Libros de 2025 - Editados por Eduvim

La historia de los hermanos libres

Mariana Espinosa, investigadora del Conicet, muestra evidencia sobre la expansión del movimiento religioso ­­evangélico
domingo, 21 de diciembre de 2025 · 08:30

La doctora en Antropología y licenciada en Sociología, Mariana Espinosa, presentó durante este 2025, con el sello universitario Eduvim, su libro “Británicos, indígenas y árabes; la expansión evangélica en la Argentina interior”.

Se trata de una obra que narra la historia de los feligreses, mejor conocidos como  “los hermanos libres” a nivel nacional.

 

Quiénes

“Hermanos Libres” se refiere a un movimiento cristiano protestante que surgió en Irlanda en 1826, buscando volver a la sencillez de la iglesia del Nuevo Testamento, caracterizado por la unidad, el estudio bíblico y la no jerarquía, y que se expandió como Asambleas de Hermanos, dividiéndose en grupos “libres” (más abiertos) y “exclusivistas” por disputas doctrinales, con fuerte énfasis en la fe en Cristo, la evangelización y una notable presencia en Argentina desde finales del siglo XIX.

 

Acá

Villa María, Bell Ville y gran parte de la región son espacios donde tales instituciones tienen presencia (por su relevancia a nivel cordobés). Y el hecho de que esté ubicado a la vera de las vías férreas tiene mucho que ver, ya que todo esto desciende de las raíces inglesas, pero de eso hablaremos más adelante.

En el inicio de todo esto aparecen tres espacios fundamentales desde donde se inició todo –y desde donde inicia Espinosa–: la llanura santiagueña y Chaco y la zona andina, como la Quebrada del Humahuaca.

En su obra, la investigadora del Conicet –nacida en Salta, pero afincada desde hace tiempo en Córdoba–, recoge buena parte de sus investigaciones durante los últimos 15 años. (Allí) desarrolla un análisis profundo sobre las formas en que el evangelismo británico se expandió en territorios del interior argentino y cómo interactuó con comunidades indígenas y migrantes.

“La autora sostiene que para comprender la cuestión evangélica en la Argentina es crucial desandar su historia, conocer sus roles en la creación de ciudadanías y comprender el cambio socio-religioso y las trasformaciones identitarias de diversos grupos culturales de las áreas marginalizadas del país”, especificaron desde la editorial.

En diálogo con elDiario, la autora –que tuvo ya presentaciones de tal libro en distintos puntos de la provincia y el país– destacó que su arribo, principalmente, se dio en el norte del país, con el pensamiento de que en el interior, tal vez, “estaban los verdaderos argentinos”.

“El fenómeno, en el Noroeste argentino, tenía más antigüedad de la que se pensaba. Y a mí me interesaba conocer la génesis de este movimiento en una zona –como la de Salta– que se pensaba más marcada por el catolicismo”, afianzó la autora, que desde 2008 indaga en el campo evangélico.

“Fueron siguiendo el recorrido de los ferrocarriles; si bien hablamos de ingleses, también hubo escoceses que trabajaron en la estructura de los ferrocarriles y se fue generando un lazo con la sociedad”, es por esta razón que “los primeros cultos se levantaron en la cercanía de las estaciones ferroviarias, tal como en Villa María o en Córdoba Capital”.

En sus palabras, Espinosa también destacó el sentido social que tenían tales “evangelizadores”. “Muchos enseñaron a leer y escribir (inclusive en guaraní)”.

Así, sabiendo lo que sucedía en estas comunidades –y también a través de las transformaciones de los tiempos– ellos iniciaron como un “movimiento” más que como una iglesia.

“En la primera parte, la pregunta es cómo un movimiento evangélico pudo expandirse tan rápido sin tener una agencia misionera estructurada, con apoyo económico (como la Iglesia Anglicana)”,  definió.

“Primero, podemos hablar del movimiento, y más tarde de Christian Brethren (uno de los nombres propios del movimiento)”.

Ellos trabajaron con poblaciones criollas, guaraníes, árabes y coyas. “Yo intento dar la evidencia de la expansión, que fue hasta el año 1940 un crecimiento continuo y constante”, remarcó.

 

“Somos hermanos”

En la época del primer Gobierno de Juan Domingo Perón, a estos fieles se les pide inscribirse. Allí, la respuesta fue tajante: “Somos hermanos y somos libres, pero no somos un cuerpo religioso”, explicitaron.

Audaces, o por lo menos aprovechando la tecnología, con el paso de los tiempos se fueron comunicando con la sociedad a través de la escritura (material de lectura bíblico) y su forma de reunir a más fieles tiene que ver una técnica: “Ellos intentaban persuadir a un grupo, no lo hacían de manera individual. Entonces hubo familias que se convirtieron de manera completa y eso, en el caso de las familias indígenas, les dio un carácter de pertenencia, no de “aceptar al Señor”, sino más bien de la integración que les permitía a las familias atravesar zonas o momentos hostiles”.

Su tarea, sin dudas, colaboró con la transformación economía local en medio del capitalismo agroexportador. 

“Había misioneros con un perfil alto y otros como obreros más rasos. No fue el ferrocarril solamente lo que facilitó la expansión, sino que también hubo otros “agentes” o “hermanos de fe” que colaboraban”.

 

Imprenteros

“Los misioneros tenían una vocación de imprenteros, editores, escritores y traductores, y su literatura fue una articulación muy importante entre los que estaban aquí y los que estaban en Europa”.

“Ellos, rápidamente comenzaron a editar revistas (como “El sendero del Creyente”), que lograban que el mismo mensaje llegara a un creyente de Córdoba, Rosario o La Puna. Innovaron mucho, y con la radio fueron pioneros”, afianzó Espinosa, en su momento, con el programa televisivo “La puerta abierta”, de Canal Luz.

Así, a través de sus páginas, se puede encontrar la historia de un movimiento que sigue vigente y que, a nivel Villa María, evidencia más de un siglo de permanencia. 

Perfil de Mariana Espinosa

Mariana Espinosa (Campamento Vespucio, Salta, 1985) es doctora en Antropología por la Universidad de Buenos Aires y Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Se desempeña como investigadora adjunta del Conicet en el IDACOR-Museo de Antropología y docente de Teoría Antropológica II en el Departamento de Antropología de la Universidad de Nacional de Córdoba. Entre 2018 y 2022 conformó el Consejo Académico de la Asociación de Cientistas Sociales de la Religión de América Latina (Acsral), representando a Argentina. Desde 2022 conforma el Comité Editor de la Red de Estudios de Historia de la Secularización y la Laicidad (Redhisel) y coordina el grupo de Estudios de Creencias y Religiones del Idacor. Es editora de la Revista del Museo de Antropología en la sección de Antropología social. Dirigió proyectos de investigación financiados por la SECYT-UNC, el Conicet y el Foncyt sobre religiones, espiritualidades, grupos étnicos y modernidad en la Argentina. Desde la antropología y la historia investigó el vínculo entre la expansión evangélica, relaciones interétnicas y organización social entre diversos actores (misioneros británicos, inmigrantes sirios, grupos indígenas) del Noroeste argentino (siglos XX y XXI). En la actualidad, indaga la relación entre el campo evangélico, interculturalidad y espacio público en la Argentina en el marco.