El cumpleaños DE LA MAESTRA
Queremos tanto a Dolly
“No se vayan a olvidar del cumpleanos de Dolly Pagani”, dice la voz de quien se comunica con nuestra Redacción. Y... noDolly es todo lo que está bien. ¿Por el modo en que ejerció la docencia? Sí. ¿Por su pluma delicada y firme? Sí. ¿Por haber sido fundadora de la filial local de la Sociedad Argentina de Escritores? Sí. ¿Por haber sido impulsora y partícipe necesaria en la Fundación para la Donación y Trasplante de Órganos de Villa María? Sí. Podríamos seguir preguntándonos los motivos por los cuales queremos tanto a Dolly... Son tantos y tan lindos que el repaso es toda una tentación. Pero no, hoy solamente venimos a cantarle el Feliz Cumpleaños en nombre de nuestros lectores y de quienes fuimos sus vecinos en la Sabattini, de parte también de los incipientes poetas y escritores a los que regó de aliento en cada consulta para que germinaran; en nombre de los que besó, de los que abrazó, de aquellos a quienes le tendió su mano suave, su mano blanca de sabiduría transparente, esa sabiduría que no se exhibe, pero que resulta imposible dejar de reconocer.
¿Dolly es todo lo que está bien? Sí, definitivamente.
“Para enseñar no es necesario imponer autoridad, solo es necesario entregar el corazón”, dijo alguna vez. Lo dijo y lo sintió, como lo demuestra su poema imperecedero, el que adjuntamos, “Los maestros”. Imperecedero y necesario en este tiempo en los cuales se reclama por la dignidad.
Quisimos un día entregarnos
y aquí estamos,
al pie de nuestros sueños.
Somos siempre maestros.
Siempre.
Pero, claro que sí.
La voz en el teléfono de nuestra Redacción nos recuerda lo que nosotros mismos publicamos sobre ella:
-“Una escritora que logra trascender con sus obras los límites de su comarca, de la provincia y del país, para instalarse en el plano internacional”.
-“Dueña del verbo, la palabra, la belleza, el abrazamiento y la mitología extraña de su sangre”.
-“Su única misión fue y es servir, no solo creando espacios de conocimientos, sino también espacios de amor”.
Pero no se vayan a olvidar ¿eh? No, imposible.
A la que comenzó su carrera como maestra rural en Colonia Pico Chaco, acá nomás, en el Departamento Unión, ¡Muy Feliz Cumpleaños! Y gracias por tanto.
Sergio Vaudagnotto
Los maestros
?Obreros hasta el fin
de nuestros propios sueños.
Anclas de Dios
en este espacio breve
de enseñar
para que no falte el pan del alma,
para que sobre aliento
y no claudique el rezo.
Para que sobre Patria y pueblo.
Quisimos un día entregarnos
y aquí estamos
al pie de nuestros sueños.
Somos siempre maestros.
No hay un último día
aunque el largo expediente
haya puesto una etiqueta
en nuestro pecho.
No hay pasivos en la vida
del maestro.
No se calla esa voz,
no se pierde ese brote,
aunque el invierno vuelva oscura
una hoja de cuaderno.
Desde el bullicio de un 11 de septiembre.
Desde el silencio de un agosto
sin recreos,
gocemos lo vivido.
Hay mucha luz adentro.
Calendarios antiguos
nos habitan
como pájaros quietos,
conservemos la tibieza
de esos nidos,
liberemos el vuelo.
Dejemos que se pueblen
las manos
de voces conjugadas
con las nuestras
en armónico alfabeto.
No nos sobra este tiempo
de la vida.
También es nuestro.
Sigamos con el mástil
oteando aún más lejos.
Somos ricos por dentro.
Quisimos un día entregarnos
y aquí estamos,
al pie de nuestros sueños.
Somos siempre maestros.
