Lucas Petersen visita la historia de escritores jóvenes con vidas bien disímiles
De cinco autores en el limbo
El escritor publicó “Malogrados”, un conjunto de biografías de autores que complementan el canon actual con un sector poco iluminado de la literatura nacionalEn otra prueba de lo extensa, variopinta y apasionante que es la literatura argentina, el periodista, comunicador y docente oriundo de Tres Arroyos (Buenos Aires), Lucas Petersen presentó durante los últimos meses “Malogrados”.
Se trata de un lanzamiento de la Editorial Eduvim que reúne las figuras de cinco autores que comparten diversas cuestiones tales como morir jóvenes, poseer obras que no fueron tan relevantes y haber transitado este mundo con una vida lo bastante curiosa como para ser reunidas en un libro.
No existen prejuicios, tampoco romanticismo y ni golpes bajos: solo la historia de cada uno.
Un escritor afrodescendiente que reclama por el racismo en el siglo XIX; un poco exitoso autor de biografías; un creador de un objeto literario que es un híbrido entre novelas, textos sueltos y demás, son algunos de los nombrados. A saber, los autores en cuestión -y no respectivamente- son Horacio Mendizábal (1846-1871), Martín Goycoechea Menéndez (1877-1906), Héctor Ripa Alberdi (1897-1923), José Luis Ríos Patrón (1926-1957) y José Horacio Romeu (1948-1976).
“El proyecto surgió en 2016, ya lo venía masticando por aquellos meses (N. de la R.: el entrevistado publicó en ese año “El traductor del Ulises” (2016), biografía de José Salas Subirat), inició Petersen en diálogo con elDiario y que explicó: “Mi idea era hacer un libro de cuentos, pero biográficos. Crear una serie de relatos, biografías cortas y no perfiles. Siempre busqué que todo tuviera el rigor de la biografía tradicional (…) el perfil es algo más escultórico, tomando momentos para construir algo. En este caso, lo biográfico tiene el afán de la exhaustividad”.
En ese escenario, el docente universitario fue madurando el “eje donde estructurarlos” y la idea central fue única: escritores que murieron jóvenes (promediando los 35 años) y que, encadenados, cuenten una historia paralela de la literatura argentina”, subrayó.
“En esa búsqueda uno va puliendo, sacando, metiendo y demás. Hay incluso investigaciones que no llegaron a libros. Quise que sean escritores que pasaron al olvido y tuvieron una relevancia o no lograron triunfar. Así llegué a cinco figuras bastante excéntricas, por decirlo de alguna manera, que -como digo en el prólogo- no son escritores marginales, sino que la mayoría de ellos son la “zona media”, escritores menores (por decirlo de algún modo). Se trata de autores que no constituyen el centro del canon. Son historias que, desde mi punto de vista, fueron atractivas de ser contadas como biografías y haciendo foco en escritores menores que la historia de la literatura los dejó de lado”, acentuó.
-Ok. Las biografías son interesantes por diversas cuestiones, pero ¿vale la pena leer sus libros hoy?
-De alguna forma los textos se conectan. El traductor del Ulises, José Salas Subirat, no tiene una obra deslumbrante, pero me enseñó que es posible leer cosas muy interesantes. También se aprende y se descubre que no son obras extraordinarias ni disruptivas, sino que son parte de la literatura de una época.
-¿Qué particularidad poseen como para ser compartidas?
-Son irregulares. Horacio Mendizábal escribió cosas muy inmaduras, pero tiene algunos alegatos contra el racismo en la argentina del siglo XIX que vale la pena traer al año 2024.
Goycoechea es cordobés y como poeta modernista fue interesante; obviamente no es Leopoldo Lugones, pero es interesante como narrador. Un dato no menor es que a su narrativa la desarrolló en Paraguay y ofició de un modo fundacional junto a otro extranjero. Fue antagonista de Rafael Barret.
Ripa Alberdi fue un dirigente de la Reforma Universitaria de 1918, tiene una obra en un punto correcta (podríamos decir), pero aseguran que era un gran orador. Esto nos pone ante la pregunta de lo que era ser un intelectual en esos años. Podemos tener una idea de un personaje que aunara militancia, sentido poético y responsabilidad social.
También está aquí José Luis Ríos Patrón, un crítico literario indigno que tal vez se hubiera destacado en algún momento y cometió la vileza de pegarse un tiro delante de su exnovia de toda la adolescencia y juventud, la escritora María Ester Vázquez (biógrafa de Borges y Victoria Ocampo).
Pepe Romeu es tal vez el más interesante porque escribió una novela muy experimental: “A bailar esta ranchera (1970). Se trata de una novela que rompe con todo literalmente. No es una novela su libro: yo lo llamo un objeto literario, una obra conceptual… es un libro y, ya de por sí, llamarlo novela implica una provocación. La obra está construida por relatos fracasados, plagios, hay personajes que mueren y reaparecen diez páginas más adelante; no hay historias lineales y Romeu sacó ese libro y ni siquiera estaba en la Argentina cuando se publicó. Esto fue como un gesto ultra-vanguardista… no se quedó ni a defenderlo. En el camino también fue dealer, mánager de una banda de rock, buchón de la Policía y demás”.
-La literatura suele volverse elitista. Esto no eran marginales, pero no estaban en los centros de legitimación.
-No eran desconocidos. Tampoco combatían un canon ni una estética. Eran autores que no formaban parte del centro neurálgico, pero eran destacados en algunos sectores debido a su exposición y tareas.
Goycoechea era un tipo muy conocido, pero inconstante. Fue un personaje bohemio al que le faltó trabajo. Ripa Alberdi participaba en las antologías de la revista Nosotros, por ejemplo.
-Me quedo pensando en Romeu, ¿por qué no le fue como a Macedonio Fernández?
-Macedonio tuvo algo muy importante: Borges. Habría que ver si Macedonio no era amigo del padre de Borges -más allá de su obra interesantísima-. Hay cuestiones para preguntarse si hubiera ocupado el lugar que hoy ocupa.
Así, en el limbo, en la zona media, no siendo “una cosa” ni “la otra”, estos excéntricos se reúnen en un ejemplar que oscila las 450 páginas y puede conseguirse tanto física como digitalmente.
