ENTREVISTA - Andrés Gribnicow, Director de la Asociación "Amigos del Bellas Artes" (museo nacional)
“El arte ayuda a estar mejor”
El representante de la institución que ayuda al histórico museo nacional y público estuvo esta semana en Villa Nueva plasmando un proyecto que recibió premios por llevar obras destacadas a sucursales de una cadena de supermercados. Cuenta cómo surgió esta propuesta de inclusión por la cultura y qué desafíos enfrenta en el país que se viene
El proyecto “Más arte en todas partes”, que divulga diferentes obras del Museo de Bellas Artes en supermercados de una conocida cadena, llegó en los últimos días a Villa Nueva como uno de los puntos más importantes del interior del país.
Con la presentación llegó también Andrés Gribnicow, el director ejecutivo de la Asociación civil Amigos del Bellas Artes, una institución pionera en Argentina, con más 90 años de trayectoria, cuya misión es apoyar al Museo Nacional de Bellas Artes, transformando aportes privados en patrimonio de todos los argentinos.
La entidad “cumple con el objetivo de difundir el arte y la cultura, fomentando una actitud responsable y participativa en la preservación del patrimonio cultural de nuestro país, encontrándose su misión orientada a contribuir con el crecimiento de las colecciones y a colaborar en las actividades de conservación, exhibición y difusión del arte argentino e internacional que desarrolla el Bellas Artes”, según se presenta.
En ese sentido, Amigos del Bellas Artes cuenta con una amplia oferta de actividades culturales, entre las que se destacan los cursos de historia del arte, de literatura, ciclos de cine, conferencias y talleres. Y uno de esos proyectos es el que terminó acercando las obras de grandes artistas al supermercado. Un proyecto que recibió nada menos que el premio Eikon de Oro este año.
Gribnicow siente que el premio es mucho más que la estatuilla, porque recibe el calor de lugares poco comunes para exhibir arte y va cumpliendo el objetivo de la asociación que ayuda a uno de los espacios públicos de arte más importante de Sudamérica.
-¿Cómo surge esta idea de plasmar obras emblemáticas entre los carteles de oferta y los changuitos de supermercados?
-Es una asociación estratégica que hicimos entre Amigos del Museo de Bellas Artes con ChangoMás, del Grupo De Narváez, donde nos propusimos divulgar el arte de todos los argentinos en los espacios que ChangoMás tiene en todo el país. Estamos en cinco sucursales, en cada una de las regiones de Argentina. Estamos en Córdoba, en Corrientes, el año pasado estuvimos en San Juan, en Jujuy, Maipú (Mendoza)…, recorriendo todas las provincias con reproducciones de obras del Museo en cada una de las sucursales, a través de un QR sobre el artista y la obra. Además, formando a colaboradores o trabajadores de las sucursales para que ellos mismos puedan dar las visitas guiadas de los públicos que visitan el supermercado. Así que es una experiencia muy transgresora, muy disruptiva. Las obras están mucho más cerca de la gente que vive en todo el país.
-¿Cuál es la recepción que tienen de la gente?
-La respuesta es muy buena, desde lo que pasa en las sucursales cada vez que llegamos, con los colegios, con las personas que trabajan en el supermercado y que estudian sobre la obra, que han sido formadas, y que también le agregan su propia historia personal ligada a la obra o lo que ellos piensan sobre esa obra. No hay un guion cerrado, escrito, sellado, qué es lo que hay que decir. También ellos pueden agregarle contenido a esa visita y a esa experiencia de ver la obra, hasta lo que pasa en la prensa, la repercusión en medios, los públicos que también escanean el QR, ingresan a un micro sitio y nosotros podemos ver cuántas son las personas interesadas en la obra. Por ello fue muy importante este proyecto, porque divulga el arte, divulga un patrimonio que es de todos los argentinos, genera más accesos, más democratización de la cultura y conecta a la gente con el arte en una experiencia de compra que realmente le agrega valor, ya que no solamente vienen a un supermercado a comprar, sino también a ver las obras expuestas.
