Nota Nº 908

Villa Nueva, emergente de postas y caminos

Por estos días, la ciudad de Villa Nueva, está desarrollando variadas celebraciones por su bicentenario. Aquí realizo una breve reseña de un artículo que se ocupa de parte del pasado de la ciudad, desde el punto de vista de la caminería histórica

Escribe: Jesús Chirino

 

Documentos y aportes anteriores de historiadores

La licenciada en historia, por la Universidad Católica de Córdoba, Rosana M. Carranza, que ejerce como profesora en el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia, en el Instituto del Rosario y en un posgrado de la UNVM, en septiembre de 2025 presentó un trabajo en el XII Congreso Provincial de Caminería Histórica, desarrollado en la ciudad de Oncativo.  Ese artículo se tituló “Caminos invisibilizados: Villa Nueva, la frontera sur y la historia silenciada de los López”. Allí se ocupó de analizar aspectos de la relación entre la red de caminos y postas de la frontera sur cordobesa y la organización político-militar desarrollada en el lugar, entre 1820 y 1853. La autora sostiene que Villa Nueva “nacida al amparo de la posta del Paso de Ferreyra, sobre el camino real al Alto Perú, no puede comprenderse como simple enclave defensivo, sino como un nodo caminero cuya función logística explica tanto su fundación oficial en 1826 como la centralidad que adquirió durante la gobernación rosista de Manuel “Quebracho” López y la comandancia de su hijo José Victorio López”.

Carranza dice haber consultado  correspondencia oficial y bibliografía regional, entre ellas libros de los historiadores villanovenses Pablo Granado y Luciano Pereyra, para reconstruir “cómo la custodia de los caminos, la instalación de fortines y el sostenimiento de la posta condicionaron la vida institucional, económica y cotidiana de Villa Nueva y cómo esa trama vial explica su posterior inserción en los circuitos provinciales. Y también se pusieron en valor las trayectorias subnacionales de los López, en especial de José Victorio López comandante de la frontera sur en Villa Nueva, totalmente invisibilizada por la historiografía oficial mitrista.

 

Caminos y postas en el origen

Sostiene que la trayectoria de Villa Nueva, entre 1820 y 1853, no puede explicarse al margen de la caminería que le dio origen. Agrega que “su fundación respondió a una función de posta sobre el Camino Real al Alto Perú; su crecimiento, a la necesidad de custodiar ese paso frente a la inseguridad de la frontera; y su centralidad político-militar, al hecho de que gobernar los caminos del sur cordobés era, en los hechos, gobernar la frontera misma”.

Apoyada en los textos consultados, Carranza, sostiene que “la gestión de Manuel y José Victorio López sobre Villa Nueva –fortines, escuelas, cementerio, templo, correspondencia administrativa– es, leída, desde la caminería histórica, como la gestión de un nodo vial estratégico antes que la de un simple destacamento militar. Padre e hijo ejercieron el poder desde ese nodo: el primero, organizando compañías, fortines y escuelas a lo largo del Tercero Abajo antes de gobernar la provincia; el segundo, sosteniendo la comandancia de frontera y, al mismo tiempo, dotando a la posta de las instituciones propias de un núcleo urbano estable”.

 

Invisibilización de las redes de caminos 

Desde el punto de vista asumido por esta autora se marca que la centralidad practicada en la historia mitrista hizo posible la invisibilización de los López como caudillos con protagonismo histórico. Pero, también, al “desplazar del relato nacional a los caudillos del interior” se dejó de lado “la infraestructura caminera –postas, fortines, comandancias locales– que sostenían su poder, reduciendo una gestión territorial compleja a la figura estereotipada del caudillo bárbaro”. A partir de esta visión, Carranza señala que “reponer la dimensión caminera de Villa Nueva es, en ese sentido, una forma de reponer también la trayectoria silenciada de sus comandantes: ambos olvidos –el del camino y el de sus gestores– responden a la misma operación historiográfica”.

Para la licenciada en historia, la denominada “frontera sur sigue siendo un terreno en disputa”, disputa que suele ser reactivada “con fines político-discursivos antes que estrictamente historiográficos”. Frente a eso, para Carranza,  “la caminería histórica ofrece un anclaje más estable: los caminos, las postas y los fortines no se reivindican ni se olvidan según la conveniencia política de cada época, sino que dejan un registro material y documental –mensajes de gobierno, correspondencia, documentación notarial y censal– que permite reconstruir con relativa independencia el proceso por el cual Villa Nueva se integró a los circuitos provinciales y, más tarde, nacionales”.

Advertir la importancia de la red de caminos y postas para el surgimiento de poblaciones como Villa Nueva quizás lleve a pensar en rescatar el recorrido del Camino Real en estas tierras, la reconstrucción de alguna posta, la creación de circuitos que permitan recorrer parte de lo que fue aquel camino.