Nota N° 868
Luis "Sarche" Gómez, el Jockey de la "Sombra Roja"
Escribe: Jesús Chirino
El profesor de historia y reconocido músico Sergio Castro continúa trabajando en la reconstrucción de la historia del mundo del turf en Villa María y región. Luego del éxito de su libro sobre Rogelio "Paco" Tavecchio, sigue investigando y preparando material para otra obra, en la cual rescatará nombres, hechos y procesos de esa actividad que tanto desarrollo ha tenido en la región. En el marco de este trabajo nos adelanta la historia de un Jockey local de gran trayectoria que ganó en los escenarios más importantes del turf argentino. El siguiente texto es autoría de Sergio Castro, quien, mediante un rastreo de documentación, la palabra de testigos y familiares como "Pancho" Gómez, ha reconstruido parte de la historia de este reconocido jinete nacido en Villa Nueva.
El jockey villanovense
El "Sarche" nació en Villa Nueva, provincia de Córdoba, en el año 1954. Hijo de Lorenzo Gómez, tenía una quinta donde sembraba sandías, melones, hasta que después se fue a un campo más grande del padre, donde tenía algunas vacas y frutales.
Los primeros años del Sarche fueron allí, en ese campo, y el inicio del contacto con los caballos también fue en ese lugar, hasta que don Lorenzo se vino a Villa María para instalarse en las cercanías del Hipódromo. Allí empezó a cuidar caballos.
La primera carrera de Luis fue en el año 69, con un caballo de un viejo cuidador, de los primeros en Villa María, Derlis Albornoz. Era un zaino grande, bravísimo, "tuerto", muy asustadizo, que en los ante-boxes del hipódromo, minutos antes de la competencia, se voleó y rompió el techo de chapa plástica que tenían en aquellos años los boxes. A tal punto que la madre del "Sarche" se asustó tanto que le pidió por favor que no corriera. A ese niño rebelde, audaz como pocos, nacido bien abajo y le daba pelea a la vida, ese pedido no podía prosperar, aun siendo su propia madre quien lo hiciera. Finalmente, corrió y ese día entró tercero. A partir de ahí, el "Sarche" ya no se bajaría más de los "tungos", a puro coraje, sin mucha escuela, ese niño grande, casi analfabeto (dirá su padre alguna vez: "No hubo forma de que se me quedara en la escuela... Me lo echaban de todas... Ni siquiera me terminó primer grado..."), comenzaría un oficio, ese oficio "raro", que cuando te preguntan de qué trabajas, decís "jockey" y la mayoría te queda mirando como tratando de entender de qué se trata.
Le tocó debutar en una década buena para el turf en Villa María. Pero no solo en esta ciudad, también los pequeños hipódromos y pistas de la zona de influencia habían alcanzado un interesante desarrollo. Mucha gente se volcaba a las carreras, se sumaban público y nuevos propietarios. En los pueblos compraban caballos y organizaban carreras todos los fines de semana. Se generó "laburo", no solo para peones, cuidadores, también había necesidad de jockeys, que es la parte más sensible de la actividad, la más riesgosa. Un oficio que demanda ciertas condiciones mentales y físicas para animarte a subir a un caballo que, en una carrera estándar, viaja a 60 km por hora. En esto, el "Sarche" era un invitado especial a esa mesa, un tipo audaz, intrépido, astuto, "gran largador", decían de él. Era la leyenda de la época. "Largador", en la jerga burrera, significa rápido en la partida, y eso, para una carrera corta, de 500 o 600 metros, es fundamental. En eso, el "Sarche" era el mejor, y por esa razón era muy buscado por cuidadores y "patrones", propietarios que ponían "la moneda" para comprar o preparar un buen caballo para los grandes clásicos, que se organizaban todas las semanas en la zona.
El "Pocho" Lione, un propietario de la zona de La Playosa, que tenía varios caballos buenos, consideraba que no existía un jockey mejor para sus caballos.
Se hizo vareador y comenzó, en los´70, a correr los caballos del gran cuidador "Paco" Tavecchio, que para esos años, también tenía otros jockeys: uno, el "Chueco" Ríos; y otro, el "Loco" Toledo, que se mató con su moto en las vías del ferrocarril del bulevar Vélez Sarsfield.
