LAS CALLES - Ricardo Podestá

La calle de un soñador

El recorrido de esta arteria comienza en Costa Rica y recorre cinco cuadras irregulares en el barrio Padre Mugica, para luego continuar como camino rural

Ricardo Alberto Podestá, nació el 19 de diciembre de 1944 en el barrio porteño de Barracas (Buenos Aires). Era hijo de Mercedes Lalín y Ricardo Silvio, inmigrantes españoles e italianos, respectivamente. (ambos empleados de la empresa Águila).

Junto a su compañera de toda la vida, Ana María “Negrita” Campos, tuvieron dos hijos: María Eugenia, y su homónimo, Ricardo Alberto.

  • En el año 1982, Podestá anticipaba: “En el futuro, los diarios, como las revistas, las leeremos en una computadora...

Precisamente, este último, al ser consultado por elDiario y Las Calles, lo recuerda de una profunda y minuciosa manera y nos aporta el siguiente material: “Mi padre Ricardo vivía en una humilde casa, cuyos muebles y utensilios habían sido hechos todos a mano por su propio padre”.

Junto a su hermano Jorge Rubén, 6 años menor, tuvieron una infancia feliz, de jugar mucho al fútbol como al metegol y de adolescente de ir a los bailes y milongas.

Siempre fue muy independiente (a la vez era hincha del Rojo de Avellaneda) y a los 11 o 12 años, se buscaba pequeños trabajos para poder manejarse. Vendía chupetines o compraba diarios para subir gratis al tranvía (los canillitas viajaban gratis) para ­ir al centro y luego los iba vendiendo y recuperaba lo gastado.

Al terminar el secundario, inició los estudios de Licenciatura en Econo­mía, carrera que recientemente había sido creada en la UBA.

En ese tiempo tuvo que cumplir con el Servicio Militar Obligatorio y fue destinado al Tesoro Nacional, donde se le permitía poder seguir estudiando en el mismo lugar o fuera, en sus días libres.

La Biblioteca Central de la Universidad Nacional Villa María lo honra también con su nombre

Ricardo (h) continúa su relato diciéndonos: “En sus tiempos de facultad, estuvo en la famosa Noche de los Lápices, ya estaba de novio con Negrita (mi mamá) y contaba que se escaparon saltando tapias. Mi madre vivía con él en Buenos Aires y lo acompañaba a la facultad, a la cancha del Rojo y a los mitines del partido peronista”.

Contaba una anécdota en donde en un examen oral con tribunal, sacó 10 (eso no sería lo raro), pero un profesor le puso un 0, otro un 10 y otro un 20 (explicación: dos de los profesores se odiaban, la nota que merecía era el 10, y el 20 existía (no sé si aún existe) en la UBA cuando un examen era realmente sobresaliente.

Se había casado, pero se había separado al poco tiempo: a mi madre la conoció posteriormente en unas vacaciones en Carlos Paz, ¡en la inauguración de la confitería Keops!

Tuvieron un noviazgo por cartas y llamadas telefónicas y visitas cada tanto. Al momento del compromiso, prepararon una mesa con todo para comer y tomar, pero al llegar Ricardo le preguntaron qué quería tomar y él dijo “leche”: tuvieron que salir a comprar, ya que no había.

 

El decano más joven del país

Se “casaron” y vivieron un año en Buenos Aires y luego se radicaron en Posadas, Misiones.

Allí, además de profesor, fue nombrado decano, el decano más joven de la República Argentina: a los 27 años.

“Allí viví mis primeros 5 años (nací en el 73) y fue posterior el tiempo en que lo perseguían los militares en la dictadura. Luego, ya en nuestra Villa, estuvimos escondidos en una quinta de mi abuelo en Villa Oeste (Villa Nueva), para luego establecernos en Villa María”.

Desde el año 1978, Ricardo trabajó de profesor en el Colegio Rivadavia, como así también en el Trinitarios y también en el diario Noticias, donde hacía notas de economía y relacionadas con el campo.

A pesar de ser porteño, aprendió a entender primero y amar después la forma del ser cordobés (del interior en general), el de la vida más tranquila.

Ricardo (h) continúa recordándolo con mucho cariño al señalar que: “Le gustaba cantar y bailar, principalmente tangos. ­­Recuerdo verlo jugar al fútbol los fines de semana en la estancia La Negrita, con el equipo de los profesores contra los alumnos. También lo hacía para el equipo de los contadores. Si bien era economista, muchos le decían ‘contador’”.

“También era un gran aficionado al ajedrez, con él pasábamos tardes enteras jugando.

Era un ser muy apasionado, sociable y trabajador, siempre tenía mucha iniciativa y era emprendedor cuando se le aparecía alguna idea.

Fue profesor en la UTN, estuvo vinculado en la lechería a partir de su trabajo en la Escuela de Lechería, como así también desempeñó la presidencia  de la Asociación Provincial de Industrias Lecheras.

Siempre estuvo involucrado en la política de una u otra forma. Fue candidato y formó un  partido vecinal en nuestra ciudad junto a Rogelio Negrini. Fue secretario de Finanzas de Villa Nueva y también tuvo un emprendimiento publicitario.

 Luego se abocó de lleno a la Educación, profesión que lo apasionó desde siempre.

Ideó y ayudó a fundar la UNVM. Fue secretario académico y vicerrector; se pensaba postular a rector, pero se fue”, concluye su hijo Ricardo.

Una semana antes de su fallecimiento había sido reelecto en el cargo de vicerrector junto al rector Carlos Domínguez, en el período 2003-2007.

Había sido secretario académico de la UNVM hasta 1999, cuando asumió como vicerrector. Se había desempeñado como docente de los tres institutos académico-pedagógicos.

Falleció el 27 de agosto de 2003, a los 58 años.   

Junto a O Rei

Ricardo (h) cuenta de su padre: “Un día, mientras estaba en la colimba en el año 1962, fue de adicional a un partido de Copa Libertadores entre el Santos de Pelé contra River y estaban al lado de la línea de cal.

Ante unas escaramuzas, Pelé fue reprendido junto a un jugador local, y..., ni lerdo ni perezoso, el viejo se metió a la cancha, lo tomó del brazo a ‘O Rei’ y lo sacó de la cancha... Hay fotos en El Gráfico, que nunca pude conseguir”, rememoró su hijo