NOTA Nº 785
Quioscos, las primeras habilitaciones municipales
Todos tenemos vivencias con alguno de estos espacios comerciales, desde pequeños concurrimos a ellos a comprar golosinas, revistas, diarios y tantas otras cosas que allí se venden. Según los registros oficiales, en el año 2010, la ciudad contaba con casi quinientas habilitaciones municipales bajo el código 52439, correspondiente a los quioscos. Aquí repasamos algunas de las primeras habilitaciones municipales de quioscos.
El quiosco de la banda de música
Para el diccionario de la Real Academia Española, el término quiosco proviene del francés kiosque y este, a su vez, lo hace del turco kösk, vocablo que encuentra su origen en el persa košk que deriva del pahlavi košk que significa 'pabellón'. El primer significado de esta palabra señala a un "templete o pabellón en parques o jardines, generalmente abierto por todos sus lados que, entre otros usos, ha servido tradicionalmente para celebrar conciertos populares". En Villa María, en lo que actualmente es el bulevar Alvear, supo existir un quiosco para las actuaciones de la Banda Municipal de música. El diseño y construcción del mismo estuvo a cargo del arquitecto e ingeniero Francisco Salamone. Los planos del quiosco de la banda de música se encuentran guardados en el Archivo Municipal de Historia. Ahora que se está trabajando en la modificación de los canteros centrales de los bulevares, se hubiera podido rescatar esa obra de Salamone que fue derrumbada por los "progresistas" de otros tiempos.
Quioscos en espacios públicos
Siguiendo con la nota, no es este el significado que más nos interesa de la palabra quiosco, sino el de los espacios comerciales en los cuales se venden golosinas, diarios y revistas. Al tratar de rastrear los primeros registros oficiales de quioscos en la ciudad, tenemos que el 19 de junio del año 1926 el Honorable Concejo Deliberante dictó la Ordenanza Nº 49, librando la autorización para que el Departamento Ejecutivo pudiera conceder el correspondiente "permiso al Señor Agustín Videla para instalar un Kiosco(sic) en la Plaza Centenario". El comercio estaría fijado en la esquina formada por las calles Buenos Aires y la actual calle General Paz, que en aquel tiempo se denominaba Perú, hasta que en el año 1933 se modificó esa designación. La autorización para el quiosco de Videla solo le permitía "... vender diarios, revistas, libros, y demás publicaciones autorizadas".
La norma municipal fue firmada por Porfirio Seppey, entonces presidente del Concejo Deliberante, y el secretario de esa institución, Juan Arregui. Se estableció que el permiso otorgado a Videla para colocar el quiosco en los terrenos de la plaza no era por un período de tiempo determinado, sino que tenía el carácter de precario, pues el nuevo emprendimiento debería ser retirado del lugar cuando las autoridades municipales lo estimaran necesario. Estos fueron los términos de la habilitación para un quiosco otorgada bajo la tercera intendencia de extracción radical de la ciudad, ejercida por Eugenio Parajón Ortiz, quien ocupó ese cargo hasta 1928.
Otro quiosco de Videla, frente al ferrocarril
Tiempo después de la habilitación de ese primer quiosco, en julio de 1929, cuando ya transcurría la intendencia de Ernesto Díaz, se dictó la Ordenanza Nº 329, cuyo primer artículo dice "Autorízase al D. E. para conceder permiso al señor Agustín Videla, para instalar un Kiosco(sic), en la calle General Paz frente al Anexo del Hotel España, con el objeto exclusivo de vender diarios, revistas, libros y demás publicaciones autorizadas". De esta manera, Videla volvía a tener una habilitación municipal para establecer otro quiosco, esta vez también en el centro de la ciudad, pero en la avenida que está frente al ferrocarril que, por entonces, se denominaba de la manera mencionada. En esta habilitación se fijó la obligación de pagar un impuesto mensual "...de veinte pesos ($20,00) por conceptos de ocupación de la vía pública" y la construcción del quiosco debía hacerse de acuerdo a los planos presentados y las modificaciones propuestas por el ingeniero municipal y con la intervención del jefe de Obras Públicas.
Otros quioscos
En noviembre del mismo año, 1929, mediante la Ordenanza 254, el Honorable Concejo Deliberante autorizó al Departamento Ejecutivo Municipal a licitar "... públicamente la locación del kiosco (sic.) de la Plaza Centenario, cuyo destino no podrá ser otro que el funcionamiento de un bar en los anexos que constituya un lugar de esparcimiento honesto". Aquí las autoridades locales modificaron las características que venían exigiendo para este tipo de comercios.
Tiempo después, en septiembre de 1932, mediante la Ordenanza 302, se autorizó que se le concediera permiso al "señor Domingo Amer para instalar un kiosco (sic.) en la esquina de las calles Entre Ríos y General Paz, con frente a la calle Entre Ríos, con el objeto exclusivo de vender diarios, revistas, libros y demás publicaciones autorizadas". En este caso, las medidas del negocio debían respetar las dimensiones máximas fijadas por la norma estatal que señalaban que las instalaciones no superarían el metro veinte de fondo por el metro ochenta de frente. Amer también debería pagar un impuesto de veinte pesos mensuales por hacer uso de la vía pública.
También en la vereda de la Plaza Ocampo
En mayo de 1933, también mediante ordenanza municipal, se concedió un permiso precario para que Pedro Vasallo instalara "un kiosco(sic.) para la venta de diarios, revistas, libros, etc., conforme la solicitud". La referida norma jurídica no establece dónde se erigiría el quiosco de Vasallo. En el mes de junio del mismo año se habilitó otro quiosco cuya titularidad era de José Setien Cueto. El comercio se habilitó expresamente para la venta de "cigarrillos y revistas". En cuanto a su ubicación, se la estableció "... en la calle Gral. Paz, casi esquina Corrientes". En julio de 1933 se dictó la ordenanza que cambió el nombre de la calle Gral. Paz. El texto, que nos ayuda a ubicar con mayor precisión los sitios en los cuales se establecieron los quioscos, dice: "Desde la promulgación de la presente ordenanza, la calle General Paz se denominará Hipólito Irigoyen; la calle Perú se denominará General Paz, y la calle Progreso, Perú".
En noviembre de ese mismo año se habilitó el quiosco de B. Vanzetti en la esquina de la calle Paraguay –actual Sabattini- esquina San Juan, en la "acera de la Plaza Manuel Anselmo Ocampo". Estas fueron las primeras habilitaciones de quiosco realizadas por el municipio local.
