Acerca de la portación de armas y la realidad social argentina

¿Apagar el fuego con armas de fuego?

La deshumanización de los atacantes, el lobby, los políticos, el fanatismo y las diversas tramas que se mecen alrededor de un tema sensible a nivel social. En medio de todo esto, Javier Milei se mostró a favor y encendió un vano debate
domingo, 5 de junio de 2022 · 09:28

Estados Unidos se encuentra por estos momentos debatiendo la portación de armas.

La masacre que sucedió en una escuela primaria de Texas, donde un adolescente de 18 años mató a 19 niños y dos docentes en una escuela, generó que la problemática vuelva a la agenda.

Lejano al griego Aristóteles, quien destacó la “prudencia” como una virtud en la política, el diputado libertario Javier Milei se refirió a tal tópico marcándose “a favor de la libre portación de armas”. Algo no menos que polémico.

Cuatro días más tarde volvió a ocurrir un tiroteo similar, pero en Nueva Orleans y, al día siguiente, otro en Oklahoma.

El legislador hizo tal comentario un día después del primer hecho, teniendo en cuenta que Estados Unidos es –prácticamente- un universo en sí mismo (debido a formas de gobierno e ideología, entre tantas cuestiones).

También, entre estas líneas, se puede pensar en el teorema de Baglini, el cual afirma que “Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.

De igual modo, esto sería algo paradójico, ya que ya ocupa un lugar de poder -electo por el voto popular- y eso puede ser incluso alarmante.

Estas declaraciones no pueden tomarse a la ligera ni dejarlas pasar de largo. Es que tal situación volvió a exponer una problemática o algo que suele debatirse en vano. Es decir: es un problema que algunos intentan importar.

“La idea de que un chico de 18 años pueda entrar a una tienda y comprar dos armas de asalto es simplemente incorrecta”, dijo el presidente yankee Joe Biden. Del otro lado, el ex máximo mandatario Donald Trump contrastó expresando lo contrario.

Pero la situación no es tan fácil, y también (dicen que) es un tema de lobbies.

 

La Ley & los lobbies

Se plantea lo expuesto en la segunda enmienda, donde se permite que las personas porten armas.

El texto, escrito hace muchísimos años, expresa: “Una milicia bien organizada, que es necesaria para la seguridad de un estado libre, no se debe infringir el derecho de las personas a guardar y portar armas”.

Por otra parte, también se marca la presencia de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que es -por cuestiones obvias- la más defensora de la tenencia de armas.

En sus palabras (las de la RNA), el autor de la matanza no fue una de las tantas personas que pululan a nivel social o que uno puede encontrarse en la calle, sino a un “criminal solitario y trastornado”. Falso. Todas las personas que cometen actos ilícitos conviven en el mismo seno social. Son aquellas con las que nos podemos encontrar en la zona de un cajero, las que nos pueden preguntar la hora o las que pueden alcanzarnos un papel que se nos ha caído accidentalmente. Transformar como “monstruos” a hombres es “deshumanizar” el problema, cuando justamente las armas son cargadas por los hombres.

Existe un gran fanatismo por las armas, y así se expuso hace un tiempo, cuando se difundieron varias imágenes de ciudadanos estadounidenses fotografiándose con su arsenal. Es que algunos no solamente tienen una, sino varias, y las presumen como trofeos.

 

Más países

Pero no solamente Estados Unidos es el país donde las armas son legales y fáciles de obtener. En Finlandia, una autorización policial es suficiente, dice Univisión en su portal Web, que subraya que “los finlandeses son ciudadanos muy responsables, aunque en 2008, un estudiante de 22 años mató a tiros a 10 personas”.

En Rusia, los únicos requisitos es haber nacido en tal país, asistir a un curso de armamento y no tener antecedentes penales. En República Checa, es concedida a cualquier ciudadano mayor de 18 años (que no aparente ser un peligro para la sociedad).

En Serbia, la tasa de armas por habitantes es la quinta más alta del mundo. No hay limitantes de armas, sino de municiones. En Suiza, aquel país más seguro del mundo (según dicen), el 25% de los habitantes tiene un arma de fuego. En Israel, el 60% de las solicitudes son aceptadas, y sabemos que tal país no fue, en los últimos tiempos, el Jardín del Edén.

En México, las restricciones son más difíciles. Es un país que se encuentra en jaque y en medio de una situación social difícil. De igual modo, algunos afirman que las que no son compradas, entran por contrabando, dada su cercanía con Norteamérica.

 

En números

Las consecuencias, de todos modos, están a la vista: en lo que va del año, hubo al menos 214 tiroteos en tal país del norte. El último fue anunciado durante las últimas horas del pasado miércoles en Oklahoma: se trata de tres muertos y varios heridos tras un ataque a un hospital.

Al mismo tiempo, Nueva York analiza poner detectores de armas en los subtes.

 Pero también hay otros datos que se desprenden: elevadas tasas de suicidio y otros datos como el aumento de 72%, del 2012 a 2019, respecto a homicidios con arma de fuego.

El hecho del “cabeza” de familia también tiene que ver. Ya que justamente, él (o ella) es quien busca “proteger” el hogar. Pero, a veces, esa protección no es más que darle al lobo las llaves del gallinero.

Apoyado en esto, la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), expuso que la prohibición de armas reduce la violencia, sobre todo en situaciones domésticas.

Pero mirando nuestra argentina: ¿Qué situación atraviesa el país como para permitir a los vecinos armados? ¿Qué contexto social atravesamos? ¿Realmente el fuego se apaga con más fuego?

 

Romper el cliché

No hace mucho tiempo atrás, en esa banalización que suele generar el periodismo, se narraron muchos casos de tipo “Relato Salvajes”. Aquella película donde Sebastián Szifrón comparte hechos donde hombres fuera de sus cabales se matan -literalmente- por una discusión de tránsito parece ser un cliché de algunos periodistas, cuando, en realidad, la situación es más grave. Y no solamente pasa en las películas, sino que la realidad superó la ficción.

¿Qué hacemos en Latinoamérica? Si hasta existieron hechos de sangre entre vecinos que se llevan mal o simplemente guardan rencores desde hace mucho tiempo.

Como política de Estado, no se puede pensar que armar a los civiles es ponerlos en igualdad de condiciones respecto a los malvivientes. Es que algunos aducen que las armas están en posesión de los ladrones y los ciudadanos se encuentran indefensos.

Por último, y hay que decirlo, Argentina se encuentra por estos momentos en un terreno mucho más áspero para abordar. La desocupación, la inflación, la suba de las tarifas, el costo de vida, el sistema de salud y una deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) que acorrala.