En el Día internacional del Museo, hablamos del Museo del Anfi

“Haga ruido, por favor”

Guantes de boxeo, instrumentos, baquetas, vestimentas y mucho más forman parte de la muestra permanente que posee la ciudad. Un diálogo con el presente y también con los próceres del Festival de Festivales
domingo, 18 de mayo de 2025 · 08:31

Hoy es el Día Internacional de los Museos. Y Villa María posee un espacio que es disruptivo, o por lo menos rompió los paradigmas hasta ahora avizorados referido a estos sitios silenciosos donde solo se escuchan los pasos.

Maira Basconsela le puso música al evento

Lejos está el silencio y la penumbra; lejos está la contemplación y el diálogo interno. Se trata del Museo del Anfi (Elpidio González y Providencia), que cumplió más de una década el pasado 28 de enero y sigue ganando espacio como una propuesta para fans y nostálgicos.

Ubicado frente al Anfiteatro Municipal Centenario, aquel que es escenario del Festival Internacional de Peñas, el Museo del Anfi, posee en sus dos plantas objetos que fueron donados por los artistas tras haber pisado el escenario Hernán Figueroa Reyes.

Pero no solamente los artistas dejaron su huella, porque el Coloso que tiene como fondo al río Ctalamochita, también fue un espacio donde desfilaron boxeadores (como la Tigresa Acuña o el Huracán Narváez) y artistas del género del rock como Manu Chao, Mercedes Sosa, Los Redondos (durante la década del 90), La Renga, Charly García y demás.

El Pato Fontanet, con Casi Justicia Social (CJS), retornó a los escenarios justamente en Villa María tras la tragedia de República de Cromagnón, pero esa es otra historia.

Así, guantes de boxeo se entremezclan con un piluso de Valentino Merlo o una remera de Talleres, de Córdoba, firmada por Guido Herrera, arquero y capitán de la “T” cordobesa.

En la noche del viernes, con música y una degustación de quesos, se presentaron las nuevas piezas que forman parte de la muestra estable que, con entrada libre y gratuita, funciona los 365 días del año.

Para la ocasión se presentó un piluso de Valentino Merlo, una corbata y una camisa de Emanero, Luck Ra dejó una remera, están las botas de Ángela Leiva, La K’onga aportó un ukelele autografiado por los tres integrantes (Nelson, Diego y Pablo), un libro de Los Palmeras, banquetas de La Delio Valdez, un pañuelo del Chaqueño Palavecino y una remera del cantante oriundo de Tío Pujio, pero con sentimiento villamariense, Palito Sánchez.

En su interior hay más, mucho más.

Se pueden ver sillas de madera, que resisten el paso de los años.

Nora Vallano, primera bailarina del Festival Internacional de Peña, acude al baúl de su memoria y recuerda: “Teníamos que regar el suelo, que era de tierra, y atar estas sillas para que las personas no las corran”. Eran momentos donde el escenario aún no tenía el nombre que hoy tiene. Tampoco había techo y el escenario formaba aquella mítica “lengua”, tan recordada. “Era hermosa la lengua, porque te metías en medio del público”, reflexionó. 

“Hace un tiempo atrás, vino un joven y se emocionó al encontrarse en el Museo, porque se encontró con una guitarra que era de su abuelo”, mencionó Marcos Bovo, hoy secretario de Gobierno municipal y, en su momento, titular del Ente Deporte y Turismo.

Así, con una propuesta distinta, donde los más grandes pueden disfrutar de una muestra fotográfica donde aparecen “próceres”, tales como Tito Suárez; afiches de lejanas ediciones, imágenes en blanco y negro de Los Tucu Tucu o de Horacio Guaraní, los más chicos pueden ver una remera donada por Nicki Nicole o un disco, un abanico y una remera firmada por María Becerra. Lo cierto es que los objetos y los museos están hechos con historia, y -con el paso de los años- el Museo del Anfi seguirá creciendo y también ganando valor por los artistas mismos que pisaron el suelo villamariense. Solo resta pensar en el bombín de Joaquín Sabina, entre otras cosas.

Esa es la intención, o en lo que se fue convirtiendo, en una máquina de interpelar, de presumir y compartir aquello que año a año late dentro del Anfiteatro municipal. Porque el Anfi no es solo Festival (porque se desarrollan varios eventos fuera de la temporada estival); y así como el Anfi no es solamente el Festival,  el Festival no es solamente el Anfi.

Disculpen ustedes el juego de palabras.