LAS CALLES - Atilio López

Tributo a un verdadero líder

Su recorrido se inicia en Aldo Serrano y se extiende por siete cuadras irregulares en el barrio Ramón Carrillo

Hipólito Atilio López, apodado “el Negro”, nació en Córdoba capital el 9 de agosto de 1929.

Su padre era empleado en la sastrería de la Cárcel de Encausados y su madre ama de casa. Le pusieron Hipólito como primer nombre en honor al presidente Yrigoyen y porque compartían el ideario de la Unión Cívica Radical. Asistió a la escuela Olmos. Abandonó la primaria para dedicarse al trabajo y al deporte. A los 15 años ingresó como cadete en una fábrica de galletitas. En forma simultánea continuó compitiendo en 100 y 200 metros llanos. Llegó incluso a ser campeón argentino.

A los 21 años ingresó como chofer a la empresa de transporte automotor CATA.

Desde muy joven, militó sindicalmente en el gremio del transporte. En 1952, egresó de la Escuela Sindical de la CGT. Poco después, pasó a desempeñarse como delegado de la Comisión Administrativa del Transporte Automotor (CATA), puesto en el que se encontraba al producirse el golpe militar del 16 de septiembre de 1955. Sufrió entonces su primera prisión y ni bien recuperó la libertad, se sumó a “la resistencia peronista”, brindándose entero en la lucha contra los usurpadores. Después de la disolución de la CATA -obra del interventor federal Rogelio Nores- redobló esfuerzos junto a otros compañeros para reorganizar el gremio.

Su activa participación como dirigente gremial hizo que fuera propuesto como vicegobernador de Córdoba junto a Obregón Cano por el PJ cordobés. Aquí se lo ve haciendo uso de la palabra con Agustín Tosco a su lado

En 1969, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) ya era uno de los gremios más combativos de Córdoba y como tal participó en el “Cordobazo”, con Atilio a la cabeza. Dos años después, también tuvo una decidida intervención en “el Viborazo”, que concluyó con el gobierno reaccionario de José Camilo Uriburu, en Córdoba.

Muy querido por sus compañeros -para ellos, “El Negro”- intervino en 1971 en la unificación de la CGT local y fue designado secretario general, llevando a Agustín Tosco, como adjunto.

En las elecciones del 11 de marzo de 1973, el peronismo cordobés levantó la fórmula Ricardo Obregón Cano-Atilio López que, en segunda vuelta, derrotó, el 15 de abril de 1972, a la fórmula radical Víctor Martínez-Felipe Celli. Jugó así un rol importante en la oleada popular que puso término a la dictadura militar.

Alineado junto a los sectores más combativos de la izquierda peronista, recibió la crítica de la derecha del movimiento. El enfrentamiento se agudizó durante 1973 e hizo crisis a principios de 1974. El 27 de febrero de ese año se insubordinó el teniente coronel Antonio Domingo Navarro, jefe de la Policía cordobesa, y logró apresar a Obregón Cano y a López. El Gobierno nacional no repone a las autoridades derrocadas, sino que envía la intervención a la provincia, poniendo así fin a la experiencia de López como vicegobernador.

En los meses siguientes, dado que continuó recibiendo apoyo de los sectores gremiales combativos, especialmente de la UTA, pero el lopezrreguismo lo tenía en la mira, considerándolo uno de sus enemigos más peligrosos.

Fue secuestrado por la organización paramilitar Triple A con Eduardo Osvaldo Fumega, subinspector de la Policía Federal a la cabeza, el 16 de septiembre de 1974. Cayó junto a Juan José Varas y su cuerpo apareció en cercanías de Capilla del Señor, en la provincia de Buenos Aires.

En septiembre de 2014 se inauguró en el barrio Ramón Carrillo una escultura en su nombre, realizada por la artista local Coqui Podestá, donde está su calle, en la intersección con José Ingenieros.

También en su honor existe una placa y una plazoleta frente al Arco de Córdoba, un busto suyo en avenida Vélez Sarsfield y bulevar San Juan y, en Alta Gracia, también existe la autovía Atilio López (exruta 5).

Está también, en su homenaje, el Jardín de Infantes Vicegobernador Atilio López del barrio Ciudad Evita, en Córdoba capital, y el Centro Educativo de Nivel Medio para Adultos (CENMA), también con su nombre.

Un ferviente hincha de la “T”

Atilio López siempre fue un simpatizante de Talleres. Su secuestro y asesinato por parte de la Triple A estuvo vinculado a un encuentro de la “T” en Buenos Aires. Por el Nacional de 1974, River recibió a Talleres en cancha de Racing el 15 de septiembre. López, junto a Ricardo Obregón Cano, asistió al partido. Al día siguiente, López fue secuestrado en el hotel donde se alojaba y a pocos minutos acribillado en Capilla del Señor. Al respecto, su hijo relata: “Él había perdido el gremio en elecciones abiertas, entonces tenía que ir a Buenos Aires, a viajar a entregar el gremio y en esas circunstancias se daba que ese fin de semana jugaba Talleres en Buenos Aires. Él fue a la cancha junto al Dr. Obregón Cano y Radio Mitre de Buenos Aires le hizo un reportaje en el entretiempo como un personaje famoso que estaba en la cancha. Alejandro Fabbri fue quien hizo la entrevista, joven periodista por esa época, lo suele relatar a veces en los programas de televisión que tiene”.

Talleres empató 1 a 1 con River en esa ocasión.

A las pocas horas, la Asociación Anticomunista Argentina lo secuestró y asesinó.