amigas y modelos que retrató para el proyecto le acercaron conceptos del feminismo que colaboraron para el trabajo final. En las imágenes captadas en Villa María y en la localidad de Pigüé se puede apreciar a: Julieta Ríos, Yamila Fortuzzi, Meli Notta Gandia y Nadia Durruty Brambilla, maquilladas por Cecilia Audisio.

 

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