Un símbolo de ayuda para los débiles y vulnerables

Alicia recuerda a su Graciela

El 3 de marzo de este año falleció, inesperadamente, Graciela Torra. Los que la conocimos, quisimos, valoramos y respetamos. Queremos recordarla con esta semblanzaque le hiciera su hermana Alicia, en la que la describe tal como era

Graciela... Alegre, vital, íntegra... Toda la luz de su ser no cabe en unas pocas palabras... Su voz, reflejo de su personalidad: divertida, chispeante, segura y firme en sus decisiones, toda ternura y creatividad con los niños y los discapacitados. Y en el enojo, la catarsis, con el único sedante que se permitía unas pocas palabras que no se caracterizaban por ser finas y elegantes, pero que, al decirlas con fuerza, la liberaban de lo malo y negativo y rápidamente podía volver a dar todo el amor que albergaba en su corazón grande y bueno. Esa voz que se convertía en canto, solamente por la felicidad de vivir, es ahora ausencia y dolor profundo...

Supo elegir muy bien su profesión y no escatimó sacrificios ni esfuerzos para superarse, ser mejor y servir a los demás. Frontal, impulsiva... Venció su timidez para poder enfrentarse con quien fuera necesario, sin tener en cuenta las consecuencias, y así poder ayudar a los débiles y vulnerables.

Tuvo el reconocimiento de las más altas instituciones, pero también fue subestimada, tal vez por su manera de ser simple y directa, y hasta hubo pares en los que confió plenamente y a los que se brindó de manera generosa y solidaria que la defraudaron, pero no lograron que dejara de creer en los demás y que, fiel a su profesión, siguiera ayudando y sirviendo a los que la necesitaban.

Graciela, la hermanita menor... Cuidada, protegida, y, en la realidad-fantasía de la infancia, ella era mi hija y yo su madre. El tiempo, el paso de los años, el cambio de las circunstancias y de los roles, hicieron que yo me convirtiera en su hija y ella en mi madre. Se esmeró para darme la mejor calidad de vida, descuidando su salud resentida desde que era niña, porque la ciencia iba en la dirección equivocada. Soportó innumerables cirugías y traumáticos posoperatorios sin un “ay”, sin una queja..., y tampoco comentaba que sabía, a ciencia cierta, que había un bastón blanco en su mañana.

Graciela, ejemplo de resiliencia, de estoicismo, de superación, de amor a los demás, de fe y de esperanza.

 

Perfil

Graciela Torra era licenciada en Trabajo Social de la UNC, asistente social egresada de la escuela de servicio social de Cardenal Ruffini (Profesorado Gabriela Mistral).

Se desempeñó como:

-Encargada de Becas del Departamento de Bienestar de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

-Supervisora de práctica profesional de la escuela Cardenal Ruffini.

-Asistente social de la escuela especial del Instituto del Rosario.

-Preceptora y profesora en el Departamento de Ciencias Sociales del Colegio Nacional de Villa María.