NOTA Nº 770, escribe Jesús Chirino
Primera sede propia de la Biblioteca Mariano Moreno
Creada en diciembre de 1942, durante la Intendencia de Salomón Deiver, a partir de la iniciativa del concejal Agustín Videla. Sus primeros volúmenes fueron los de una biblioteca de los empleados municipales y aquellos que tenían para consulta los concejales de la ciudad. Por más de 50 años, la biblioteca no contó con sede propia, cuestión que fue modificada en la Intendencia de Miguel Ángel Veglia. Aquí hago referencia al acto inaugural de ese edificio, que actualmente pertenece a la Universidad Nacional de Villa María
La administración radical invitó a un intelectual y político peronista
En una conferencia de prensa, realizada el segundo día de julio de 1998, se anunciaron los detalles de la inauguración del nuevo edificio que ocuparía la Biblioteca Popular y Municipal Mariano Moreno de Villa María. La entonces directora de Cultura y Educación de la Municipalidad de Villa María, Mónica Marchini, presidió esa conferencia realizada el 2 de julio, en la oficina 229 del Palacio Municipal ubicado en la esquina de Sobral y Mendoza. En el encuentro con el periodismo, la funcionaria anunció los detalles de la inauguración del edificio. La importancia del anuncio tenía que ver con que la flamante construcción, ubicada sobre la calle Santiago del Estero al 1300, sería la primera sede propia de la institución. El logro de este importante paso se produjo luego de varias décadas en las cuales la biblioteca había ocupado distintos edificios en la ciudad.
Para el corte de cinta se invitó al asesor del presidente de la Nación, José María Castiñeira de Dios. Se trataba de un reconocido poeta, escritor y político peronista de dilatada trayectoria, quien fuera alumno de Leopoldo Marechal. Este intelectual fue parte del grupo fundador del justicialismo en los años 1944/45 e integró la Junta Procandidatura del coronel Perón y trabajando junto a Eva Duarte creó la Peña Eva Perón presidida por ella misma. Luego del derrocamiento del Gobierno peronista en 1955, el propio Perón lo designó integrante del Comando Táctico en la Resistencia.
El invitado a la inauguración fue funcionario durante el primer gobierno peronista y también en el de Carlos Saúl Menem. A lo largo de la administración peronista del riojano tuvo diferentes responsabilidades dentro del Estado nacional, entre otras cosas fue director de la Biblioteca Nacional (1989/92) y secretario de Estado de Cultura de la Nación (1992/94). Integrante de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) llegó a Villa María siendo asesor de Menem.
El 3 de julio, día de la inauguración, ante las autoridades municipales, miembros de la SADE, abanderados de varias escuelas primarias de la ciudad y público en general, José María Castiñeira, señaló "sin cultura y sin educación no podemos ser un país, sino una colonia, la globalización es como una inundación inmensa que nadie puede parar, pero la podemos detener desde nuestra propia confianza y seguridad, que somos, como dice nuestro himno, inmortales en la cultura". Las palabras del invitado fueron las que más aplausos despertaron en aquella fría y gris mañana en la cual también habló la escritora local Dolly Pagani, entonces presidenta de la Comisión de Apoyo a la Biblioteca.
Fue el intendente municipal, Miguel Ángel Veglia, quien cerró la lista de oradores. El funcionario municipal resaltó el esfuerzo "de mucha gente" para el logro de tan grato acontecimiento y, paso seguido, nombró al exdirector de Cultura, Raúl Oliva, y Sergio Gilabert, quien había ejercido como secretario de gobierno del municipio cuando se gestionó el convenio para la realización de la obra. Veglia, profundizando en el significado del acto que se llevaba adelante, señaló que "el Gobierno tiene la obligación de ofrecer las herramientas de la cultura y el saber a quienes menos tienen".
Raúl Oliva y Sergio Gilabert
Según la crónica publicada en El Diario, Oliva y Gilabert siguieron las alternativas del acto mezclados entre los concurrentes, uno como empleado de planta permanente del municipio, el otro como un ciudadano más. Sin disimular la satisfacción de haber sido literalmente los padres de la criatura. Estos dos funcionarios, junto a Beatriz Macrina, fueron de gran importancia en la creación de esa primera sede propia de ese espacio cultural.
Por su parte, Castiñeira en su discurso, plagado de conceptos, quiso dejar en claro qué entendía por biblioteca. Enfatizó que el lugar no se trata de "un grupo de loquitos, ni de gente que pierde el tiempo, ni de señoras de five o’clock tea. La biblioteca es una lucha contra la ignorancia, es un faro que se prende, un faro que debe iluminar una sociedad". Luego de las alocuciones y el corte de cinta, Beatriz Macrina, directora de la biblioteca, fue la encargada de invitar a los presentes a recorrer los dos pisos de la flamante sede que quedaba inaugurada.
Ese mismo día las instalaciones fueron ocupadas por la segunda edición del taller de animación cultural, en tanto que la primera actividad del lunes fue "la problemática del encuentro del libro con el niño" y, a las 18 horas, inició con el unipersonal "El Jorobadito" a cargo del actor Juan Montes. La activa directora de Cultura anunció la nutrida agenda de actividades planificadas para niños y adultos, como también las numerosas conferencias que se preveían para luego del habitual receso escolar de invierno.
La Mariano Moreno estaba en marcha, con casa propia, una nutrida agenda y como ejemplo de la importancia del Estado y las asociaciones comunitarias en la vida social.
