A 40 años del inicio de la etapa democrática
Horacio Cabezas, primer intendente
En este 2023 se cumplen 40 años de las elecciones de octubre de 1983, un destacadísimo momento en el recupero de lo democrático. Derrotados en la Guerra de Malvinas y luego de generar una gran crisis económica, los militares no pudieron soportar más la presión de los sectores que demandaban la apertura política.
Después de la pesadilla dictatorial
Luego de la reorganización de los partidos políticos, el 30 de octubre de 1983, las urnas recibieron los votos que expresaban la voluntad de los ciudadanos. Horacio Cabezas, quien fue elegido como intendente de Villa María, supo recordar que, de esa manera, "el 30 de octubre se cumplía el primer tramo de una esperanza en la vida cívica y política de la Nación. El pueblo había salido de una terrible pesadilla que evocaba la realidad de los muertos, desaparecidos, torturados, profanación de identidades y, como coronación de todo ese vejamen físico y moral, cargaba en sus espaldas los horrores de una guerra tan irracional como inconsulta".
En su libro "Motivaciones del pensamiento", editado en 2004, Cabezas señala que "el dolor alentaba la necesidad de la normalización institucional a través de la voluntad soberana del pueblo a expresarse en los comicios más puros y correctos que pudieran concebirse. Y cuando el 30 de octubre los ciudadanos concurrieron a las urnas para elegir las legítimas autoridades en los distintos estamentos institucionales, volvió la serenidad a expresarse en los rostros. Parecía que eran rostros de alegría, pero en el fondo de las conciencias subyacía la tristeza de un pasado inmediato cuyas lacerantes heridas se mostraban en su más crudo dolor".
El triunfante candidato de la Unión Cívica Radical asumió la Intendencia el 11 de diciembre de ese año. Hicieron lo mismo los concejales del oficialismo y de la oposición.
Mediante esos actos, el Gobierno volvía a tener autoridades surgidas de la voluntad del pueblo, el único soberano y fuente de todo poder dentro de la democracia. A partir de las demandas populares comenzaba la construcción de una vida democrática para nuestro país, cuestión que implicaba el abandono del autoritarismo, que impone sin razones, para organizar un sistema para tomar decisiones a partir de consensos. Es decir que se abría la discusión, el debate donde deben esgrimirse razones, argumentos y propuestas, cuestión totalmente prohibida durante la dictadura cívico militar y eclesiástica iniciada en 1976.
Entusiasmo y esperanza
En la filmación de una nota que le hiciera hace varios años, Cabezas sostiene que "al producirse la apertura democrática para la elección de las autoridades legítimas, elegidas por el pueblo, fue acompañado de un gran entusiasmo por la gente". En ese mismo reportaje sostiene que desde el anuncio de "la apertura política y el proceso eleccionario", "se preparaban para entregar el Gobierno a la voluntad del pueblo, entonces se respiró un aire totalmente distinto... Ahí empezaron los permisos, la consideración hacia la gente y a permitir las reuniones...". También comenta que se les permitió a los partidos políticos la difusión de sus propuestas, encontrando una gran receptividad en la gente, en especial dentro de la juventud, que reclamaba poder interiorizarse bien de lo que se trataba y "pedía la Constitución Nacional. Entonces, los partidos políticos, por su cuenta, imprimieron gran cantidad de libritos conteniendo la Constitución Nacional y distribuimos a los distintos jóvenes, de manera que se interiorizaran de las potestades que nos daba la Constitución Nacional y cada vez las preguntas eran mayores y venían con mucho entusiasmo e interés". Cabezas también contaba que los partidos políticos se ocuparon de "ilustrar a los jóvenes -acerca- de cómo iba a ser el proceso, o sea, el aspecto práctico de la concurrencia a las urnas, el escrutinio, las garantías que iban a rodear ese proceso". Rescata aquello como "momentos de mucho entusiasmo...
Tanto los jóvenes como los grandes abrigábamos muchas esperanzas de que la democracia nos iba a traer otra forma de vivir. Efectivamente fue así, pero después vinieron los desencantos, las desilusiones, en muchos casos, no por falla de la democracia, sino, a veces, por debilidades en el pensamiento de los hombres". Por último, reflexiona: "Cuando decimos cuál es la falla" de la democracia, "la pregunta está mal planteada, porque la democracia no falló. Los que fallamos fuimos los hombres que tuvimos el ejercicio de la democracia".
En ese planteo de Horacio Cabezas, fallecido el 1 de mayo de 2017, queda mucho para pensar este año, en el cual se desarrollarán numerosos actos a 40 años del 83.
No en todos esos eventos se reflexionará acerca de qué democracia estamos construyendo, de cómo se la tensiona; es más, quizás existan quienes hablen de la misma como si fuera algo logrado hace 40 años y no existiera la necesidad de continuar desarrollándola para lograr una sociedad justa.
