Nota Nº 905

La gran reforma de la plaza Independencia

En el corredor verde que costea, por el lado sur, el trazado céntrico del ferrocarril, está la Plaza Independencia. Un espacio público que no recibe la misma atención que sus vecinos, pero que continúa siendo un espacio verde que, incluso suele albergar ferias y música
domingo, 6 de septiembre de 2026 · 09:10

La primera plaza de la localidad

En el primer plano de Villa María se incluye una sola plaza, la actual Independencia. Recién en el nuevo trazado realizado en 1883 fueron incorporadas otras tres que por años permanecieron sin nombre, siendo reconocidas por los puntos cardinales. Así la actual San Martín era la Plaza Sur; la Ocampo era nombrada como Plaza Oeste, donde los carros y carretas cargaban y descargaban sus mercancías; la actual Centenario era denominada Plaza Norte; en tanto la que desde 1896 es Independencia fue conocida como Plaza Este y, en otro momento, como Libertad (en 1875).

La primera plaza de la ciudad, desde 1897, contó con presupuesto para que un empleado municipal la cuidara. Al año siguiente, en el Concejo Deliberante, se votó para que existieran cuidadores en las cuatro plazas. También se designó de manera oficial a un centenar de vecinos que vigilaban el arbolado de las plazas y calles de la localidad. En caso de detectar alguna infracción, estos vecinos estaban habilitados a imponer multas de hasta diez pesos.

El 30 de enero de 1895, Florencio Arines, intendente municipal, tomó posesión del edificio que anteriormente había ocupado la primera escuela y templo católico de Villa María, frente a la plaza Independencia, sobre calle Mendoza. Luego, el constructor Pedro Valdo realizó modificaciones para que las autoridades municipales tuvieran allí su sede. Por esto, la plaza era un lugar de paso para quienes asistían a las oficinas municipales.

 

Cambiar el espacio público

Si bien el principal movimiento comercial que congregaba a los ciudadanos se daba alrededor de la estación del Ferrocarril Central Argentino, por la plaza circulaban todos aquellos que iban a realizar trámites municipales.

En los años ´20 se encaró una reforma profunda de este espacio público, existen varios documentos que ofrecen datos acerca de la misma. Para esta nota elijo una síntesis publicada en una crónica  periodística aparecida, durante septiembre de 1979, en el diario “Noticias de Villa María y Zona”. La misma se ocupa de otros temas, pero también habla de la administración municipal encabezada por el médico Martínez Mendoza. Acerca de este intendente se escribió que a él “la ciudad le debe la remodelación de la vieja Plaza del Este, lugar donde se realizaban las tradicionales retretas que congregaban a alegres y satisfechas generaciones”. Se refiere a las ejecuciones musicales que semanalmente realizaba la Banda Municipal de Música en esa plaza que está rodeada por las calles Antonio Sobral, Mendoza, Bartolomé Mitre y Entre Ríos.

El autor del artículo de referencia señala que, ese espacio público, “por muchos años fue el salón de la ciudad, donde la juventud hacía su presentación en sociedad y donde muchas familias se formaron”. Pensemos que hasta las primeras décadas del siglo XX no existían aparatos para reproducir música, solo podía ser escuchada en vivo y directo. Incluso cuando aparecieron los primeros dispositivos, incluida la radio, no se trataba de una tecnología a la cual accedía la mayoría de la población. Por ello, en ese espacio público, todo arbolado, la juventud y sus familias concurrían a deleitarse con la música que ejecutaba la Banda Municipal.

 

“El loco leñador”

Cuando Martínez Mendoza llegó a la Intendencia (1920) tuvo la idea de reformar el paseo. Para ello convocó a especialistas de Buenos Aires quienes, en línea general, fueron los artífices de gran parte del aspecto actual de esta plaza que, hay que señalarlo, tuvo intervenciones posteriores. En el artículo del diario “Noticias...” el autor da cuenta de los primeros trabajos realizados en la plaza para disponer el lugar para las nuevas ornamentaciones. Para ello, dice, el intendente “volteó el inmenso parque que en ella se había formado; grandes árboles que, puestos sin criterio, no hacían más que deteriorar la imagen del sector. Fueron muchos los algarrobos que desaparecieron, esa noble especie que antes de la fundación de la ciudad  constituyó en este lugar un denso bosque”. Por esa acción, el derribo de los árboles de la plaza, hubo quienes denominaron al intendente como “el loco leñador”, así lo testimonia el artículo del “Noticias…”.

Por aquellos años, la visión hegemónica no valoraba las especies autóctonas de nuestra zona con montes del espinal. Desde una visión eurocéntrica, se planteaba como lógico la plantación de especies arbóreas exóticas que respondieran a un ideal de belleza ajustando al ideario de la dominación, ordenamiento rígido y domesticación de la naturaleza. Desde esta perspectiva lo natural es considerado caótico o inacabado que solo adquiere valor estético cuando es intervenido por el diseño humano. Así,  por ejemplo, la poda le da forma a los ligustros o  el roble reemplaza al algarrobo. Quienes apoyaban las ideas del entonces intendente, señalaron aquellos que se opusieron a la eliminación de los árboles autóctonos existentes como gente que no tenía argumento.

 

Arquitecto que luego sería militante nazi

Continuando con la transformación de la Plaza Independencia, tenemos que “Una vez talados los ejemplares, el ingeniero A. S. Marquestan y el arquitecto paisajista Félix Maack diseñaron los planos en que se distribuyó artística y armoniosamente la luz y los diversos bancales de césped, flores y plantas”.

Con relación al arquitecto paisajista Félix Maack, años después, declarando esa misma profesión, figura entre los miembros de la filial del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) en Argentina, que operó de manera formal, desde 1931, como el Landesgruppe Argentinien der NSDAP (Grupo Argentino del Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán) o, como se solía traducir en aquellos años: “Partido Obrero del Nacional Socialismo Alemán - Organización del Exterior - Grupo de la Nación Argentina”. El arquitecto alemán Félix Maack, nacido en 1879,  figura como ingresado a las filas del partido nazi argentino en mayo de 1934. Si bien este dato acerca del paisajista es posterior a la obra realizada en Villa María, es importante sumarlo, pues resulta difícil negar que lo estético también es ideológico.

En esta reforma a la plaza “se distribuyó artísticamente la luz y los diversos bancales de césped, flores y plantas”. Específicamente, con relación a la iluminación, dice que se “cavaron 48 fosos, donde se colocaron 24 lámparas de 600 bujías y 24 de 400, encerradas en globos opacados montados sobre columnas de hierro fundido, de 3,40 metros de alto”. Esas columnas ya no existen. De la misma reforma son “los 8 bancos semicirculares, construidos en cemento armado, imitación granito, que fueron ubicados en los cuatro ángulos de la plaza y en el centro”. Luego la plaza recibió otras varias intervenciones que, entre otras cuestiones, sumaron monumento, cambio de luminarias, nuevas especies y la Pirámide de Mayo. Lo básico del diseño realizado en los años ´20 continúa. Actualmente la Plaza Independencia se muestra deslucida, con veredas que muestran el deterioro y descuido de años, pero continúa siendo un hermoso espacio disfrutable. Quizás su apariencia, como la adquirida en los años ´20, también, de alguna manera simboliza la visión que el poder tiene de lo nuestro.