A cargo de su amigo, el realizador audiovisual Sergio Stocchero

Filman Monky, el documental

A 20 años de la muerte de Daniel “Monky” Tieffemberg, comenzarán un largometraje acerca de la vida y obra de un gran referente del rock local

“Monky era el rock”.

Esa frase viene resonando desde hace ya 20 años, sobrevolando pacientemente sobre la Villa, escabulléndose en salas de ensayo, atravesando escenarios, esquivando asistentes en los recitales, palpitando al compás del golpeteo de parches, pulsando diapasones de guitarra, surfeando las líneas de bajos y subiendo voltajes de amplificadores.

“Monky era el rock” le estampó nuevamente poco tiempo atrás un músico local al periodista de este medio y realizador Sergio Stocchero, quien por diversas razones personales, afectivas y profesionales asumió el compromiso de embarcarse en el esperado documental sobre Monky, cuando se cumplen dos décadas de su fallecimiento.

Daniel Tieffemberg, así era su nombre, falleció el 3 de octubre de 2004, a los 44 años, dejando una huella imborrable en la escena de rock local. Fue referente, santo y seña, y artífice para, por lo menos, tres generaciones de músicos y músicas residentes o afincados en nuestra ciudad. Arriba, debajo, o a los costados de los escenarios se encontraba él, oficiando tanto como músico, organizador de recitales y festivales, u ocupándose de luces y sonidos.

Pero, como buen personaje bohemio y ligado a las artes -a su vez, hijo de un actor y sobrino de una cantante-, también se desempeñó como dibujante, historietista, tatuador y aficionado al cine y a lo audiovisual. “Era un artista integral, muy abierto de cabeza, inteligente, muy generoso y también dueño de un gran sentido del humor; un humor muy fino, a pesar de que era un tipo parco”, confía Stocchero, en diálogo con elDiario.

- ¿Cuándo comenzaste a “cranear” el documental?

-Hace más o menos un mes atrás. Un tiempo antes me habían hecho una nota radial y me habían preguntado “para cuándo el documental de Monky”. Eso quedó en el tintero hasta que este año llegaron los 20 años de su muerte y estaba como cantado que tenía que hacerlo yo. La verdad que fue movilizador para todos, para todo su entorno. Además, el argumento que me decían era: “La Roja (Nancy Camandona, viuda de Monky), va a estar chocha si lo hacés”. Así que también va por ese lado este proyecto.

- ¿Cómo armaste el equipo de trabajo?

- Es bastante compacto. Javier Morello lo está produciendo, mi hijo Luca (Stocchero), en cámara y fotografía, Luis López en sonido. Además, tenemos varios colaboradores. Uno es Cuini Chiappero, amigo, archivista del rock local  y el autor del apodo de Monky, que es una de las personas que más material de audio tiene de gran parte del rock local desde hace varias décadas, incluyendo casetes de bandas donde tocó Monky, obviamente. Otro es el fotógrafo Juan José “Pili” Oddino, quien tiene unas imágenes buenísimas de la última etapa de Monky como músico. Y también colaborarán el músico Alexis Alassia, a quien Monky conoció y le tenía mucho aprecio; el Chapa Chamorro, músico que tocó con Monky y ahora vive en España, el Tuta Torres, músico local también, y varias personas que hacen sus diferentes aportes. Es algo bien a pulmón.

- ¿De qué manera van a arrancar con el proyecto?

- En principio, vamos a grabar los testimonios (alrededor de veinte) y a rescatar, recolectar y recuperar todo el material gráfico, videográfico, grabaciones sonoras, más fotos y archivos que podamos encontrar. Lo que más cuesta son los videos, por obvias razones, ya que de 20 años para atrás no existía la posibilidad de filmar con celulares y no hay tanto registro casero. Por ejemplo, Pappo, una vez tocó con él en El Ángel, porque quería tocar con un referente local, y todos dijeron que era Monky; pero todavía no hemos encontrado imágenes de eso. Así que también estoy a la expectativa de que si alguien ha conservado algún recuerdo o algo que nos sirva para el documental, bienvenido sea. Por otro lado, La Roja me dio una caja enorme llena de letras de él y hasta cosas que hicimos juntos para elDiario y la revista Hortensia. Hasta encontramos una fotocopia de una carta que hizo tipo historieta, que él me envió cuando yo estaba haciendo la colimba y que guardó. Es increíble porque yo había perdido el original de eso.

