NOTA Nº 722
Reconocimiento a los héroes de Malvinas III -1988-
Disputas por el sentido de las reivindicaciones alrededor de la guerra de MalvinasEn medio de una crisis generalizada de la dictadura desaparecedora de personas, los terroristas que ocupaban, de facto, el gobierno del país, decidieron el desembarco en las Islas Malvinas. Con las Fuerzas Armadas, allí, se envalentonaron y el país ingresó en la guerra. Contaban con el profundo convencimiento del pueblo argentino acerca de la necesidad de recuperar la soberanía sobre esos territorios. Concluido el enfrentamiento bélico, los militares, a su regreso de las islas, escondieron a los soldados. Recuperada la democracia entró en disputa qué debía reivindicarse de aquello y eso se vio reflejado en los discursos y actos que se realizaron cada aniversario. Vengo repasando los actos desarrollados durante el primer gobierno elegido por voluntad popular en 1983.
Contexto de crisis
El mes de abril de 1988 encontró al país en una compleja y difícil situación política, económica y social. En relación con uno de los aspectos en lo político, rescato las palabras de una de las vicepresidentas, a nivel nacional, de APDH, Susana Pérez Gallart. Estando en Villa María el primer día de abril, declaró, acerca de la fragilidad de la democracia "vemos con mucha preocupación, no solamente los dos levantamientos que hubo, los dos sediciosos (el de Semana Santa del año pasado y el de enero último, en Monte Caseros), sino la reivindicación que se está queriendo hacer de lo que ellos llaman la lucha contra la subversión, que no solamente nosotros llamamos terrorismo de Estado sino que el fallo de la Cámara Federal y de la Corte Suprema de Justicia fue muy claro: el delito fue un plan criminal de las Fuerzas Armadas que tenían el poder". En los dos alzamientos tuvo protagonismo el teniente coronel del Ejército Aldo Rico, quien combatió en Malvinas, lideró el pedido de una "solución política" para los represores de la dictadura. Los alzamientos militares exponían la validez que aún mantenía, en algunos sectores, la lógica de la fuerza en lugar de la confrontación democrática. Pedían la libertad de los represores.
En cuanto a lo económico, debe decirse que la inflación del mes de marzo había alcanzado el 14,7 %, elevándose el índice interanual a 206,5 %, lo que marcaba una tendencia alcista, pues durante los doce meses de 1987 la inflación fue de 178,4 %. Un dato no menor es que para entonces los docentes llevaban casi cuatro semanas de paro reclamando mejoras salariales. Las voces gremiales decían que eran más de quinientos mil educadores los que hacían huelga en el país. En una asamblea realizada durante la mañana del 2 de abril en la sede de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) de Villa María, se ratificó "la continuidad del paro dispuesto por la CTERA" instando a "continuar con más firmeza que nunca en esta lucha por justas reivindicaciones". En Villa María el paro tenía fuerte impacto tanto en las escuelas públicas como en las privadas. Así también se hacía sentir el conflicto de los empleados estatales. Días después, estos sectores gremiales, realizaron una marcha de quinientas personas por las calles céntricas de la ciudad.
Bombas, reivindicación de la dirección de la guerra y el acto oficial
Ese 2 de abril se produjeron varias amenazas telefónicas por bombas en distintos lugares de Buenos Aires, lo que llevó a que se desalojaran locales comerciales y se cortaran calles. Las amenazas se tornaban creíbles a partir, entre otras cosas, de que días antes habían explotado tres bombas lanzapanfletos en Capital Federal; en La Plata se había desactivado un dispositivo explosivo con medio kilo de trotyl. El gobierno nacional, junto a la mayoría de los partidos políticos, miraba hacia la derecha asociada a sectores militares, a la vez que denunciaba una "campaña de acción psicológica''.
El vicealmirante Ramón Arosa, entonces jefe del Estado Mayor de la Armada, envió un mensaje a todas las unidades del arma reivindicando la conducción política-estratégica de la guerra de Malvinas. En la comunicación rindió homenaje a los responsables del "planeamiento y ejecución de la reconquista" del archipiélago austral. En el mensaje emitido a partir de la conmemoración del sexto aniversario "de la recuperación temporaria de las Malvinas" el militar fustigó a quienes "por intereses o concepciones equívocas buscan interpretaciones que distorsionen o subestimen el rol de las Fuerzas Armadas".
Por su parte el presidente Alfonsín asistió, en la capilla Stella Maris, a la misa en memoria de los caídos en la guerra. Esa vez el acto religioso no fue celebrado por José Miguel Medina, con quien un año antes había protagonizado una polémica con el jefe de Estado. Se justificó la ausencia de Medina señalando que el hombre de la Iglesia Católica estaba internado desde hacía diez días. El oficio religioso transcurrió sin sobresaltos pero a la salida del templo el presidente fue virtualmente rodeado por la prensa con la cual Alfonsín se enojó porque no lo dejaban caminar y les dijo "pero quieren dejarse de molestar, caramba". El periodismo quería interrogarlo acerca de temas de actualidad.
Con acusaciones al gobierno
El 3 de abril, en la página 4 de El Diario, se publicó una comunicación de la filial Villa María del Instituto "Para Una Mejor Argentina" (PUMA) en el cual señalaba que "el 2 de abril de 1982 fue el comienzo de la lucha por nuestras islas irredentas". En otro párrafo marcaba que "los imperialistas ingleses tomaron su revancha por las legendarias invasiones del siglo pasado, las que, con coraje, sangre y dolor, supimos rechazar, pero está escrito que el valeroso puma argentino no podía vencer al tigre inglés y al león yanqui, que debieron aunar sus fuerzas para poder masacrarlo, mientras el resto del mundo contemplaba pasivamente cómo se cometía la aberración del despojo".
También en El Diario, el 4 de abril, se publicó la comunicación pública del Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP) en Villa María invocando que el aniversario del 2 de abril aboga por "la unidad de la clase obrera y el pueblo" en lo que denomina "la lucha contra la política del hambre, entrega, impunidad y desmalvinización del alfonsinismo. Acusa al gobierno nacional de intentar que el 2 de abril pase "desapercibido en los sentimientos del pueblo que "ofrendó la vida de muchos de sus jóvenes en aquella gesta antiimperialista". Ese mismo día se conoció un documento firmado por Héctor Gallegos, presidente de la junta departamental del Partido Demócrata Cristiano, repudiando "los vandálicos hechos de terrorismo ocurridos en el país, con el objetivo de destruir el camino hacia la plena democracia que, con claro sentido, tiene la inmensa mayoría del pueblo argentino". En la comunicación sostiene que si bien el gobierno nacional no satisface las aspiraciones de los argentinos "no es la violencia, el terror, la muerte, ni la constitución de gobiernos ilegítimos, lo que nos va a sacar de la frustración" sino "la movilización permanente y pacífica del pueblo haciéndose escuchar y la reflexión serena y realista en el momento de emitir el voto. A la democracia hay que consolidarla, en eso estamos".
Como se ve durante 1988 continuó la disputa por el sentido de qué se reivindica de la lucha en las Malvinas, a la cual se le otorga diferentes sentidos.
