Bonino, en el recuerdo de un amigo
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Estas semana se cumplieron 35 años del fallecimiento del humorista, arquitecto, artista, actor y demás. El misterio no se resuelve, se ahonda..., dice WinterEscribe: ÍTALO WINTER
Especial para elDiario
Llevo adelante la tarea de volver el tiempo atrás para recordar aquella noche tormentosa donde recibí la noticia de la muerte de Jorge Bonino. A esta altura de la historia, todo es tan mítico como él.
Jorge fue uno de los ídolos de mi adolescencia. A los 17 años desayunaba con libros de arte de Paul Cézanne y le dibujé a su hermano, Eduardo, algo que luego le regalé: un atardecer otoñal o invernal con los colores rojos, negros, dorados y violetas.
A la obra le agregué la frase de Vincent van Gogh: “Quizás la muerte no sea lo más difícil en la vida de un artista”.
Aquel dibujo quedó en el consultorio de Eduardo…, ahí, en Colón y General Paz.
En ese espacio acompañaba a mi madre a las entrevistas y luego charlábamos muchos temas relacionados con el misterio: la Biblia; el evangelio del Dante y claro, sobre “el Yoyi” -Jorge-. Ahí, en los temas, aparecía su hermano artista (el neurólogo) y su hermano, el artista loco maldito…, el ángel caído.
Y lo vi al Yoyi en el living de los Bonino; más tarde, en la calle 25 de Mayo, casi Mendoza, de Villa María. Por aquellas épocas volvíamos de la escuela Bernardino Rivadavia y ahí estaba él, en la cocina, tomando el té más de una hora; aquel té marca “Green Hills”. Un té bien oscuro con una nube de leche.
Hoy, el silencio tan cargado, el silencio luego del tormento de las palabras.
No conocía su Historia.
Me dijo algo Lilian B. en su tono tan delicado y tan suave (como es recordarla).
Recordarla a ella, también a las madres que nos habían enseñado lo del amor para siempre. Pero el Yoyi no entendía, le daba miedo la oscuridad.
Había vuelto mal, perturbado, con alucinaciones que no son ni más ni menos que el precio que se paga por inquietar a los dioses.
El olor a pachuli, las galletas, los cigarrillos, tocar el piano con los codos, la camisa de jean, el collar de cuentas.
En algún momento, en el jardín, cuando me ofrecí a podar las rosas, se tocó el tema del espionaje ruso, las antenas. Toda esa información desordenada me llevó a tratar de entender el laberinto donde se encontraba.
A través de los años, después, mucho después, recibí de la mano de Eduardo “El portfolio” con sus fotografías y lo consideré un “tema de investigación” hasta hoy, en esta nota.
En noviembre de 2024 armé una muestra homenaje de su nacimiento en Villa María, su ciudad natal, resultado de entender la importancia de su figura.
Así adquiere el conocimiento que les dejó su artista conceptual conociendo su historia e indagando sobre los lugares en que él estuvo, donde el lenguaje es el arma más mortífera del universo.
Si Bonino era la vanguardia, estamos viviendo su presente: Genialidad, Soledad, Belleza, Efímero, Tabú, Evanescencia, Éxito, Muerte, Amor, Eternidad, Recreo.
