TEATRO / ENTREVISTA

El teatro tiene... mucho Zuin

Raúl Zuin cumplió setenta años de vida durante este mes y más de cinco décadas dedicadas a la actuación y al mundo teatral. “Actuar ha sido todo en mi vida”, afirma
domingo, 24 de diciembre de 2023 · 09:26

Su reciente cumpleaños fue el pretexto para charlar con el actor y productor, quien, además de fabricar zapatos, cada vez que puede se pone en los zapatos de los personajes que interpreta, dando rienda suelta a su gran pasión: la actuación.

Considerado por muchos como el mejor a actor villamariense de su generación, habiendo debutado en escena a los 15 años, lo que significa que lleva en el oficio actoral 55 años, Raúl Zuin, quien el pasado 6 de diciembre cumplió 70 años, es un hombre satisfecho, que se siente además orgulloso y tranquilo con la decisión que tomó cuando tuvo que escoger entre seguir estudiando el secundario o estudiar actuación.

 

“Sin embargo, mi mejor papel, que fue un antes y un después en Villa María, fue en ‘Cámara lenta’”.

“Yo siempre quise ser actor. En un momento, mientras cursaba el secundario en una escuela nocturna, supe de unas clases de actuación, creo que fue en el diario Momento, que daba Daniel Tieffemberg, a quien le guardo mucho cariño, y decidí anotarme. El tema es que también eran a la noche, y mi pasión por actuar era tan grande, lo que siempre supe que quería hacer desde muy chico, que me decidí por estudiar teatro”, señaló, con su voz potente, gruesa y profunda, de un verdadero actor de carácter.

Raúl, además, combina su actividad actoral y teatral con la fábrica que tiene desde hace mucho tiempo. De hecho, comenzó a trabajar en el rubro zapatero con tan solo 10 años. Pero lo que lo apasiona, lo que le alimenta lo más profundo de ser, es actuar.

 

Actor desde siempre

“Yo, desde niño le decía todos que quería ser actor, que me iba a ir a Buenos Aires y que iba a ser famoso. Por supuesto, no fui famoso (ríe), pero sí fui actor. Y un día vino Luis Lucero, una gran persona, de Córdoba, con quien hice mi primera obra, que se llamaba ‘La necesidad de ser polígamo’, de Silveira Sampaio, y me dieron un personaje que no era para mí, como que era muy pendejo para ese papel,”, expresó

Contó que luego vino un proceso con el Teatro Estable de Villa María, dirigido por Pilar Monesterolo, “un grupo muy grande de actores, más de 30 actores éramos, y producimos muchas obras, y duró muchos años”.

“Luego seguí por mi lado, y con mi amigo Juan Montes, gran escritor y director,  hice muchas obras. Trabajé también con Pablo Barone y con varios directores de Villa María. Y precisamente con Juan tenemos una pieza ahora que estamos presentando en varios lugares, que se llama El acompañamiento, de Carlos Gorostiza. En fin, ya son 38 obras en mi carrera”, indicó.

 

Nunca director, siempre actor

Zuin dijo que nunca dirigió (aunque sí ha producido bastante), incluso sabiendo que por su experiencia y capacidad bien podría hacerlo. Pero para él “es una responsabilidad decirle a un tipo qué es lo que tiene que hacer y lo que no; además, no cualquiera dirige, si no, no existirían los grandes directores. Igual, me gustaría hacerlo algún día”.

“Como actor, me considero muy versátil: he hecho comedia, drama, sainete, absurdo…, todo. A mí me gusta el teatro, y como actor no elijo el género. Algunos personajes me salen bien; otros, no tanto. Eso sí, es vital que el actor elabore bien su papel. Yo no soy actor de laboratorio, yo soy un actor de las tablas, del escenario. Todo lo que aprendí, lo aprendí actuando”, indicó.

Explicó que, aunque jamás tuvo pánico escénico, sí le pasa que tiene muchos nervios cinco minutos antes de salir a escena, “que me hace ir a orinar y a orinar todo el tiempo; pero, una vez que empieza la obra, es como cuando empieza una carrera de caballos: cuando se larga se me olvida y es una felicidad”.

 

¿Reír o hacer llorar?

 Sobre qué es lo que más le gusta, si provocar la risa en el público o, por el contrario, las lágrimas, lo tiene muy claro: “A mí me gusta hacer lo que me sale bien. Reír o llorar me da igual”, señaló.

Explicó que trabaja de día en su fábrica y generalmente ensaya de noche. Y además del profundo respeto que tiene por el autor, por el texto, “siento un gran respeto por el director, soy un absoluto subordinado de él; si a mí me dice que me tire de cabeza, me tiro de cabeza. Jamás le planteo nada. Sí hablo de los personajes, obviamente, porque tampoco voy a dejar que me deje en ridículo, siempre hay un límite.

Raúl Zuin, además de la pieza que tiene con Juan Montes, está abierto siempre a nuevas obras y personajes, “y siempre le digo a los jóvenes: no hay nunca un papel chico en una obra; si está en el texto, es importante; si no, el autor no lo hubiera puesto, es parte del rompecabezas, nada ni nadie es gratuito; por eso, el texto es sagrado; si fuera de gratis, no está bien escrita la obra”. Por ejemplo, hace unos años hice una obra que se llama ‘Heredarás el viento’, sobre un hombre que creía que los hombres eran animales, e hice un personaje que era un periodista, sentado en una silla abajo del escenario, sin decir casi palabra, tomando notas del juicio que le hacían al protagonista en toda la obra, y me salió un laburo extraordinario”.

“Sin embargo, mi mejor papel, que fue un antes y un después en Villa María, fue en ‘Cámara lenta’, de Tato Pavlosky, un boxeador, con su manager, que lo vuelve loco, lo usa y lo mata, y una prostituta (lo hacía Marisabel Demonte). La hicimos en el gimnasio del Parque Pereira. Resultó increíble, todo en un ring, muy realista, fue una obra y un papel realmente espectaculares”, expresó.

 

Teatro Sarmiento

Raúl Zuin, desde hace varios años administra el Teatro del Club Sarmiento, “alrededor de “ocho que estoy acá”. El espacio fue inaugurado en octubre de 1978, y él mismo puso las mismas butacas del lugar, en una iniciativa donde mucha gente se puso manos a la obra para crear un escenario único en la ciudad, que se hizo en lo que era el techo del club.

“Creo que Villa María atraviesa un excelente momento teatral, a nivel regional y provincial. Hay varios teatros acá; imagínate que en San Juan, capital de una provincia, solo hay un teatro. Y acá hay muchos grupos teatrales, muchas obras, una movida hermosa. Y acá, en el Teatro Sarmiento, venimos teniendo bastante actividad, todo el año anduvimos bien, y eso que con lo difícil que está todo, por lo económico, se hace complicado. Pero incluso hemos arreglado bastante el teatro, lo hemos remozado un poco, que, por un lado, es un poco grande para el teatro amateur y algo chico para el teatro profesional, pero funciona muy bien. Yo le tengo mucho cariño. Me encanta venir acá todos los días. Y me recuerda el amor que le tengo a esto. Y acá seguiré cuidándolo, y haciendo teatro y, por supuesto, actuando hasta que la vida me lo permita”, finalizó.

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