Nota N° 852

Primer consultorio médico estable

En el siglo XIX, Villa Nueva contó con su primer consultorio médico estable. Aquí, algo de la historia del profesional español que inició un camino que aún está en desarrollo

Establecido

El médico cirujano Dionicio Vaz y Elena tenía su consultorio en Villa Nueva. Roberto Sayago, en su obra “La medicina en Villa María y la región. Investigación para una historia sanitaria” señala que el Dr. Vaz y Elena nació el 8 de octubre de 1836, en España.

Si bien no existe registro de cuándo este profesional de la medicina se estableció en Villa Nueva,  el escritor Pedro Martínez teorizó que quizás fue en 1877. Al referido Sayago, quien más estudió acerca de la medicina en las ciudades vecinas, le pareció esta una fecha factible. Un dato certero es que en 1879 la autoridad competente otorgó a Vaz y Elena la habilitación correspondiente para su consultorio. Otro dato interesante, a la hora de ver cuándo Villa Nueva tuvo su primer médico permanente, está escrito en el libro “Handbook of the River Plate Republic” (Libro de mano de la República del Río de la Plata), de G. y E. T. Mulhall. Allí se sostiene que en Villa Nueva, durante 1875,  “a veces se carece de médico”. Estos datos permiten especular, con cierto asidero, que resulta probable que el establecimiento de Vaz y Elena haya sido posterior a 1875 y anterior a la habilitación de su consultorio en 1879.

 

De nacionalidad española

Hasta ese momento, el municipio contrataba a profesionales de la salud para que se desempeñaran de manera transitoria. Vaz y Elena, que había estudiado y se había recibido en la Facultad de Medicina de Zaragoza, España, logró revalidar su título el 11 de agosto de 1884, en la Universidad Nacional de Córdoba, cuando ya hacía tiempo ejercía su profesión en estas tierras. El primer consultorio médico de Villa Nueva estuvo ubicado en la calle Deán Funes, frente a la plaza principal. Ese espacio dedicado a la atención de la salud estuvo en actividad hasta el año 1894.

 

Con reconocimiento universitario

El médico de Villa Nueva, en 1886, fue reconocido por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Córdoba, pues fue propuesto, junto a los doctores Carlos Revellini y Gerónimo del Barco, en la terna para designar profesor titular de Terapéutica. Otro reconocimiento que tuvo fue el de la Sociedad Científica de París, filial Córdoba, que le otorgó una medalla de oro por su labor humanitaria. Vecinos de Villa Nueva y Villa María habían elevado una nota a esa Sociedad solicitando se le reconociera al médico sus actitudes de bien público.

Regresando al libro de Sayago, se advierte que allí el historiador escribió que este médico “fue un destacado profesional, reconocido como una persona solidaria, bondadosa y siempre dispuesta a la beneficencia, muy querido, que atendía gratuitamente a quienes no podían pagar sus honorarios...”.

Cuando Villa María logró constituir su propio municipio, el primer intendente, Pedro Viñas, en 1884, designó a Vaz y Elena presidente de la Comisión de Higiene Municipal de esta localidad. Desde ese espacio institucional desarrolló una importante tarea en cuanto a la prevención de enfermedades y, en especial, cuando se esperaba la segunda epidemia de cólera. Pasado el peligro, el médico recibió el reconocimiento público por su actuación profesional.

 

Atención a los pobres

En la prensa escrita de la época se encuentran avisos de este médico, en los cuales se destacan los horarios y día de atención en el consultorio. Había días de la semana reservados para la atención de los vecinos sin recursos económicos. También solía hacer campañas de vacunación y llevaba adelante, según Sayago en la obra citada,  “la eficiente solución de problemas médicos complejos para la época, como una cirugía oftalmológica realizada en colaboración con el doctor Fuster, profesional extranjero (Francia) que se había radicado transitoriamente en estos lugares y que constituye la primera cirugía local de ese tipo (probablemente se trate de una operación de cataratas)”. 

Por allí, cuando no se valora lo suficiente el sistema público de salud, no se es consciente de que ya vivimos una época en la cual el mismo no estaba desarrollado. Entonces, la atención de los sectores menos beneficiados, muchas veces, quedaba sujeta a los gestos sensibles de algún médico particular. Cuando la salud se entiende como un derecho, debe asumirse que el Estado tiene un rol fundamental en asegurar el acceso al mismo. Vaz y Elena abrió el primer consultorio médico estable en Villa Nueva, luego la ciudad continuó, con luces y sombras, desarrollando la atención de la salud de su población.