Nota N° 855 -¿Quiénes inventaron el teléfono?

El papel de un villamariense

Por años se sostuvo que Alexander Graham Bell fue el inventor del teléfono, pero no era cierto. El villamariense Alejandro Voglino no solo fue una figura destacada en los primeros ensayos telefónicos en la zona, sino que también desarrolló experiencias antes de que Bell patentara lo que decía era

Escribe: Jesús Chirino

 

Tecnología de punta en la zona

Cuando la llanura fue surcada por los rieles ferroviarios, también se tendieron los hilos del telégrafo. El 7 de mayo de 1870 quedó inaugurada la comunicación por ese medio entre todas las estaciones ferroviarias ubicadas en la línea Córdoba-Rosario, es decir que también Villa María. El 18 de ese mismo mes fue liberada al público la línea ferroviaria, en el recorrido completo, entre las cabeceras del tendido del ferrocarril Central Argentino.

Para entonces, el Gobierno argentino ya preveía la construcción de una línea ferroviaria hasta Chile, arrancando desde Villa María. Aquello que se había estipulado mediante ley, el 15 de noviembre de 1867, fue decidido de manera definitiva a través de otra ley, fechada el 14 de octubre de 1868, mediante la cual se autorizaron los recursos necesarios para la obra. El 24 de noviembre de 1870 se inauguraron los trabajos; el acto contó con la presencia del ministro del Interior del Gobierno nacional, Dalmacio Vélez Sarsfield.

En medio de todo ese clima de transformación y novedades tecnológicas, en el año 1869, Bernardo Fernández se estableció en Villa María. Este vecino escribió unas memorias acerca de acontecimientos que se produjeron en aquellos primeros años de la Villa. En el año 1905, Fernández se fue a la ciudad de Córdoba. Desde allí remitió a Villa María ese escrito y fue publicado en el periódico de orientación católica "El Trabajo". A ese artículo, el historiador local Bernardino Calvo lo denominó "Memoria" y vio la luz en octubre de 1914.

 

Alejandro Voglino

En aquella Memoria, Fernández, esposo de la maestra Teresa Voglino, señaló que su suegro, Alejandro Voglino, había sido pionero en la experimentación con las comunicaciones telefónicas en el mundo. Escribió que, "en 1873, el señor Voglino, utilizando los hilos -del telégrafo-, hizo experimentos del teléfono con Córdoba y Río Cuarto que causaron admiración en cuantos tuvieron ocasión de comunicarse".

Bernardino Calvo señaló que el historiador Efraín U. Bischoff se ocupó del tema en una edición del diario cordobés "Los Principios", el 14 de abril de 1946. Este mismo estudioso cordobés escribió acerca de este tema el 21 de abril de 1988 en el diario La Voz del Interior. Allí destacó que el italiano, afincado en Villa María, Alejandro Voglino estaba al tanto de los avances de la ciencia y la técnica en el mundo, pues era un ávido lector de revistas que publicaban novedades respecto de esos campos del saber.

Por su parte, el historiador local José Pedernera, en su libro "Historia de Villa María", planteó la posibilidad de que los ensayos que llevó adelante Voglino podrían haber sido difundidos por los norteamericanos asentados tanto en  Córdoba como en  Río Cuarto y menciona el nombre de Guillermo Perkins, quien proveía de leña extraída de los montes de Yucat al ferrocarril. Según Pedernera, este hombre de Boston podría haber comentado a sus amigos y así llegar a oídos de Alexander Graham Bell las experiencias telefónicas que se llevaban en estas tierras.

 

Varios técnicos detrás de un objetivo

Volviendo a lo escrito por Bernardino Calvo, tenemos que en el año 1999 escribió en elDiario: "Razonablemente, debe pensarse que no eran pocos, efectivamente, los técnicos en el mundo -entre ellos nuestro coterráneo Voglino, empecinado viajero y consecuente lector- que, simultáneamente, estaban consagrados por estos años a lograr la transmisión de la palabra a distancia que Bell, en definitiva, pudo registrar su proyecto el 14 de febrero de 1876, dos horas antes de que lo hiciera su compatriota Elisha Gray. Dos años más tarde, Voglino, prosiguiendo con sus experiencias iniciadas en 1873, desarrolló otras comunicaciones similares a distancia que, esta vez, fueron debidamente documentadas por la prensa de su época, lo que le acredita, por lo menos, según Bischoff, `el honor de haber hecho conocer en Córdoba aquella invención". En la nota que publiqué el domingo anterior en este mismo medio di cuenta de las experiencias telefónicas que, en 1878, tuvieron a Voglino como protagonista y aporté datos certeros acerca de la repercusión en la prensa rosarina.

Sin lugar a dudas, Voglino fue un precursor de la comunicación telefónica en estos lugares. A este hombre le debemos la instalación del primer teléfono particular en la ciudad. En julio del año 1885 unió su casa con la de su yerno, Bernardo Fernández, mediante una línea telefónica.

 

Antonio Meucci y su invento

Alexander Graham Bell, por muchos años, fue reconocido como el inventor del teléfono. Pero, en el año 2002, el Congreso de los Estados Unidos reconoció a Antonio Meucci como el inventor del teléfono, 126 años después de la patente de Bell, quien tuvo gran éxito comercial con el novedoso aparato.

En realidad, el italiano  Antonio Meucci inventó el teléfono en 1854, aunque por problemas económicos no lo patentó. Lo que inventó este hombre fue un dispositivo que llamó "telettrófono", y lo utilizaba para conectarse, desde su oficina,  con el dormitorio de su esposa enferma. Si bien Meucci no formalizó el patentamiento de su invento, que luego fue denominado teléfono, sí presentó, en 1871, ante la Oficina de Patentes de Estados Unidos, una breve descripción su invento. Es decir que en la época que Voglino hizo sus primeros experimentos, antes de que Bell patentara el teléfono, Meucci ya había construido su aparato.

Hacer este breve recorrido acerca de quién inventó el teléfono puede ayudar a pensar acerca de la construcción de la verdad histórica y su relación con grupos de poder. Lo que se sostiene acerca del pasado, aunque sea construido por la ciencia histórica, nunca estará totalmente desvinculado tanto de la visión que se tiene de la sociedad como desde el lugar que se la estudia