Otras Voces, Otra Historia
Feminismo descolonial
Escriben: Gabriela Testa y Virginia Martí ESPECIAL PARA EL DIARIO
El presente escrito propone un feminismo descolonial, poniendo énfasis en una intersubjetividad historizada, encarnada, entablando una crítica de la opresión de género racializada, colonial y capitalista, heterosexualista, como una transformación vivida de lo social. No solo con esto propone romper con el colonialismo de género, sino que la fundamenta a través de la historia y la sitúa en el contexto latinoamericano.
Propone este marco de referencia, no como una abstracción de la experiencia vivida, sino como un lente que nos permite ver lo que está oculto de nuestra comprensión, tanto de la raza como del género. Es decir, pone énfasis en la relación raza, clase, sexualidad y género, con el mero objetivo de darle visibilidad a la lógica opresiva de la modernidad colonial.
Desenmascarar las atrocidades cometidas durante la colonialización y los pensamientos que de ella surgieron, como también las clasificaciones, distinciones jerárquicas. Esta distinción se convirtió en la marca de lo humano y de la civilización.
La autora María Lugones dice lo siguiente: “Investigo la intersección de raza, clase, género y sexualidad para entender la preocupante indiferencia que los hombres muestran hacia las violencias que sistemáticamente se infringen sobre las mujeres de color, mujeres no blancas”.
En el trabajo, la autora logra desentrañar que no era una meta colonial el convertir a los colonizados en seres humanos, al mismo tiempo que la transformación civilizadora justificaba la colonización de la memoria.
Otro de los aspectos que nos ha dejado la colonialidad es el uso de vocablos particulares, cómo afectan el contexto histórico cultural y disciplinar a los conceptos que utilizamos para comprenderlos, la consecuencia semántica de la colonialidad del género es que “mujer colonizada” es una categoría vacía: ninguna hembra colonizada es una mujer.
En la actualidad, a diferencia de la colonización, la colonialidad del género sigue estando entre nosotros; es lo que yace en la intersección de género/clase/raza como construcciones centrales del sistema de poder del mundo capitalista.
La autora hace un llamamiento, a través de su trabajo, “Hacia un feminismo descolonial” en aprender, unas acerca de las otras, como personas que se resisten a la colonialidad del género en la diferencia colonial, sin necesariamente ser una persona con acceso a información privilegiada de los mundos de sentidos de los cuales surge la resistencia a la colonialidad. Es decir, la tarea de la feminista descolonial comienza por ver la diferencia colonial, enfáticamente resistiendo su propio hábito epistemológico de borrarla.
La fusión de la idea de raza y la idea de género son claves para configurar la ciudadanía libre que conoció Occidente al configurarse el capitalismo y la democracia liberal. Así, la democracia liberal real existente en Occidente fue posible solo por esta fusión de raza y género. Por eso, debemos hablar no solo de la colonialidad de género, sino incluso de la colonialidad de la democracia liberal. Sin la colonización no se hubiesen podido establecer los estados naciones de Occidente ni los capitalismos patriarcales racistas. Es comprendiendo este proceso que llegamos a ver la confluencia del sistema heterosexista, del sistema de género colonial moderno del que nos habla Lugones, con el capitalismo y la democracia liberal.
El avance de sus derechos civiles puede decirse que ha dependido de la superexplotación de las mujeres negras, latinas e indígenas dentro de sus países, y de las mujeres de la periferia. Explotación que hoy se extiende a las mujeres migrantes en el contexto de la economía global. Es importante señalar que, en la actualidad, este pacto colateral entre hombres y mujeres blancas de la metrópoli se manifiesta de manera perversa en la guerra contra el terrorismo y la institucionalización de la tortura.
Las feministas latinoamericanas, por su lado, deben, a su vez, elaborar un pensamiento posoccidental que articule y revele la forma en que la colonialidad de género, raza, clase y sexualidad continúan determinando nuestras sociedades y nuestro pensamiento, incluso el feminista.
Sabemos que las feministas latinoamericanas han hecho grandes contribuciones. No obstante, la ausencia de referencias a autoras feministas latinoamericanas es notoria.
La ausencia de un aparato conceptual que dé cuenta de la colonialidad de género en su concatenación con raza, clase y sexualidad al interior de nuestras sociedades y sus confabulaciones con las ultraderechas del norte global nos da la pauta del enorme trabajo que las feministas latinoamericanas aún tenemos por delante.
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