-¿Genera también el entusiasmo de conocer el Museo?
-Claro. Después, cuando la gente va a Buenos Aires, enseguida quiere ver el Museo y conecta con el Museo desde otro lugar.
Un espacio para defender
El Museo Nacional de Bellas Artes tiene una historia enorme. Fue inaugurado en diciembre de 1896 en el edificio de las tiendas Bon Marché, de la calle Florida -hoy, Galerías Pacífico-, en la ciudad de Buenos Aires. Y, desde su origen, se planteó como un espacio destinado a albergar arte internacional de todos los períodos históricos y a promover y consolidar un arte argentino por entonces incipiente.
La institución fue trasladada en 1933 a su sede actual: la antigua Casa de Bombas de Recoleta, remodelada por el arquitecto Alejandro Bustillo.
En sus más de 120 años, el Museo ha formado una importante colección de más de trece mil piezas de diferentes períodos artísticos, nacionales e internacionales, que lo constituye como una de las instituciones culturales más relevantes del continente. Y es de todos los argentinos: es un organismo público, desconcentrado, dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación.
En ese sentido, cuidarlo es también cuidar un patrimonio sumamente diverso, con pinturas, esculturas, dibujos, grabados, textiles y objetos que dignifican nuestra cultura.
-En tiempos donde se pretende ‘achicar’ el Estado ¿Cómo puede afectar el cambio de Gobierno a la realidad del Museo?
-El Gobierno cambia, pero el Museo está dirigido por un director que fue nombrado por concurso, recientemente, que es Andrés Duprat, en segundo mandato. Acaba de ser confirmado hace menos de un mes, con lo cual estamos a la expectativa del nuevo secretario de Cultura y las respuestas pertinentes que habrá, así como los presupuestos oficiales que se van a asignar como se hace cada año y en cada ejercicio. Y nosotros, desde la Asociación Amigos, colaborando en lo que se pueda, porque somos como la cooperadora del Museo. Ahí donde el Museo tiene una necesidad que no puede ser saldada con su presupuesto oficial, que llega desde el ámbito nacional, nosotros ayudamos a hacer esas compras, esos servicios o acciones de divulgación. A veces, el Museo no puede llevar adelante acciones por razones presupuestarias, pero nosotros ayudamos para que se concreten.
-¿Pueden sentir que ahora tienen que redoblar el esfuerzo para ayudar con el Museo?
-Siempre es un desafío lo nuevo. El país viene complicado desde hace ya muchos años y la cultura es un lugar donde siempre falta plata, porque los proyectos son siempre desafiantes. Es como que los presupuestos siempre son escasos, entonces nos estamos preparando para una Argentina un poco más complicada. Espero que solo sea un tiempo y que después se pueda ordenar todo. Los Amigos del Bellas Artes siempre vamos a estar al pie del cañón para ayudar en lo que se pueda y en lo que haga falta, porque la cultura es importante y es un sector que merece ser atendido tanto como la educación, la salud, la seguridad… La cultura también es un sector que genera inclusión, desarrollo social, desarrollo humano, no solamente la cultura como ocio, para pocos, o la cultura del erudito, del virtuosismo. También el arte ayuda a estar mejor, más integrado. Lo hemos vivido con la pandemia, vimos cómo el arte nos ayudó a todos a pasar de un período tan difícil. Entonces ahí tenemos que estar apoyando.
-El premio que recibió Fátima Cabrera en el concurso de dibujo que llevaron adelante marca también que hay futuro en el arte…
-Sí, 1.760 dibujos de chicos de todo el país se presentaron en el concurso. Eso quiere decir que la gente quiere participar, que los chicos quieren participar. Y ahí es donde hacemos mucho trabajo de desarrollar público, trabajar con las comunidades, con las audiencias, para que cada vez más gente participe, porque cuando participan sienten que tienen que ver con esto. No lo ven desde afuera, no dicen “qué linda obra” y se van. También son parte del proyecto. Y eso, para nosotros, es muy importante.