A medida que fue pasando el tiempo, desde el debut en el 69, el "Sarche" le fue tomando gusto al oficio y aprendiendo con la práctica misma. Ganando muchas carreras, fueron varios los domingos que se quedó con más de la mitad del programa. Viajaba a la zona, a las grandes carreras que se hacían en Idiazábal, General Cabrera, Cintra. Podía llegar sin tener una monta fija, ya establecida. Una vez en el lugar, tenía numerosas ofertas de caballos para correr.
El físico le favorecía, algo que siempre es complicado para los jockeys: el "Sarche" era livianito y de una talla apropiada; por ello, podía correr tanto una carrera larga como corta sin problemas.
No se achicaba si el caballo era grande, aun pareciendo una hormiga arriba, se animaba y los montaba.
En un tiempo, supo establecerse en Río Cuarto, fue a correr los caballos de un cuidador muy importante de aquella época, Domingo Frattari. También allí ganó muchas carreras.
La época de oro le llegaría a partir de la segunda mitad de los años 70, coincidiendo con la mejor época de Tavecchio. En ese tiempo, en Villa María surgieron los mejores caballos del momento de toda la provincia. Ganaron todos los clásicos provinciales de aquellos años, coronando su trayectoria en enero de 1983, cuando con la incomparable crack Sombra Roja, triunfaron en Palermo, en el clásico Provincias Unidas. La yegua Sombra Rosa pertenecía al haras "El Arroyo", el más antiguo que ha quedado en la zona, propiedad de la familia Reale. El triunfo en Palermo fue todo un hito para el turf de la región. Por aquellos años no era fácil viajar para correr en las pistas de Buenos Aires. El trío formado por Sarche, Tavecchio y la rápida Sombra Roja hicieron la punta que abrió camino a otros de la región, que luego irían a mostrarse en aquellos lugares. Hay una nota del diario La voz del Interior, del 17 de enero de 1983, en la que se publicó una foto en la cual Sombra Roja aparece llegando sola a la meta y los otros caballos quedaron varios cuerpos detrás. El periodista tituló "Sombra Roja paseó por Palermo", así de contundente fue aquel triunfo.
Además de Sombra Roja, el "Sarche" se apiló en el disco a muchos cracks de la época, Caudillo, Desengaño, Soberano, Federico, Fogonazo, Faisán, El Atómico, Auditorio, Endor, Cochiza, entre una gran cantidad que falta nombrar.
La gran yegua anterior a Sombra Roja, Capri Wolf, a finales de los 70, ganó todos los clásicos con el "Sarche" en su montura.
En los 80, "empieza a bajar" de la montura y emprende la aventura de cuidador, con algunos caballos que le compra el arquitecto Olivos. Pasó a ser entrenador y jockey de sus propios caballos. Tampoco le fue mal.
Un accidente grave en General Cabrera le marcó el comienzo del final, una rodada muy dura. Había tenido muchas otras, pero esa fue tremenda. Las secuelas se quedaron en su cuerpo y en su mente. Con cierta recuperación, el hombre sin su pasión no puede vivir. Un día volvió a montar "caballos tranquilos", vareaba a su tiempo y espacio. Hasta que volvió a correr una carrera y repitió su costumbre de ganar. Los aficionados ese día lloraron con él, lo aplaudieron, lo vitorearon, tal vez como agradeciéndole tanta entrega. Aquella fue su última carrera, se dio el lujo de correrla y ganarla. Ya estaba. Misión cumplida.
Tuvo seis hijos, tres con Mirtha, dos con Liliana, uno con Adriana.
Su vida personal fue un laberinto, vertiginoso, acelerado, fue tan pobre como rico, el dinero le llegó en abundancia, también se le fue. Los amigos fueron muchos, en las buenas.
Una noche, en un local bailable en Villa María, algo pasó, nadie sabe bien los detalles, cuestión de amores, algunos rencores viejos, copas en exceso. Una riña y el "Sarche" en el medio de cuatro o cinco tipos, que le pegan hasta el cansancio... Lo dejan tirado en la vereda... Alguien lo asiste... Lo llevan al Hospital y fue como su última rodada... Ya no habló más... Ya no caminó más... La mujer de su hermano Pancho se hizo cargo por unos años de cuidarlo hasta que, finalmente, su vida se le apagó en el 2023, internado en el Hogar de Ancianos de Villa María.
