Maternidad y prisión, en una película documental de Matías Scarvaci
“Series como ‘El Marginal’ hicieron daño”
“Los días con ella” se presentará hoy, desde las 17, en el Espacio INCAA. Una condenada por homicidio está detenida junto a su hija, de la que pronto será separada“Alejandra ha cometido un homicidio por el cual tiene una condena de muchos años por delante. Está detenida en el pabellón de madres de la cárcel de Ezeiza (Buenos Aires) junto a su hija Aithana, de dos años, quien nació allí. Cuando Aithana cumpla cuatro años será separada de su madre”, dice la sinopsis de la película escrita y dirigida por Matías Scarvaci que se presentará hoy en el Espacio INCAA, que funciona en el Centro Cultural Leonardo Favio de nuestra ciudad, a las 17.
El documental, de 80 minutos de duración, se repetirá también el próximo jueves 17, siempre con una entrada general de 2.600 pesos (1.300 para jubilados, pensionados y estudiantes).
Sobria, construida con gran decoro y precisión, “Los días con ella” asume el registro de un mundo desconocido para la inmensa mayoría de los espectadores; ese universo tiene sus reglas, sus penas, su diario discurrir. El director sabe que el cine es mirar algo para luego contarlo, de modo que aquí hay también relato, mirada (¿de niño?, ¿de los niños que pueblan por fatalidad ese mundo?). Y, además, hay verdadero interés y empatía, esa palabra siempre bajo sospecha que la película convierte en credo e imperativo categórico. Mujeres privadas de su libertad no quiere decir privadas de libertad de conciencia, ni de gracia, ni de empeño, como prueba esta película que las acompaña como un testigo comprometido hasta el final, dice Manuel Ramírez.
elDiario dialogó con el director y guionista en la previa de su proyección.
-¿Cómo fue esta tarea de humanizar un sector que suele estar mal visto?
-Creo que, en mis películas, mi leitmotiv de lo que hago, la intención, es humanizar. No romantizar, sino mostrar la humanidad en toda su condición. Mostrar su parte luminosa y también la oscuridad. Pero sí, en general, la mirada que se tiene (o la que yo busco) está muchas veces en contradicción con la mirada que se tiene desde la ficción o desde los medios de comunicación que estigmatizan y, sobre todo, saben muy poco de las cárceles. Hay mucho tabú sobre las personas privadas de su libertad… Es como una mancha negra que no te sacás más. Y lo importante es entender que, por más que haya cometido un delito, es una persona con todos los derechos (más allá de la privación del derecho de circular). Entonces, deberían estar vigentes el resto de los derechos. La película pone el ojo ahí: en este caso, en el universo de las madres en situación de encierro. Mujeres que están detenidas y es una película bella que ilustra el vínculo de madre e hija en primer plano.
-También se apoya esta idea de que la dignidad siempre está siendo buscada, persiste, o en los lugares más oscuros hay un poco de luz.
-Sí, y está en contraste con la situación de encierro: hablamos de un espacio duro, frío, y esa contradicción está presente en toda la película. Está claro el conflicto y cómo empuja el relato de la película. Alejandra es una mujer muy vital, que no se victimiza, no se deprime, sino que va para adelante, para darle el amor en ese tiempo que tiene -a su hija- y para poder imprimir el amor de madre, porque sabe que se acaba (el tiempo).
-Hay una delgada línea entre humanizar y romantizar. ¿Cómo lograste que no vire la narrativa para el costado de romantizar?
-A eso lo tengo claro como premisa. En este tipo de películas, el relato y el guion chocan. Después, todo termina con la confrontación con la realidad y en la mesa de montaje se termina definiendo. También aparece lo que uno va a buscar, pero si tenés en claro un montón de cosas: somos un montón de cosas como seres humanos, cometiste un delito y tenés una responsabilidad penal y también del otro lado hay alguien que ha sufrido.
-De una manera se logra también empatizar.
-La intención de la película está vinculada a la idea de empatizar con Alejandra, con las mujeres detenidas, y suele suceder que muchas personas que no empatizan en la vida cotidiana con esto, sino que tienen la mirada más punitivista de “la mano dura”, suele ocurrirles que se les mueve un poco la estantería. La idea es movilizar a ese espectador que tiene mano dura y yo le muestro otra posibilidad.
-Hay una frase que puede ser cliché: “Son víctimas de la sociedad”, y vos estás aportando ese discurso, que puede ser cierto o no, pero que tal vez, por su repetición, se ha banalizado.
-A mí no me corren con esa frase, porque trato de esquivar desde la narración que me puedan llegar a correr por ahí. Eso sería lo más fácil: ponerme en un lugar. Son personas que cometieron un delito y son victimarios, y es real. También es real que hay mucha gente que es víctima sociedad y no comete delitos, eso es lo complejo del asunto.
-¿Opinás que series como “El marginal” o “En el barro” han beneficiado o perjudicado la mirada sobre esos espacios?
Series como “El Marginal” le hicieron mucho daño al sistema y muchos de los permisos que se me negaron para acceder -a filmar- se vincularon a este tipo de series. También puede haber un poco de excusa, pero ese tipo de series o narraciones no se preguntan este tema, sino que es un divertimento. Es como el policial, es una cuestión más de género, que no tiene que ver con esta pregunta que nos hacemos y que venimos conversando.
-¿Alguien puede pensar que ese tipo de series representan el lugar?
-Hay que avisarle que nada que ver.
-¿Pudiste hacer todo lo que quisiste? En referencia a las restricciones o la burocracia de ingresar a un lugar así.
-Hice la película que tenía en mente. Me hubiera gustado poder mostrar un poco más el conflicto ahí adentro. Siendo sincero, entiendo que, si bien conviví con las mujeres y con los guardiacárceles, muchas veces, conflictos que no aparecieron, pero que se pueden vislumbrar de manera solapada.
Quizás hubo un deseo de no querer mostrarse o verse expuestos en una situación de violencia explícita, que estoy seguro de que sucede.
También, el pabellón de madres está controlado porque están los niños. Hice la película que tenía en mente, es casi inédito haber accedido. Hoy, esa película no se podría hacer. La hice en otro contexto y la verdad es que el final es el que tenía en mente, sin saberlo. Fui logrando todo lo que pensaba y la verdad es que si leo el guion que escribí -que en el caso de los documentales es hipotético- está cerca del que terminó siendo la película.
FICHA TÉCNICA
Año de producción: 2025.
Duración: 80 minutos.
País: Argentina.
Guión y dirección: Matías Italo Scarvaci (imagen).
Dirección de fotografía: Armin Marchesini Weihmuller.
Montaje: Susana Leunda.
Sonido: Marcos Zoppi.
Música: Marcos Zoppi.
Intérpretes: Alejandra Lanfranchi y Aithana Sandoval.
Producción: Matías Italo Scarvaci.
Producción ejecutiva: Teresa Saporiti y Natasha Biskitz.
Compañía productora: Naso Cine.
