Susana Zazzetti lanzó “Hecha de viento”, con editorial Mascarón de Proa

“Un libro que me hizo bien”

Con 36 poemas certeros, gráficos y de alto impacto, la autora presentará el próximo sábado 5 de octubre su último lanzamiento. “A veces somos hojas y a veces somos viento”, aseguró
domingo, 29 de septiembre de 2024 · 09:36

La autora local Susana Zazzetti lanzó durante los últimos días su último título: “Hecha de viento”, con la editorial local Mascarón de Proa.

El ejemplar, que forma parte de la colección Pleamar -de dicha editorial-, expone a una autora atravesando un proceso de sanación donde, a través de las páginas, pudo rearmarse por medio del fluir de las palabras.

 

- En “Hecha de viento” se presume una diferencia respecto al estilo que venís llevando adelante. ¿Compartís esta opinión?

-Yo no me doy cuenta de eso. Me parece que le pasa a todo escribiente el tema de que -de golpe- la gente le diga que hay un cambio en su manera de decir. Uno no se da cuenta de eso.

Este es un poemario que contiene 36 poemas que fueron resultado de un trabajo intensísimo de tres años, en los cuales escribí bastante por diferentes razones. Escribí más que nunca y obtuve tres libros. Cuando Darío Falconi (editor de Mascarón de Proa) me propuso hacer una poesía reunida me asustó el tema en sí, porque me pareció que no era el tiempo, que eran demasiados libros y que el volumen iba a ser intenso. Entonces decidí que -de uno de los tres- iba a publicar alguno. Repasándolos, volviéndolos a trabajar, encontré que los tres estaban en condiciones (de ser publicados) y que era difícil seleccionar. Pero dejándolos estar en reposo decidí que iba a ser el segundo que había escrito y estuve dispuesta a ponerle el título que iba a tener la poesía reunida: “Hecha de viento”.

No es un libro temático, es un libro que aporta sobre distintas situaciones humanas; es un libro que a mí me hizo muy bien.

Comencé a escribir viviendo un camino de sanación espiritual por problemas familiares, que no eran exclusivamente míos, pero que rondaban alrededor de la familia, entonces me hizo muy bien.

Escribí. Fue sentarme ante el papel en blanco y sentí que me quitaba angustias de mi cuerpo y mi espíritu. Yo no noto demasiada diferencia en el tono, tal vez Darío Falconi (como especialista) pueda decirlo, pero yo, como escribiente, no lo noto demasiado, pero lo acepto porque me lo han dicho otras personas. No es un libro que tenga demasiadas metáforas. Es un libro que es más realidad que ficción.

 

-¿Cómo fue el proceso de volver a visitar textos anteriormente escritos?

-Había muchas cosas que me reflejaban; muchas realidades de antes  y de ahora. Fue un gran trabajo de revertir, de quitar y de mejorar (lo que uno cree que va mejorando). Es muchísimo trabajo -te lleva bastante tiempo-. Es un hecho dejarlo descansar, en reposo, y volver a mirarlo, a corregirlo, a quitar cosas, agregar... He cambiado algunos poemas y a otros los he borrado: así que resultaron solamente 36 de los 43 y estoy conforme y contenta porque me parece que representa lo que yo fui sintiendo.

 

-¿Pensás que este libro que te curó también puede ser un bálsamo para los lectores?

-Eso espero. No es lo que quiero. Yo les cuento a mis alumnos de taller que yo no necesité -por distintas situaciones- colgar una soga del árbol ni cavar un pozo, sino que me senté con la hoja en blanco a escribir y también espero que el lector perciba ese deseo de sentarse y escribir ante cualquier situación de angustia.

 

-Pensando en la imagen de la hoja movida por el viento, ¿Nosotros somos “hoja” o somos “viento”?

En alguna parte de nuestras vidas somos un poco de hoja y también un poco de viento. Somos esa hoja que da vueltas en el viento y que, aunque no haya viento, la hoja también puede dar vueltas. En otros aspectos somos ese viento. Por algo el libro se llama “Hecha de viento”, por la comparación que hago con la vida. El viento, de golpe, destruye y construye, y arrasa. La vida también, destruye, construye, arrasa;  el viento tiene finitud, y la vida, también. De pronto, el viento te acaricia, te entibia y la vida también..., así que me parece que - como metáfora- el parecido es muy significante. Hay cosas que van sucediendo y que uno no se da cuenta, pero somos un poco de las dos cosas.

 

-¿Habrá presentación? ¿Cómo se puede conseguir?

-Al libro me lo entregó la editorial el pasado 20 de agosto. Por lo general, yo no presento mis libros, salvo en los talleres -a mis alumnas-.

De igual manera, el próximo 5 de octubre, a las 18, lo hará en el café literario “Mentiras que valen la pena”, en el café Coronados (Entre?Ríos 1402). Se trata de un espacio muy valioso, que cumple 14 años y ha llevado a enormes poetas. Esas mujeres realizan una tarea enorme.

A?los libros nunca los coloqué en librerías, tal vez por vergüenza o timidez. Tal vez pensé que no eran lo suficientemente buenos para la gente que los quiera adquirir.

 

-¿Encontrás una madurez en la obra o un cambio respecto a los libros anteriores?

-Yo siempre tuve una mirada nostálgica sobre la poesía, pero con una exigencia de mucha armonía sobre el poema.

En este libro, y en los anteriores también (salvo los tres primeros), aparece muy poco el adjetivo en sí, porque no le doy tanta importancia en su función. Me parece que tiene que ser muy especial para valorar el objeto, e intento un mayor realismo. Quiero dejar de lado lo metafórico y lo ficcional en una poesía bastante cotidiana.

Yo tengo temas centrales. Da la casualidad de que, en este momento, el libro lleva esta palabra (viento). Pero hay temas muy centrales como la infancia, la nostalgia, el patio o sucesos que marcaron mi espíritu, que dejaron huellas en mí y que son retornables.

Si bien tengo otras direcciones, creo que cada poeta, que forma su estilo,  tiene una determinada temática a la que siempre va a volver.

 

-Y en esos temas, que uno posee como propios, ¿es difícil no repetirse?

-Es difícil porque siempre vuelve y ese es el trabajo soledad, el silencio del poeta. Por eso es importante repetir, volver a leer, reescribir, quitar, agregar y suturar cosas; porque la palabra también puede suturar el alma, la mente y el cuerpo.

Perfil

Susana Zazzetti nació y vive en la ciudad de Villa María. Es profesora en Lengua y Literatura. Coordina su propio taller literario. Pertenece al Grupo Paco Urondo (Villa María), a la Asociación Pensadores Independientes (API, Córdoba) y a la Asociación Canadiense de Hispanistas (Canadá).

Ha participado en una treintena de antologías nacionales e internacionales. Ha sido traducida al francés, inglés, italiano y catalán.

Publicó los libros de poemas:

Con los pies descalzos (2006).

Un vuelo de gaviota (2006).

Cuando todo el silencio era mío (2008).

El hilo que sostiene (2010).

ArreMolina. Siete poetas (antología, 2010).

No me nombres (2011).

Cada día (2013).

Tantos pájaros (2015).

Asimetrías (2016).

Con la vida en la boca (2017).

Pulsos (2018).

A medio umbral (2019).

Sin nudos ni vendajes (2020).

Hecha de viento (2024).