NOTA Nº 726
Censura en la Biblioteca Municipal durante la dictadura
Durante la última dictadura, con la práctica del terrorismo del Estado, los gobernantes dedicaron mucho esfuerzo para eliminar cualquier idea que pusiera en jaque su discursoEsa práctica conllevó la represión y eliminación de personas, pero también, entre otras, la prohibición cuando no la destrucción de libros. En ese tiempo, también en Villa María, fueron atacadas las ideas mediante la censura y la prohibición de películas, obras de teatro y libros. Incluso quedó documentación que muestra cómo se atacó la biblioteca municipal y popular Mariano Moreno.
Retirados el 24 de marzo
El libro, uno de los mejores inventos de la Humanidad y que aún no ha podido ser superado en todos sus aspectos, facilita la circulación de ideas entre personas sin importar la cercanía en el espacio o el tiempo. La gran mayoría de quienes vivimos en esta sociedad adquirimos conceptos que nos llegaron por la palabra escrita en algún libro. Pero bajo el imperio del terrorismo de Estado se trata de sacar de escena todo aquello que pueda hacer ruido ante el discurso de los personeros del miedo.
Quienes ejercían el poder como dominación no solo eliminaron las voces que salían de los cuerpos, también censuraron las que anidaban en los libros. No querían que nadie llegara a ellos y recogiera las palabras e ideas que allí se expresaban para ponerla a jugar en lo social.
El ataque a ciertas manifestaciones de la cultura fue planificado, contó con agentes especializados que producían informes que terminaban en normas en las cuales se prohibía la circulación de tal o cual obra. La censura no siempre fue sigilosa, en muchos casos dejó huellas documentales de cómo se organizó y quienes actuaron en esa "guerra" contra los libros.
Es así que en el Archivo Histórico Municipal existe una nota fechada el 8 de mayo del año 1978, en la cual, desde la Biblioteca Popular y Municipal Mariano Moreno, el bibliotecario mayor, se dirigió a Daniel Pedraza, quien entonces oficiaba como secretario de Gobierno de la administración municipal impuesta por la dictadura. En ese escrito se dice que "siguiendo sus instrucciones adjuntas con la presente lista, con los libros dados de baja y embalados en la caja respectiva, como así también dos retratos encuadrados del expresidente de la Nación, General Juan D. Perón y su esposa señora María Eva Duarte".
Del documento no se puede deducir si el material "dado de baja" permaneció en la sede de la biblioteca, lo concreto es que luego de la recuperación de la democracia muchos de esos títulos no estaban en la misma.
Lo que sí queda claro, en la nota, es que el acto de censura se concretó dado que los "... libros fueron retirados de las estanterías ante una orden impartida por las autoridades militares el día 24 de marzo de mil novecientos setenta y seis". Adjunto está el listado de cincuenta y un libros, tres revistas y dos cuadros. Por otra parte, el bibliotecario mayor aclara que la existencia de un libro sobre el peronismo no es de su responsabilidad. Textualmente, dice que omitió "agregar -al listado- el libro LA DOCTRINA PERONISTA (sic), el cual obra en esa Municipalidad, del que desconozco su procedencia, ya que carece de ingreso e inventario, dejando con ello a salvo mi responsabilidad".
Obras de socialistas, radicales, peronistas, marxistas...
En el citado listado se distinguen cuatro columnas, en la primera figura el número de inventario de cada libro, en la siguiente los autores, en la otra los títulos de las obras y en la última se detalla la cantidad de ejemplares retirados. Solamente en tres oportunidades se señalan dos, en todos los otros se trata de ejemplares únicos. Los tres títulos de los cuales se retiraron dos ejemplares fueron: "Manual práctico. 2do. Plan Quinquenal", "Filosofía peronista" de María Estela Martínez de Perón y el "Libro Azul y Blanco" de Juan D. Perón.
Otra obra mencionada es "El mito marxista de las clases sociales" de René Bertrand-Serret, no se aclara la edición del ejemplar, pero es posible que fuera el editado por Huemul, en el año 1967, que contaba con doscientas dos páginas.
En esta obra el autor no niega la existencia de las clases sociales, pero sí dice que es un mito creado por el marxismo, sostener la oposición irreductible de intereses entre el capital y trabajo. Para Bertrand-Serret existen diferencias, pero no antagonismo que se remarca a partir de la simplificación según la cual no habría más que dos "categorías sociales: burguesía y proletariado".
Es claro que no se trata de un libro revolucionario ni que sostenga posiciones que atentaran contra la cohesión social. También integran la lista obras de autores radicales como Armando Ricardo Balbín "Hacia dónde vamos", hermano del líder radical Ricardo Balbín. "El general Uriburu y la revolución de septiembre", cuya autoría le corresponde al radical antipersonalista Benjamín Villafañe Chaves, que fuera gobernador de Salta entre 1924 y 1927, período durante el cual en esa provincia, por un proyecto de los diputados Jorge Villafañe y Arturo Palisa Mujica, se aprobó una ley que fijó el pago de aguinaldo al personal de servicio y ordenanza de la administración pública.
La muy criticada ley provincial fue la número 619 promulgada el año 1924. Entre 1941 y 1944, Villafañe fue vicepresidente segundo de la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales.
En ese listado de ejemplares objeto de la censura también aparecen títulos como: "La historia del peronismo" de Eva Perón; "El proletariado en la revolución nacional" del peronista Rodolfo Puiggrós, que en 1973 había sido designado rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires; "La revolución peronista" del expresidente Héctor J. Cámpora; "La lucha por un partido revolucionario" cuya autoría le corresponde al pensador de la izquierda nacional Jorge Abelardo Ramos; del sociólogo colombiano Orlando Fals Bordas, se retiró el libro "Las revoluciones inconclusas en América Latina 1809-1968"; del expresidente transandino Salvador Allende "La revolución chilena".
De los anaqueles de la Biblioteca Mariano Moreno de Villa María también fueron retirados libros de autores como el socialista Américo Ghioldi; el historiador peronista Fermín Chávez; Karl Marx; Lenin; el economista egipcio neomarxista Samir Amín y León Trotsky entre otros.
Restitución parcial
En 2017 se le impuso el nombre de Profesor Eduardo Requena, detenido desaparecido durante la dictadura, a la biblioteca del Inescer Dr. Angel Diego Márquez. En el acto, organizado por la biblioteca institucional y el plantel docente de la Tecnicatura Superior en Bibliotecología con orientación socioeducativa que se dicta en el lugar, se entregó un libro de Samir Amín a la directora de la biblioteca municipal, Anabella Gill. La restitución de ese título se pensó como un acto de reparación y de construir memoria.