 

Como hermanos

- ¿Cómo lo conociste?

-Habremos tenido 12 o 13 años y coincidimos en una academia de judo. Ahí solo nos cruzábamos, pero luego habrán pasado dos años más y Monky cae a mi casa junto a un amigo en común porque estábamos armando una banda, Eclipse, y nos faltaba un cantante; por eso se suma a ensayar con nosotros. Desde ese día no nos separamos nunca más; desde ese día fuimos como hermanos. Incluso, mucho después, cuando yo me había ido a vivir a Córdoba, las veces que venía para acá visitaba a mis viejos y a Monky y a La Roja, a nadie más.

-¿Él ya había participado de aquel legendario festival de rock de 1976?

-Sí, claro. Estuvimos todos ahí y además lo organizamos medio entre todos. Fue el 14 de noviembre de 1976, en el Luz y Fuerza, y se considera como el primer festival de rock local, aunque antes ya habíamos tocado juntos.

-¿Monky ya era organizador de recitales?

-No, en realidad él se echa al hombro toda la escena del rock a partir de los ochenta, que para mí fue su gran obra en vida. Cuando viene la democracia, en esa década, la mayoría de nosotros empezamos a emigrar y él quedó como referente, más que todo para los músicos de la segunda mitad de los 70. Luego empezó a acondicionar una sala de ensayo, a comprar y tener equipos de sonido y luces. Y después, sí, acompañó e incentivó a bandas a tocar, organizó recitales y festivales muy recordados, como el Villorio Rock o el Compadrito Rock, además de tocar en sus grupos.

-¿Cuentan con ayuda para financiar el proyecto?

-Bueno, hasta ahora hemos tenido manifestaciones de interés de colaborar por parte de la  Municipalidad y  la UNVM, pero todavía no obtuvimos una respuesta definitiva. Entendemos el contexto en el que estamos. Por otro lado, Germán Aprile  (luthier)  fabricará una guitarra y la sorteará o subastará y donará lo recaudado para ayudar a financiar.

- Siendo, como decís, un “hermano” de la vida, ¿cómo vas a aportar tu testimonio en calidad de realizador del documental?

-Es algo que todavía no lo definí. Javier (Morello) me dice que tengo que estar sí o sí. Por otra parte, no me gusta mucho usar la voz en off. Encima, creo que es el proyecto en el que más me siento involucrado personalmente, porque muchas cosas y muchas anécdotas las viví con él a la par. Por lo pronto, estoy pensando en otros dilemas. Tengo que incluir sí o sí dos testimonios de personas que no están ni siquiera en Argentina: el Chapa Chamorro, que está en España, y Gonzalo Gómez, que está en Bolivia. Ambos fueron parte de la banda Sudaca junto a Monky y deben participar del documental.

- ¿En qué otras bandas estuvo Monky?

- En muchas, pero te puedo nombrar en las que también participé: Eclipse, Tren de Salsa, Ponny Express, Cristalia y Damas Gratis, a principios de los 2000. Hacíamos rock pesado, nada que ver con el grupo de cumbia (risas).

 

Un “imprescindible”

Al final de la entrevista, Stocchero subraya: “Yo quiero documentar a un imprescindible, de esos imprescindibles que está lleno el mundo, pero que no son precisamente los que brillan en las vidrieras del ‘show business’ o que no están cerca de la alfombra roja. Son esas personas que, si no están, no existirían aquellas vidrieras y que, a veces, no se las conocen del todo. Es como el tipo que después de laburar todo el día va al club de barrio a pintar la canchita o a lavar las camisetas del equipo. Y creo que toda mi obra se basa en eso, en poner el foco en personas o grupos de personas necesarias, pero no tan conocidas”.