Mercado Municipal Mitre

En los años 20, en la esquina de Santa Fe y Estados Unidos, abrió sus puertas el Mercado Municipal Mitre, en un edificio construido para tal fin: una obra ejemplar en su momento
domingo, 30 de agosto de 2026 · 08:40

Los terrenos

En 1890 se había ampliado el primer Mercado Municipal, llamado Colón, inaugurado en 1888 en la Plaza del Norte (actual plaza Centenario). A medida que pasaban los años se fue haciendo más evidente la necesidad de otro mercado para el abastecimiento de la ciudadanía.  En 1920, la administración municipal quedó en manos del intendente Vicente Martínez Mendoza, quien, de manera decidida, promovía  un nuevo mercado. Durante ese mismo año, señaló que proyectaba la construcción de nuevos mercados modelos “dotados de las últimas exigencias modernas, a lo que respecta higiene y salubridad pública”. En nota al Poder Legislativo de la ciudad, escribió: “Elevé a vuestra consideración un proyecto de ordenanza para que se autorice a este D. E. para invertir la suma de  $6.000 m/n en la compra de un terreno destinado a la construcción de un Mercado Modelo...”. Ese diciembre elevó al Concejo un “boleto de compra de un terreno, ad-referéndum” firmado por José Maciel. Se trataba de una parcela ubicada en la calle Estados Unidos, con una superficie de 1.014 metros cuadrados que, unida a otra adquirida a la sucesión Camperchioli “se forma un solo lote sobre el cual se proyecta la construcción”, señaló el intendente.  En 1921, sumó otro documento referido a la compra de un terreno ubicado en la esquina de Estados Unidos y Santa Fe, propiedad de Antonio Colombo. Todos estos trámites fueron teniendo su curso hasta que el municipio pudo hacerse del dinero y concretar definitivamente la compra de los terrenos necesarios para llevar adelante el proyecto.

Licitación

Durante el mes de febrero de 1921 se sancionó la ordenanza que habilitó el llamado a licitación para el nuevo mercado. Según decretos emitidos por el Poder Ejecutivo Municipal el acto licitatorio tenía como fecha de cierre el 23 de marzo a las 14 horas. Por una parte, se licitaba la construcción, en tanto que por otro lado se hacía lo mismo con los materiales para erigir la misma según los planos encargados al ingeniero civil Carlos Argarañás, de Capital Federal. En diferentes medios de prensa pueden relevarse ecos de la licitación, entre ellos se encuentran “Los Principios”, de Córdoba, “El Constructor”, de Buenos Aires, y el local “El Tiempo”.

Una de las firmas interesada en participar de la licitación, fue la compañía británica de Construcciones de Acero Lira, con domicilio en Buenos Aires, que remitió una nota pidiendo datos el mismo día que el Concejo votó la ordenanza. En el momento de presentaciones de propuestas llegaron la de esta compañía, junto a las de Pedro Vasena e Hijos, Compañía Argentina de Hierros y Aceros anexo Fundición y Laminación de Hierros y Aceros, Olmo  Allende Posse e  ingenieros civiles de Córdoba capital.

Los ingenieros Elvio A. Ferreira y Octavio S. Allende ganaron la licitación y, apenas pasados 22 días de la finalización de la misma, escribieron al intendente municipal señalando que estaban listos para iniciar la construcción del mercado. Los trabajos se iniciaron rápidamente, en mayo de 1921 ya se solicitó un agente de policía para que oficiara de sereno en la obra, donde ya se venía trabajando.

 

El segundo Mercado Municipal

En las invitaciones para la inauguración del establecimiento público ya se lo nombra como “Mercado Mitre”. Debe recordarse que durante el año 1921 se cumplió el centenario del nacimiento de Bartolomé Mitre. El acto de inauguración del nuevo mercado municipal tuvo lugar el día 7 de mayo de 1922.

En sus inicios, este mercado tuvo un modesto movimiento, según el propio intendente municipal de entonces; la gente tenía el hábito de concurrir al Mercado Colón. En el sector en el cual estaba ubicado el nuevo mercado municipal existía una menor concentración de viviendas, en comparación con el sector de la ciudad al norte de las vías ferroviarias. 

Con la llegada de Parajón Ortiz a la intendencia, cambió la política municipal acerca de la ubicación de los mercados. El nuevo titular del Poder Ejecutivo Municipal pensaba que todos los mercados debían funcionar en el sector norte de la ciudad. Esas ideas se vieron concretadas en los inicios de la construcción del nuevo edificio para el Mercado Municipal Colón.

El edificio del Mitre, para 1923, ya contaba con problemas de humedad y no se le fue prestando mucha atención. En 1928, en calle Corrientes, fue inaugurado el nuevo edificio al cual se trasladó el primer Mercado Municipal. A ese lugar se le fue entregando mayor atención estatal.

Desde principios de los años 60, el Mercado Municipal Mitre fue perdiendo movimiento comercial, a tal punto que algunos sectores fueron ocupados por oficinas municipales. En el lugar llegó a funcionar el Archivo Histórico Municipal.

Pensar la obra pública más allá de su primera función

A principios de los años 70 del siglo XX cerró definitivamente sus puertas. El edificio que, en sus inicios, fue ejemplo de obra pública que respetaba los últimos adelantos en lo referente a equipamiento para ese tipo de construcciones, luego fue ocupado por distintas instituciones de la ciudad.

La historia del Mercado Mitre tiene varios aspectos interesantes. Uno de ellos es la intencionalidad de la administración municipal que realiza su construcción, que no solo intentó satisfacer la necesidad de un nuevo espacio para la comercialización de productos, sino también utilizar la obra pública para el desarrollo de un sector de la ciudad. En 1925, Martínez Mendoza señaló que su construcción “...dio un gran impulso de adelanto a esa parte de la ciudad que se había estancado desde hace más de 20 años, adelanto este que ya está constatado por el intenso edificar y venta de terrenos, pudiendo considerar que no han de correr muchos años que tendremos todo poblado, lo que vendrá a otorgar un timbre de honor a la empresa emprendida...”.

Como dije anteriormente, el intendente siguiente, Parajón Ortiz, tenía otra visión acerca de la obra pública. Fue él quien decidió que  por “razones estéticas e higiénicas”, el antiguo Mercado Municipal Colón debía ser demolido y trasladado a un nuevo edificio en el sector norte de la ciudad. Así fue que nació la idea de trasladar el Colón a la calle Pellegrini.

No puede decirse qué hubiera pasado con el desarrollo de la ciudad si se continuaba con el criterio de Martínez Mendoza, pero sí puede pensarse acerca de la necesidad de analizar la capacidad que tiene la obra pública para el desarrollo de sectores de la ciudad que necesitan ese impulso. Incluso, pensar qué pasa cuando la obra pública se concentra en los sectores más desarrollados.