Amar la trama, aprovechar el proceso

En la búsqueda del éxito, más allá de la fama

En una entrevista apasionante, el músico y educador de Villa María, Pablo Cordero, con una inmensa trayectoria ofrece una visión más profunda y reflexiva sobre su carrera profesional y el significado real del éxito en este mundo de constante evolución

Escribe Rocío Moscatello

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la UNVM

 

Pablo Cordero comenzó compartiendo cómo, de manera inesperada, la música se convirtió en una de sus pasiones. “La anécdota familiar es que yo rompía todo, era muy terrible y honestamente les causaba muchos problemas a mis padres”, dijo el artista. Reconoció que le escondían las cosas para que no las agarrase y rompiera.

Pablo y el reconocimiento de Soledad Pastorutti, frente al público

Un comienzo inspirador

“A mi hermana mayor le habían regalado un teclado para el cumpleaños y obviamente me lo escondían, porque yo rompía todo”, expresó el músico. Luego recordó que un día los padres se fueron y él vio dónde estaba guardado. “Me trepé a un ropero para alcanzar el teclado, lo bajé, lo enchufé y me puse a tocar”, mencionó Cordero y comentó cómo ese niño travieso y problemático se “perdió” en la música intentando sacar canciones y se olvidó de todo. “Me perdí tanto que llegaron mis padres y no los escuché, entonces me encontraron en el piso tirado tocando”, exclamó y reconoció que cuando los vio pensó “me van a matar” y que muy lejos de eso, los padres le preguntaron si le gustaba y quería estudiar. “Debo haber tenido unos 7 u 8 años y empecé a estudiar en ese entonces con (Raúl) Kuki Soria, quien actualmente es director de la Orquesta Estable (del Festival Nacional de Peñas) y un colega al que quiero muchísimo”, manifestó.

Luego confesó que esa pasión lo llevó a tocar a la Iglesia Evangélica a la que asistían sus padres y eso le dio “una disciplina y constancia muy grande”. Después llegó a la secundaria y ya formaba parte del conjunto instrumental, compartía pasión con amigos y amigas, posteriormente se fue a estudiar a Córdoba. “Cuando me di cuenta ya estaba trabajando de esto. Es decir, me empezaban a pagar por esto, por algo que empezó como un juego”, declaró Pablo. “Ahora, casualmente, me estoy proponiendo eso, que debería seguir siendo un juego, en donde vuelva a disfrutar de la pasión y que no esté todo tan medido, como un trabajo”, sentenció Cordero.

Un pasaje de una presentación del músico junto a las hermanas Soledad y Natalia Pastorutti

El nacimiento de Bravo

En el año 2005 regresó a Villa María, después de una experiencia laboral en Buenos Aires que no había terminado de la manera que esperaba. Se encontró en una encrucijada, sin saber qué camino tomar a continuación. Decidió abrir un estudio de grabación, con la intención de componer y producir música, inicialmente para él mismo y, posiblemente, para otros en el futuro.

Sin embargo, su destino tomó un giro inesperado, cuando Coqui Dutto, una profesora de canto local (hoy directora del Teatro Real de la ciudad de Córdoba), lo contactó y le pidió que se hiciera cargo de sus estudiantes. Aunque inicialmente no tenía planes de ser profesor, Cordero aceptó el desafío y comenzó a enseñar. Fue durante esta etapa que empezó a observar las necesidades de sus alumnos y a experimentar con diferentes enfoques pedagógicos, estudiando y releyendo libros con diversas técnicas de canto. “Un montón de cosas en mi vida aparecieron por necesidad y se convirtieron en pasiones. La docencia es una”, aseguró Cordero.

En 2014 fundó Bravo, su academia, que está operando hace casi una década, y tiene un impacto significativo en la formación de músicos y cantantes talentosos. Cordero agregó que se siente “orgulloso de haber contribuido” al crecimiento de la escena musical local, viendo a muchos de sus antiguos alumnos desarrollar bandas exitosas y carreras musicales en la industria.

“El objetivo que tengo hoy con la academia es seguir aportando un granito de arena a la formación de lo que será la banda sonora de la vida de las generaciones que vienen”, definió el cantautor.

 

El valor de compartir el conocimiento y el significado del éxito

Hablando de la importancia de compartir conocimiento, Cordero señaló: “El conocimiento se comparte y si yo te enseño todo lo que sé, vos no te convertís en una Pablo Cordero, te convertís en la mejor versión tuya y yo también me nutro de eso”. Además, reconoce el papel de las universidades, las academias y la influencia de los programas de televisión en la formación de músicos y esa búsqueda de sentido en lo artístico. Resaltó que celebra el crecimiento de otras academias, ya que “la diversidad y la colaboración enriquecen la industria musical”.

Además, confió su perspectiva y una profunda reflexión sobre el significado del éxito en la música y la docencia. “El éxito no es una medida única. Ya que cada persona puede definirlo de manera diferente”, recalcó el músico y dijo que “a menudo se asocia el éxito en la música con la fama y la fortuna”, pero él considera que lo importante es darle un “enfoque más auténtico y apasionado” en lugar de buscar solo el reconocimiento público. Donde el éxito radica en “encontrar una verdadera pasión por la música y disfrutar cada nota sin preocuparse por el resto”.

Dentro de su papel como docente, Cordero se enorgullece de ver a sus alumnos seguir sus propios caminos en la música. Para él, el éxito se encuentra en el “proceso de desarrollo y crecimiento musical”, más que en la “notoriedad” y valora genuinamente que sus estudiantes “tomen riesgos y se animen a estar donde están ahora”.

Hablando sobre su propia carrera musical, Cordero destaca que prioriza su amor por la música sobre la fama. Reconoce la “romantización” del artista, pero también señala la complejidad de vivir una vida pública en contraste con una vida privada. Hace hincapié en que “la música no debe perseguirse con la intención de volverse famoso o rico, sino por la pasión y la dedicación a la actividad en sí”. También proclamó que su carrera profesional está llena de ventanas abiertas. “Todos los días tengo un nuevo desafío y eso a uno lo mantiene motivado”, remarcó. Y enfatizó en que la música “es un camino de resistencia, no de velocidad”, y que el éxito debe definirse de manera personal, no por estándares externos.

El profesional dedicado y apasionado en esa tarea de estudio

Un mensaje para los jóvenes talentos

En última instancia, Pablo Cordero dijo que “incita a las nuevas generaciones a encontrar la autenticidad en la música y a buscar la satisfacción en cada acorde y nota, en lugar de perseguir una fama efímera”. Destacó que “los impulsa a vivir la música desde un lugar de amor y compromiso genuino, recordando que la verdadera recompensa está en la búsqueda y en el impacto que podemos tener en la vida de otros a través de la música”. “La música es una pasión que florece cuando la abrazamos desde el corazón”, aclaró el artista.

“Yo de chiquito tocaba por lo que me pasaba al tocar. Por la alegría que me despertaba haber sacado una canción en el teclado con un solo dedo”, comunicó el compositor y finalizó: “Si podemos encontrar eso, ya ganamos. Si los jóvenes quieren realmente hacer música y vivir de la música busquen ahí, en ese niño o en esa niña que quería hacerlo sin ningún otro interés más que el de hacerlo por la actividad en sí”. “Si es así, entonces ya ganaron. Eso me parece una búsqueda real”, concluyó el músico.