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José Ingenieros: el padre del hombre mediocre

Su nombre actual le fue impuesto con fecha 24-07-1926, mediante Ordenanza Nº 61, sancionada durante la Intendencia del Dr. Eugenio Parajo´n Ortiz

Giuseppe Ingegnieri, como figuraba en su acta de nacimiento, nació en Palermo (Italia) el  24 de abril de 1877. Fue un médico, psiquiatra, psicólogo, criminólogo, farmacéutico, sociólogo, filósofo, masón, teósofo, escritor y docente. Su libro Evolución de las ideas argentinas marcó rumbos en el entendimiento del desarrollo histórico del país como nación.

Se destacó por su influencia entre los estudiantes que protagonizaron la Reforma Universitaria de 1918.

Era hijo de Salvatore Ingegnieros y Mariana Tagliavia.

?Cursó sus estudios primarios en el Colegio La Anunciación. Trabajó desde niño corrigiendo pruebas de imprenta (su padre era periodista y solía encargarle traducciones de italiano, francés e inglés, incluso de libros enteros).

Habiendo finalizado sus estudios secundarios, fundó el periódico La Reforma, luego ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en la que se recibió en 1897 de farmacéutico, y en 1900 se gradúa de médico, con su tesis Simulación en la lucha por la vida. Para esa época, ya era conocido en los círculos literarios.

Además de sus intereses puramente científicos y sociales, también tuvo desde muy joven interés por el estudio del ocultismo, los fenómenos parapsicológicos y la teosofía. Desde 1897 dirigió el diario La Montaña (periódico que se autodenominó «socialista revolucionario») junto con Leopoldo Lugones, en cuyo primer número escribió un artículo (el primero de varios) en donde defendía a la teosofía y el ocultismo y daba su punto de vista respecto al papel que estos tendrán (o deberían de tener) en el futuro, especialmente en el campo de la investigación científica.

Escuela Fiscal de Niñas de nuestra ciudad, en el año 1875, luego José Ingenieros, en la entonces calle Colombia, ahora en José Ingenieros y Santa Fe (archivo fotográfico de Ligri Suárez)

La Academia Nacional de Medicina lo premió por Simulación de la locura (secuela de su tesis editada en libro). Fue nombrado jefe de la Clínica de Enfermedades Nerviosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

En 1909 fue elegido presidente de la Sociedad Médica Argentina? y luego nombrado delegado argentino en el Congreso Científico Internacional, celebrado en Buenos Aires. Completó sus estudios científicos en las universidades de París, Ginebra, Lausana y Heidelberg.

En 1914, José Ingenieros se casó con Eva Rutenberg en Suiza; aunque el noviazgo se había iniciado en Buenos Aires. Del matrimonio nacieron cuatro hijos, Delia, Amalia, Julio y Cecilia.

Sus ensayos sociológicos, El hombre mediocre y ensayos críticos y políticos, como Al margen de la ciencia, Hacia una moral sin dogmas, Las fuerzas morales, Evolución de las ideas argentinas y Los tiempos nuevos, tuvieron un gran impacto en la enseñanza a nivel universitario en Argentina y obtuvieron una gran adhesión moral entre la juventud panamericana.

En el Colegio José Ingenieros, en 1964, una maestra enseña a los alumnos todo lo referido a los semáforos, los primeros instalados en nuestra Villa. Daniel Baysre era director de Tránsito y la Intendencia estaba a cargo de Porfirio Seppey

Además de dirigir su periódico bimestral, Seminario de Filosofía, mezcló su pasión por la ciencia con una ética social acentuada. En sus múltiples actividades demostró una capacidad y penetración notorias, siendo considerado un intelectual de peso en su tiempo.

Entre 1915 y 1928 empezó a publicar una colección editorial denominada La Cultura Argentina, donde se editaron diversos títulos nacionales, de diversos autores tales como Alberdi, Sarmiento, Echeverría, Agustín Álvarez, Carlos Octavio Bunge, Florentino Ameghino, Ramos Mejía, etc.

Durante la Reforma Universitaria iniciada en 1918, fue elegido vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras, con amplio apoyo del movimiento estudiantil. En 1919 renunció a todos los cargos docentes y hacia 1920 comenzó su etapa de lucha política, participando de manera activa en favor del grupo progresista Claridad, de tendencia comunista.

En 1922,  propuso la formación de la Unión Panamericana, un organismo de pelea contra el imperialismo, que difundió continentalmente las ideas antiimperialistas. En 1925, pocos meses antes de su muerte, creó el mensuario Renovación en contra del imperialismo, firmando con los seudónimos de Julio Barreda Lynch y de Raúl H. Cisneros.

Falleció en Buenos Aires, el 31 de octubre de 1925).

El concepto de la normalidad humana solo podría ser relativo a determinado ambiente social; ¿serían normales los que mejor “marcan el paso”, los que se alinean con más exactitud en las filas de un convencionalismo social? En este sentido, hombre normal no sería sinónimo de hombre equilibrado, sino de h­ombre domesticado. De “El hombre mediocre”.

José Ingenieros, racista

Como en tantos casos, hay una parte negativa en la biografía del multifacético ítalo-argentino. Eduardo Galeano, en “Patas arriba. La escuela del mundo al revés”, lo describía de esta manera: “En 1905 había escrito que los negros, ‘oprobiosa escoria’, merecían la esclavitud por motivos ‘de realidad puramente biológica’”. Los derechos del hombre no podían regir para “estos seres simiescos, que parecen más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados”. Según Ingenieros, maestro de juventudes, estas “piltrafas de carne humana” tampoco debían aspirar a la ciudadanía, “porque no deberían considerarse personas en el concepto jurídico”.