Un debate necesario

¿Película doblada o subtitulada?

¿Qué eligen los villamarienses? ¿Existe alguna diferencia? Tratamos de entender el porqué de una discusión sinfín y qué elementos intervienen entre voces, letras e imágenes
domingo, 17 de septiembre de 2023 · 08:30

Tal vez antes la discusión era distinta, pero ahora es tajante y divide aguas.

Junto a las nuevas generaciones y el consumo de cine, la elección parece obligatoria: ¿subtitulada o doblada?

Hace un par de décadas atrás tal vez el abanico no era tan grande, ni la elección -en los cines comerciales- no estaba disponible. Hoy sí, y si no está la exigen y lo hacen saber.

“La prefiero hecha con doblaje, así no tengo que estar atento a la lectura y puedo disfrutar la película”, dice una voz.

 Otra opina todo lo contrario: “Prefiero que sea subtitulada. Rara vez el actor de doblaje puede ‘transmitir’ la emoción de las palabras del actor en cuestión”.

SudCinemas, la gran superficie que tenemos en nuestra ciudad, posee consigo las opciones al momento de ver una película, “La Monja 2”, el último tanque de terror de la franquicia de “Los Warren”, tiene alternativa.

Ahora ¿existe un perfil del que consume dobladas con respecto al que consume subtituladas? No. La mayoría asegura que esto depende de la película y de su contenido.

En ese contexto también hay que destacar que a una gran mayoría le da lo mismo.

Para poner blanco sobre negro, en el caso de filmes de superhéroes, muchos prefieren el doblaje, pero algunos pocos pueden levantar su voz y exigir que sea subtitulada. En simples palabras, el habitual consumidor de cine prefiere el subtitulado, pero en el caso de ser una película cómica, le da igual.

¿Imaginarías ver “La Niñera”, “Los Simpsons” o “Alf” con doblaje al español? La posibilidad de saber el “gusto” o no, está disponible por medio de las plataformas disponibles (HBO con “La Niñera” y “Alf”; Star+ con “Los Simpsons”).

En el caso del consumo masivo, o el de aquellos que van al cine por diversión y lo hacen esporádicamente, da igual.

En un momento se supo desconfiar de las películas dobladas por la posible “intervención” de quienes dirigen tales filmes.

Esto puede referirse a cuestiones políticas, culturales o religiosas, en cuestión. La película “Cinema Paradiso” expone de algún modo esta manipulación intencionada.

Otro punto a tener en cuenta es el hecho de que las películas subtituladas, mayormente, tienen su doblaje en México (lo que se ha tomado falsamente como un lenguaje “neutro”). Asimismo, hay que “soportar” en el camino diferentes sociolectos determinados que uno poco conoce o con los que ínfimamente se ha hecho cotidiano. Palabras como “chaparro”, “pepenador” y demás.

Eso sí, para ser honestos, y en solidaridad con los mexicanos, Argentina nunca fomentó una sólida industria de doblaje, exceptuando las películas infantiles que tienen algunos giros porteños (“El Gato con Botas”, 2022).

De igual manera -y como se venía desarrollando-, el año pasado “Rápido y Furioso 7” tuvo que sumar más opciones dobladas en sus salas, por una cuestión de demanda.

Por ejemplo, un cine de la ciudad de Santa Fe contaba que tenían una subtitulada a medio llenar a las 22, pero a las 21 y a las 23 la doblada estaba agotada.

 

¿Hay ventaja?

Existe en el medio, y hay que aclararlo, una cuestión de interpretaciones. En el caso de la película doblada, el mensaje llega “retocado” según la perspectiva del doblaje. En el caso del subtitulado, la transferencia sería con intermediarios: que son aquellos que eligen las palabras a utilizar. Bien sabido es que no cualquier palabra da lo mismo y algunos idiomas, como el alemán, no tiene equivalentes en castellano a su construcción sintáctica y semántica.

 En ese contexto podemos afirmar que ambas opciones son “inferiores” a la de ver una película en idioma original y sin subtítulos.

Una voz a favor de los que prefieren las películas subtituladas tienen que ver con el filme como un producto en sí mismo y lo comparan con el remplazo mismo de, por ejemplo, la banda sonora.

Sin dudas que queda incómodo ver una película japonesa con los personajes principales hablando en español de España o con tono mexicano. En ese punto, la atmósfera se rompe y la verosimilitud también.

Otro ejemplo es el de las películas bélicas. Contexto: existe una guerra, por ejemplo, la Segunda Guerra Mundial, y vemos a los yankees, por un lado, y a los nazis, por el otro, hablando ambos en español de España.

El cine independiente, o cine de autor, aún sigue respetando y generando un contenido propio que defienda sus valores. Pero en el caso de los emprendimientos comerciales existe una lavada de cara para que todos los que vean la película “alrededor del mundo” la comprendan. Allí abundan los lugares comunes, los clichés y las palabras que se pueden adaptar fácilmente.

 

Cuestión de números

Aun así, y referido a aquellos que prefieren el subtitulado respecto al doblaje, las cifras catapultan que el doblaje lleva consigo una ventaja: la diferencia sería de tres a uno.

Algo parecido sucedió en su momento en los videoclub. Pero no hablamos de las casas de alquiler de película de los 80, sino más bien de principios de los 2000, cuando el DVD ya era una opción que consigo traía un menú donde el consumidor podía elegir si quería verla (o no) con doblaje.

En los alquileres la cuestión era bien marcada: triunfaban las películas dobladas. En el caso del llamado “cine de culto”, en muy pocas ocasiones las películas elegidas estaban siquiera disponibles. 

 

Empatía

Durante las últimas semanas el Espacio INCAA Villa María llevó adelante la exposición de películas adaptadas a personas con autismo.

En ese tono -y también agregando esto a la igualdad de posibilidades-, en México la Ley Federal de Cinematografía declaró que es necesario “garantizar el derecho a la cultura de las personas con discapacidad auditiva”.

De igual manera, y respecto al doblaje del habla hispana, hoy existe también otro debate: ¿doblaje latino o doblaje español?, pero eso ya es otra historia.