CULTURA / HISTORIA
Inauguración del Instituto de Investigaciones “Dr. Ramón J. Cárcano”
Durante los años 60, la Biblioteca Rivadavia y sus anexos, bajo la dirección de Antonio Sobral, desarrolló una intensa y fructífera actividad cultural y educacionalEs así que, en 1967, la Escuela Normal Víctor Mercante e Instituto Secundario Bernardino Rivadavia, junto al Consejo Consultivo de la Comunidad y el Centro de Documentación e Información Educativa, editaron el “Plan de desarrollo de la ciudad de Villa María”, una obra de varios tomos que aún hoy resulta interesante consultar. Allí se encuentra, entre otros aspectos, una historia del desarrollo de Villa María. Esa preocupación por la historia llevó a la creación de un instituto específico.
Los Cárcano
Sobral, junto a un grupo de entusiastas intelectuales locales interesados en los estudios históricos, se dio la tarea de fundar un instituto de investigación histórica. El acto inaugural de ese centro de estudios fue en el año 1968. El periódico local Momento, en su edición del miércoles 15 de mayo, anunció que el historiador y diplomático argentino Miguel Ángel Cárcano daría la charla inaugural del Instituto de Investigaciones Históricas, que llevaría el nombre de su padre, “Dr. Ramón J. Cárcano”, quien fue dos veces gobernador de la provincia de Córdoba. El artículo periodístico señala que, “canalizando las inquietudes de un grupo de jóvenes de nuestra ciudad preocupados por el esclarecimiento de nuestro pasado histórico, la Escuela Normal Víctor Mercante ha resuelto crear su Instituto de Investigaciones Históricas”. Cárcano padre no solo fue un político conservador de relevancia, sino también un reconocido historiador y responsable, siendo gobernador, en 1915, de la elevación de Villa María a la categoría de ciudad.
La secretaría técnica del instituto sería ejercida por el joven profesor Bernardino Calvo, en tanto que la sede se fijó en el local del Centro de Documentación e Información Educativa de la Escuela Normal Víctor Mercante, sito en el 766 de la calle Corrientes.
Quedó inaugurado
El referido acto inaugural se desarrolló “el sábado 18 a las 10.30, en el Aula Mayor del citado establecimiento”. Desde el novel instituto de historia se anunció una serie de disertaciones que con cierta periodicidad fueron desarrollándose. Luego de la primera clase magistral, a cargo de Cárcano hijo, se previó la participación de historiadores de diferentes “corrientes de interpretación del pasado argentino”. En Momento fueron anunciadas las personalidades que tendrían a su cargo las distintas charlas, entre los invitados a disertar en Villa María se encontraban “Ricardo Picirilli, Arturo Jauretche, Félix Luna, José María Rosa, Ricardo Callet Bois y Guillermo Furlong”.
El 25 de mayo, el periódico local Tercero Abajo publicó una nota titulada “Con un brillante acto, quedó inaugurado el Instituto de Investigaciones Históricas”. La gran expectativa despertada alrededor del evento fue satisfecha, la crónica señaló: “Sin dudas que hemos vivido una jornada trascendental, donde se hicieron presentes las más altas autoridades del medio y distinguidos representantes de las fuerzas vivas de la ciudad, quienes constituyeron un marco adecuado para un acto tan magnífico como este, que se viera presidido por el doctor Miguel Ángel Cárcano, actual presidente de la Academia Nacional de Historia”.
Quien primero hizo uso de la palabra fue Antonio Sobral, director del establecimiento educacional. Efectuó una brillante semblanza del doctor Ramón J. Cárcano y de su hijo Miguel Ángel, allí presente cuando habló este último, según el cronista, indicó “que esta nueva institución de estudios que se abre en Villa María constituye un halago significativo para él, y un homenaje excepcional para su padre, a pesar de los múltiples que ha sido objeto hasta la fecha. En particular, por los afectos que lo unen a Villa María, que son los mismos que cultivara Ramón J. Cárcano”. Es importante recordar que, en alguno de sus escritos, Miguel Ángel Cárcano se reconocía como un vecino más de esta ciudad.
Continuando su alocución, “pasó a referirse a la significación de los hombres de Córdoba en la política argentina, y en particular a Roca, recordando las horas de su infancia en que conociera al gran hombre público argentino”. Aquí debe recordarse que el inicio de la vida política de Cárcano tuvo lugar en un grupo juvenil que impulsó la candidatura de Julio A. Roca a la Presidencia de la Nación. En tanto, Cárcano hijo, en 1933, integró la misión diplomática presidida Julio A. Roca (hijo), entonces vicepresidente de la Nación, que en Londres firmó el criticado Pacto Roca-Runciman.
Promoción del debate
Este instituto no solo tuvo un rol importante en la investigación histórica, sino también en la promoción de interesantes debates. Un simple repaso por los nombres de los intelectuales invitados para las primeras actividades permite advertir que Sobral y su gente promocionan el desarrollo del debate acerca de la interpretación de nuestro pasado. A la exaltación de la figura de Roca que hizo Cárcano en el acto inaugural, se le contraponen las invitaciones a historiadores con visiones diferentes.
En el caso de Rosas, se sabía que provenía del revisionismo histórico, en tanto Picirilli desarrollaba su actividad dentro de lo que podríamos denominar la historia oficial; por su parte, el sacerdote jesuita Furlong era un intelectual del revisionismo católico que ejercía como profesor en la Universidad del Salvador; Ricardo Callet Bois estaba enrolado en lo que se denominó la nueva escuela histórica; en tanto, Arturo Jauretche era un esclarecido pensador de lo nacional que renegaba de todo lo europeizante, miembro fundador la “Fuerza de Orientación Radical de la Juventud Argentina” (FORJA), y supo escribir “La historia es un arma para manejar los pueblos, para someterlos a los designios de los vencedores, para impedir toda acción libertadora, para dividir y confundir las corrientes de opinión.
Por eso, la diplomacia inglesa ha impuesto una historia oficial argentina, según la cual, le somos deudores de la ‘libertad’, del ‘progreso’ y de los capitales que nos prestaron para consolidar el ‘orden’ y el ‘bienestar’”.
Otra figura invitada fue Félix Luna, quien en mayo de ese año fundó la reconocida revista Todo es Historia. Un historiador que comenzó siendo revisionista, pero se fue acercando a la escuela clásica.
Al repasar la creación de este instituto nos encontramos con otro importante aporte de Antonio Sobral a la vida comunitaria de la ciudad. En este caso, revalorizando el estudio y el debate acerca de nuestra historia.
